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Trabas económicas restringen acceso a bibliotecas virtuales

Docentes de la UCV podrán seleccionar los libros prioritarios para ser solicitados en el exterior

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Los recortes presupuestarios y los obstáculos para obtener divisas están dejando atrás las bibliotecas físicas universitarias. Dos de los más importantes centros de información del país, localizados en la Universidad Central de Venezuela y en la Universidad Simón Bolívar, sortean obstáculos para soportar la crisis y mantener al campo de la investigación a flote.

Desde 2008, la biblioteca de la USB ha visto reducidos los recursos en 98%, lo que ha mermado la adquisición de libros y revistas arbitradas, así como el mantenimiento de su infraestructura física.

La directora Miriam Araujo afirma que aunado a ese problema se ha paralizado la autorización de divisas para actualizar los contenidos, necesario para atender la demanda de casi 3.200 usuarios diarios en la sede de Sartenejas y 300 en la sede del litoral central, en su mayoría estudiantes de quinto año de bachillerato o universitarios de todo el país.

La reconducción del presupuesto de la UCV desde 2007 también ha perjudicado el funcionamiento de la Biblioteca Central, asegura su directora Antonieta Alario.

El problema se refleja, por ejemplo, en el estado de la Imprenta Universitaria: todos sus equipos están obsoletos y no hay posibilidad de reponer los cargos del personal jubilado. “Nuestro fondo editorial también se ha afectado mucho. La política ahora es ir hacia las revistas digitales y los libros digitales", expresó la encargada de la Biblioteca Central.

Alario señala que los meses previos a la reinauguración de la biblioteca, que se realizó el pasado 13 de junio, trabajaron en un proyecto de modernización tecnológica y académica que permita facilitar la dotación, reconfigurando el sistema de adquisición, canje y donaciones para que sean los profesores de cada facultad los que seleccionen los libros prioritarios y solicitarlos posteriormente.


Bases de datos truncadas. Frente a ese panorama, las universidades intentan desprenderse del modelo tradicional y apostar por la tecnología. Las bases de datos electrónicas suelen ser una fuente asequible y rápida para encontrar información útil.

Actualmente la UCV posee alrededor de 60 bases de datos disponibles, 18 de ellas con acceso restringido para estudiantes y profesores de esa casa de estudios, cuenta Alario. Sin embargo, hasta el año pasado el acceso a ese campo virtual había sido cerrado debido a las deudas adquiridas con los proveedores extranjeros.

“En 2009 se paralizaron los accesos a todas las universidades por el asunto de Cadivi. Nos pedían nuevos papeles, todo se hizo más engorroso. Nos ingeniamos para darles a los profesores las solicitudes de bases de datos y los artículos que necesitaban”, cuenta Alario.

Aunque la UCV logró por los momentos resolver la situación, la biblioteca de la USB aún experimenta graves retrasos.

Hasta 2008, la Simón Bolívar suscribía 1.000 títulos de revistas científicas de alto impacto y más de 30 bases de datos científicas. A partir de 2009 ello se redujo a 66 títulos y a ninguna base de datos, dice Araujo.

A través del sitio web www.bib.usb.ve todavía es posible obtener algunos contenidos científicos, a través de 55 enlaces a archivos abiertos. Se trata de información de libre uso para todo público, de todas las áreas de conocimiento y producida en países como Alemania, Argentina, Chile, Brasil, Inglaterra y Estados Unidos.

Araujo advierte que aunque esos enlaces podrían servir de ayuda en algunas investigaciones, solo proveen de un pequeño porcentaje de la producción mundial.

“La gran mayoría de los investigadores publica en revistas científicas. Todo esto ha hecho mermar la calidad de la investigación. Se le ha dificultado cada vez más al investigador mantenerse actualizado. Los profesores terminan pidiendo limosnas a sus colegas en el exterior para que les manden los artículos o los accesos porque aquí no pueden”, apunta.


Gobierno creará fondo editorial para universidades

El pasado miércoles, el ministro de Educación Superior, Pedro Calzadilla, anunció la aprobación de 30 millones de bolívares para la creación de un fondo editorial destinado a apoyar la producción, distribución y promoción de libros universitarios, así como el desarrollo de los libros digitales y audiolibros para personas con diversidad funcional.

"Cada universidad tiene su política editorial y sistema de edición. Nosotros lo que hemos hecho es decirle que tenemos cómo apoyar esta actividad y lo único que pedimos (para publicar a través del fondo) es que sean materiales, libros escritos y publicaciones que hayan nacido del seno de la vida universitaria, tesis de licenciatura, maestrías, doctorados, trabajos de ascenso que a veces se quedan guardados porque no consiguen los espacios", explicó Calzadilla.