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La Torre de David puede convertirse en rascacielos sustentable

Fachada de la Torre Confinanzas, conocida como Torre de David, ubicada en la avenida Andrés Bello, Caracas | Leonardo Guzmán

Fachada de la Torre Confinanzas, conocida como Torre de David, ubicada en la avenida Andrés Bello, Caracas | Leonardo Guzmán

El grupo Urban Think Tank, ganador de la Bienal de Venecia, propuso instalar turbinas de viento y paneles fotovoltaicos

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Cientos de casitas de bloques pueden verse en lo alto de la Torre David. La fachada desprovista de cristales es un signo del saqueo que la torre sufrió durante los años que estuvo abandonada, de 1994 a 2007. Ese año 2.000 familias tomaron la edificación y poco a poco fueron haciendo del rascacielos "una nueva comunidad y una casa a partir de un edificio abandonado e incompleto”, según el veredicto de la Bienal de Venecia, que otorgó el León de Oro al proyecto Torre David: Gran Horizonte. La propuesta premiada fue desarrollada por la oficina de arquitectos Urban Think Tank (Alfredo Brillembourg y Hubert Klumpner), y sus colaboradores Justin McGuirk e Iwan Baan.

Las críticas a la puesta en escena de esa idea en la bienal –que representaba una arepera– y el hecho de que se haya premiado un edificio actualmente invadido opacaron que el documento contuviera el proyecto para la remodelación del edificio completo, que incluía usos de vivienda, oficinas y comercios.

“La idea de los rascacielos es que sean sustentables, que no consuman tanta electricidad y agua. Proponemos que la parte de arriba de la torre esté ocupada con turbinas de viento y paneles fotovoltaicos, que permitirán reducir su consumo energético entre 30 y 40%. Si esto se hiciera en todos los edificios de Caracas el excedente energético podría utilizarse en la expansión de la ciudad. La nuestra es una idea global y la torre es un experimento”, dijo Alfredo Brillembourg, socio fundador de Urban Think Tank.

Los arquitectos desarrollaron una propuesta que puede ser llevada a cabo sin mucho dinero y de forma progresiva: de abajo hacia arriba, de modo que no haya necesidad de desocupar el edificio durante la intervención. “Vamos a tener varios bancos de ascensores: unos llegaran al piso 10, otros al piso 20. El objetivo es que las personas salgan de los ascensores y recorran el interior de la torre. Allí habrá escaleras mecánicas para que puedan desplazarse también por los pisos. Queremos subir el estrato de la calle por un edificio vertical”, agregó Brillembourg.

La propuesta está pensada para ser realizada en 10 años. La firma se inspiró en los rascacielos verdes del arquitecto malasio Kenneth Yeang.  “Se evaluaron varias alternativas para hacer la fachada. Predominó el material vegetal. Sería una composición entre una estructura de aluminio que permita que los jardines exteriores crezcan sobre ella en forma de enredaderas”, señaló el arquitecto. Al ser consultado sobre la discordancia de esa fachada con el resto de su entorno opinó: “Cada edificio tiene personalidad. No creemos en ciudades unificadas”.

En busca de apoyo

Llevar a cabo un proyecto como este requiere del concierto de varios actores. “Somos consultores. Falta que el Gobierno se asome y diga 'vamos a hacerlo'. Estamos convencidos que quien debe dirigirlo es el arquitecto original de la torre, Enrique Gómez. Nuestro aporte está más orientado a la ingeniería de las instalaciones”, sostuvo Brillembourg. El capítulo 3 del libro Torre David. Informal Vertical Communities presenta el proyecto de rehabilitación. Estará disponible en octubre.