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Siguen inconclusas obras en la Mamera-El Junquito

El tramo inicial no tiene alumbrado público, la construcción de pantallas está a medio terminar y la inseguridad azota en las noches

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Al entrar en la carretera Mamera-El Junquito se nota que no está completamente terminada. Lo primero que salta a la vista es que no hay alumbrado eléctrico y no es sino hasta el kilómetro 5 cuando aparecen postes de luz con paneles solares.

El 30 de septiembre de 2012, el entonces presidente Hugo Chávez inauguró la vía –en medio de un Consejo de Ministros transmitido en cadena nacional- y ordenó hacer llegar la electricidad a las comunidades de El Naranjal, Hierbabuena y La Peña. Sin embargo, eso no ha sucedido hasta el momento. “El tendido eléctrico que tenemos lo hicimos nosotros mismos y viene de la parte baja de La Peña, de Mamera y del kilómetro 14 de El Junquito”, explicó Aura Mendoza, vocera del Consejo Comunal de El Naranjal.

Mendoza indica que a raíz de la visita de Chávez y de su petición, sólo se colocó alumbrado con paneles solares para la carretera y destacó que donde más urge la electricidad es en la casa de cultivo, donde siembran pimentón y cebollín, principalmente.

A medida que se avanza por la vía se observan varias zonas, por lo menos cinco, en las que hay pantallas atirantadas a medio construir. Los vecinos se preocupan cada vez que llueve porque la carretera se convierte en un río que lleva tierra y piedras. “Desde junio están arreglando un muro de contención en el tramo 3 y en el tramo 2 empezaron la semana pasada. Estuvo paralizado un tiempo, pero cuando comenzaron las lluvias volvieron a trabajar”, señala Mendoza.

Juan Subero, habitante del sector Las Adjuntas y trabajador de la zona, reconoce que últimamente ha visto avances en algunas construcciones, pero advierte que aún están a la espera de que las autoridades a las que compete reparen los drenajes que se tapan cuando llueve y que actúen contra la inseguridad en la zona. “En el día patrulla la Guardia Nacional y la Policía Nacional, pero en la noche se pone difícil”.

“A partir de las 8:00 pm casi no se puede pasar por la carretera nueva. Allí han robado carros y motos. En la noche no hay nadie por ahí y es fácil para los malandros”, indica Antonio José Mujica, transportista.

Tal como indicó El Nacional en un recorrido realizado en febrero, la señalización no es la mejor. Hasta llegar al kilómetro 15 únicamente se informa sobre el límite de velocidad permitido -30 kilómetros por hora-, las intersecciones y las curvas peligrosas. Los conductores no tienen forma de saber qué kilómetro o tramo están transitando y cuánto les falta para llegar.

Transporte

Los autobuses públicos no circulan por la Mamera-El Junquito, a menos que la cola en la carretera principal sea muy fuerte. La razón es que la nueva vía es demasiado inclinada para esos vehículos. “O quemas el motor subiendo o te quedas sin frenos bajando”, explica Gilbert García, de la Unión de Conductores Caracas–El Junquito.

Esa asociación de transporte brinda servicios por la carretera antigua de El Junquito, desde El Silencio, La Yaguara y Catia.

Los que sí circulan por la vía nueva son los vehículos rústicos de la ruta Cacique Tiuna II, que salen regularmente desde las 5:15 am hasta las 8:00 pm todos los días, cubren la ruta satelital y, además, hacen conexión con los sectores aledaños, incluyendo el pueblo.

Para entrar a la nueva carretera sólo hay un distribuidor, por lo que hay que llegar hasta Caricuao, hacer el retorno en la autopista Francisco Fajardo y devolverse un kilómetro hasta la entrada de la vía.

El negocio

Subiendo por la carretera Mamera-El Junquito hay tres negocios que funcionan: una venta de comida, un alquiler de caballos y un toldo en el que ofrecen vuelos en parapente. Las dos últimas iniciativas fueron consultadas y ninguna cuenta con permisos para llevar a cabo sus actividades. Alegan que por tratarse de actividades deportivas no es necesario.

En el mirador del kilómetro 15 está el Club de Vuelo en Parapente El Junquito. El presidente del club, Raúl Ramírez, dijo que registrará la compañía para lograr que la Alcaldía de Libertador le otorgue el permiso de tener el toldo en ese lugar. Trabajan los fines de semana y feriados, de 8:00 am a 5:00 pm. El costo de lanzarse en parapente es de 700 bolívares.

En el kilómetro 7, bajando hacia la autopista, un grupo familiar controla un puesto en el que se hacen paseos a caballo, sábados, domingos y feriados, desde las 10:00 am hasta las 6:00 pm. Por cada 4 vueltas cobran 40 bolívares.