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Son pocos los transportes escolares que cumplen con los requerimientos

Imagen referencial. Transporte Escolar | Foto: Manuel Sarda / El Nacional

Imagen referencial. Transporte Escolar | Foto: Manuel Sarda / El Nacional

El Estado no supervisa el cumplimiento de las normas de circulación y de seguridad para el traslado de los alumnos

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Tiempo, distancia y comodidad son algunas de las razones para que los padres opten por contratar un servicio de transporte escolar.

La decisión, sin embargo, no debe tomarse a la ligera, pues, de acuerdo con la presidente del Instituto Metropolitano de Transporte, Eddy Luz Cristiani, en la mayoría de los casos el traslado de los escolares se realiza de manera insegura y en unidades que no cumplen con las normas establecidas.

Para la ingeniera, una de las razones de esa realidad es el desfase entre las características de los vehículos que deben ser utilizados -como lo establece la ley- y el valor que tienen esas unidades, el cual resulta inaccesible para el transportista que trabaja independiente del colegio.

Cristiani afirma que ese tipo de transporte puerta a puerta, en el que buscan al niño en cada hogar, lo dejan en el colegio y viceversa, surgió como una alternativa ante los colegios que ofrecían el servicio pero no cubrían todas las rutas. Además, también funcionó como un ingreso extra para padres o amas de casa.

En este sentido, Inmetra presentó un proyecto para renovar las unidades de transporte escolar de los sectores organizados, sin embargo han encontrado algunas trabas porque es necesario flexibilizar las leyes y que se les dé cabida a vehículos igual de equipados pero más pequeños.

Debido a que la Ley del Transporte Terrestre no incluye una normativa del servicio, se debe cumplir lo establecido en la de 1998, junto al reglamento de la Comisión Venezolana de Normas Industriales aprobado en diciembre de 1987. 

Cristiani expone que es necesario promover una transformación progresiva para pasar de esas grandes unidades obsoletas a unidades más pequeñas, que se adecuen a las necesidades de colegios con menos cantidad de alumnos, que sean seguras, modernas y accesibles al bolsillo de quien realiza esa labor.

Descuido. Para la presidente del Sindicato Único de Trabajadores de Transportes Escolares, Norma Tovar, la falta de interés del Estado influye en que no se supervise el cumplimiento de las normas de seguridad como uso del cinturón, seguro de niños y que no se sobrepase la capacidad del vehículo.

“Hace 14 años, nuestro gremio sostenía una buena comunicación con el Ministerio de Transporte y Comunicaciones. Antes de comenzar las clases se realizaban operativos para chequear las unidades e, inclusive, la policía vigilaba que se cumplieran las normas”, recuerda Tovar.

La representante sindical afirma que actualmente la situación es distinta y agrega que algunos de los 900 transportistas que pertenecen a esa asociación en el municipio Libertador mantienen una actitud irresponsable, pese que los miembros promueven el uso de un carnet, calcomanías y que los vehículos estén pintados de amarillo y se mantengan debidamente identificados.

Tovar destaca que los precios del servicio, que a veces no alcanzan para pagar repuestos, no se comparan con la responsabilidad que recae en esos conductores, que tampoco poseen beneficios o subsidio.

Responsabilidad compartida. La vocera de la Red de Madres, Padres y Representantes, Lila Vega, opina que la responsabilidad de que un niño llegue seguro a la escuela es compartida entre los padres, los choferes, el Estado y las escuelas, aunque no sean estas las que doten el servicio.

Tovar coincide: “Insto a los padres a evaluar el servicio. Que luego de los primeros días de contratar un transporte lo sigan y vean que efectivamente se cumplan las condiciones por las que están pagando”.

Vega destaca que el Gobierno también debe velar por aquel niño que llega caminando a casa o en transporte público, garantizando un entorno debidamente señalizado porque esto también forma parte de fomentar la educación. 

Campaña preventiva

En 2012 una experiencia personal instó a María José García a patentar la campaña de concienciación Un Buen Transporte para tus Hijos, dirigida a los padres. García dedica la campaña a su hijo, que falleció en un accidente mientras viajaba a su casa en una unidad que no cumplía con los requisitos que impone la ley.

La sugerencia para los representantes es que hagan todas las preguntas necesarias para disipar preocupaciones y se cercioren de datos como el año de la unidad que transporta a los niños, el perfil del chofer, la capacidad de pasajeros y si posee cinturón de seguridad, entre otros. 

La cifra

900 conductores forman parte del Sindicato Único de Trabajadores de Transportes Escolares en el Municipio Libertador.