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Santa alegró los barrios de Caracas

Santa en la calle | Foto: Leonardo Bobbio

Santa en la calle | Foto: Leonardo Bobbio

Casi 900 voluntarios se vistieron de San Nicolás para recaudar juguetes y ropa

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Henry Arteaga es un moreno alto y fornido. Su figura pudiera confundirse con la de un luchador o, incluso, un guardián. Sin embargo, es el San Nicolás más famoso en los barrios de la capital desde hace cinco años. “Me llaman Vicky-Vicky (nombre de un producto para teñir telas de negro). La primera vez que me vestí de Santa, los niños me veían sorprendidos y preguntaban por qué era diferente al que conocían por televisión. Y yo contestaba que me había bronceado de más o era el original, procedente de Bari; ahora me reciben con familiaridad”, cuenta con jocosidad.
En el movimiento conocido como Santa en la Calle –encargado de repartir obsequios a inicios de los festejos navideños– ratifican la fama de Arteaga. “Trabajamos con muchos voluntarios que a comienzos de diciembre se visten como San Nicolás para llevar alegría a las comunidades con menos recursos económicos, pero Vicky-Vicky es el más popular por su amabilidad”, indicó José Benacerraf, director de Santa en la Calle.  
En la actividad, emprendida ayer por más de 900 voluntarios en Caracas y Miranda, se movilizó un pelotón de santas: mujeres, niños, abuelos, estudiantes, entre otros. La misión de todos fue regalar juguetes, ropa o, simplemente, una sonrisa a quienes tienen muy poco. “Esto va más allá de dar algo material en diciembre. Se trata de crear solidaridad y que ésta prevalezca durante años. Por eso, nos acentuamos en iniciar a jóvenes en el movimiento y trabajar en el voluntariado. Cada vez se unen más personas. Eso sin importar los esfuerzos”, señaló Benacerraf.
El San Nicolás que se trasladó a Mariches, por ejemplo, iba parado en la cabina de una camioneta. Junto con un grupo de voluntarias se encargó de lanzar caramelos a lo largo de la vía y cantar canciones de Navidad, incluso con modificaciones. “Si me ven, si me ven, voy camino a Mariches”, recitaban.
Su caravana fue vistosa. Sacó a los vecinos de las casas, talleres mecánicos y comercios localizados a lo largo de las carreteras. Entre cornetazos, saludos o algunas alusiones a su delgadez, el San Nicolás logró recorrer tres puntos de Mariches y Petare: dos casas hogares y el barrio El Hueco.

Más santas. “¡Llegó Santa!”, coreó un equipo de fútbol cuando lo vieron  entrar a la Casa Hogar Mano Amiga, en Mariches.
La forma más amena que los voluntarios de Santa en la Calle de compartir con los niños fue jugar balompié con ellos. “Uno va a la comunidad y debemos adaptarnos. Así ha hecho este movimiento siempre”, dijo Lord Acuña, voluntario.
Ninguno de los participantes de Santa en la Calle desconoce la historia del movimiento. De un grupo de 10 personas, familiares y amigos, en 2006 se desprendió la idea de regalar a los más necesitados en Navidad. María Isabel Deber, su fundadora, cuenta que fue una manera espontánea de solidaridad y luego se fueron uniendo muchas personas. El año pasado, sin embargo, se formalizó como una fundación y ahora cuentan con el apoyo de empresas privadas o colegios que desean entregarles donativos para beneficiar a sectores populares.
En el caso de Benacerraf, que se unió hace cinco años, la actividad contagió a toda la familia: “Traje a mi hija la primera vez cuando ella tenía 6 años de edad y ahora tiene 11. Viene porque le gusta compartir con el resto de la gente. La idea es que comprendan que es bueno ayudar y así podemos cambiar un poco nuestra sociedad que necesita más solidaridad y menos individualismo”.