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Retraso en el ferrocarril desencadenó violencia

Actos vandálicos en el ferrocarril de Cúa

Actos vandálicos en el ferrocarril de Cúa

Usuarios de la estación Cúa del servicio ferroviario Ezequiel Zamora reaccionaron con furia por 40 minutos de espera y causaron destrozos. Por el incidente detuvieron a 5 personas. 

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Más de 40 minutos de espera por la llegada de un tren colmaron la paciencia de usuarios del sistema ferroviario del Tuy, quienes provocaron destrozos en la estación Cúa. El disturbio se desarrolló poco antes de las 6:00 de la mañana de ayer. “Unas 20 personas, de manera irracional, reaccionaron contra el mobiliario de la institución, arrojando sillas y partiendo los vidrios de las taquillas de pago, mientras otros corrían”, comentó Mario Uzcátegui, quien se dirigía hacia la estación cuando se encontró el siniestro.

Sostiene que para ello tomaron a la fuerza las barandas móviles que suelen separar las colas “para impactarlas contra las oficinas, incluso la del punto de control que está en plena entrada. Si bien yo no justifico esa forma de protesta, las autoridades deben revisar cuán eficientes o no son con este servicio. Es demasiada la calamidad que uno tiene que vivir. Finalmente, tuve que pagarme un taxi hasta Caracas para llegar a mi trabajo cuando vi ese desastre”, explicó el vecino de Cúa.

Debido al incidente, la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana intervinieron y tomaron las instalaciones. En total, según fuentes del Instituto de Ferrocarriles del Estado, hubo 5 personas detenidas, entre ellas un adolescente, que fue puesto a la orden del Ministerio Público.

El siniestro ocurrió justo un día después de la visita de trabajadores del ferrocarril del Tuy a Miraflores, denunciando una supuesta desinversión que ha retrasado las operaciones comerciales. Los empleados admitieron estar indefensos por la falta de un sistema de señalización para evitar colisiones de trenes, como aquella dejó el saldo de un operador fallecido en septiembre de 2011.

“De los 13 trenes que deben circular normalmente, actualmente hay 9 operativos porque se han ido dañando progresivamente. Los pasajeros parece que esta vez no soportaron tanta espera, pues si el tiempo regular en una estación no debe pasar de 12 minutos en condiciones óptimas, esta vez fueron casi 40 minutos o más”, explicó ayer un trabajador del sistema, que solicitó resguardo de su identidad.

Heridos

Sobre el saldo de heridos, el presidente del IFE, Franklin Pérez Colina, informó el registro de un guardia nacional al que se le desprendió la clavícula tras ser impactado con un objeto contundente. Sin embargo, fuentes relacionadas con los centros hospitalarios de Valles del Tuy dan cuenta de diez civiles trasladados por Protección Civil del municipio Urdaneta y tres militares también convalecientes por el mismo diagnóstico. No se reportaron heridos por arma de fuego.

Pérez Colina alegó que un “un grupo de personas ingresaron a la cabina donde estaba la conductora intentando que ella fuera a otra ruta. Ella llegaba hasta Charallave norte, pero en ese lapso hubo un retraso en la estación de Cúa y de manera vandálica algunos pasaron a la estación. Por eso hago un llamado a la colectividad en que esa no es la manera de usar un sistema de transporte masivo”, detalló el funcionario, quien calculó que hubo unos 30.000 bolívares en daños materiales.

El servicio estuvo suspendido 8 horas únicamente en la estación Cúa, que fue tomada por más de 30 funcionarios de la GN. Se reestableció la ruta desde allí hacia Charallave y Caracas poco después de las 2:00 de la tarde, cuando el personal acondicionó la estación para recibir a los pasajeros. Este sistema de transporte masivo traslada a diario a unas 130.000 personas que viajan entre Valles del Tuy y la ciudad capital.

Sublevados

Como funcionaria de guardia, Dioris Zárraga, se mantuvo desde la noche anterior hasta la mañana del siniestro. “Queremos que el Presidente (Chávez) se avoque y se siente con los trabajadores del IFE, para informarle lo que ocurre diariamente. Ante los intentos de persuadir a los usuarios, me escupieron la cara. No conformes con eso, durante el suceso me robaron mis pertenencias personales que estaban en una de las oficinas”, denunció la trabajadora, con más de seis años en la institución.

Para el presidente del IFE, ante una multitud enardecida no hay fuerza pública que la contenga. “Se tomarán las medidas que sean necesarias. Pero más allá de eso hago un llamado a la conciencia. Esto no debe volver a ocurrir. Personalmente me encargaré de cada una de las variables que tuviera lugar. Si hay que aumentar la seguridad, pues se hará. Aquí se pueden habilitar 20 guardias nacionales, pero si hay un desborde de 2.000 personas eso no lo para nadie”, ilustró en relación a la “escasa” seguridad que argumentaron algunos testigos.