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Proponen crear pactos para afrontar el caos citadino

La movilidad en la ciudad es unod e los aspectos clave / Omar Véliz

La movilidad en la ciudad es unod e los aspectos clave / Omar Véliz

Expertos consideran que la falta de coordinación entre alcaldías y el Ejecutivo nacional ha sumergido a Caracas en la anarquía

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Caracas es el valle indómito. Son kilómetros de automóviles detenidos en las vías, montañas aplanadas por construcciones de improvisadas viviendas, la invadida Torre Confinanzas –45 pisos y más de 850 familias–, el oscuro río Guaire, 450 muertes violentas en promedio al mes y 9 autoridades encargadas de administrarla: el Gobierno del Distrito Capital, la Gobernación de Miranda con competencia en la mitad de la ciudad, el Ministerio para la Transformación Revolucionaria de Caracas y las alcaldías Metropolitana, de Libertador, Sucre, Baruta, Chacao y El Hatillo.

A las autoridades electas y designadas se suma la gestión de servicios como el Metro de Caracas y el suministro de agua, electricidad y gas, que son manejados por empresas estatales, y las corporaciones recientemente creadas por el presidente Nicolás Maduro, Corpocapital y Corpomiranda. 

Para Leopoldo Provenzali, ex secretario de Planificación Urbana de la Alcaldía Metropolitana, la causa principal de los problemas de la capital está en la ingobernabilidad. Más autoridades no ha significado una mejor gestión. “Hace falta alianzas o pactos para superar la anarquía. Tenemos algunos servicios en la ciudad –como la disposición final de la basura, la movilidad y los sitios públicos– que deben ser vistos desde lo metropolitano. Son problemas amplios que requieren de medidas de carácter integral”.

La coordinación entre las autoridades de la capital ha sido difícil en los últimos 14 años debido a la imposibilidad de conciliar un plan de ciudad con actores de distintas tendencias políticas. Aunque la Asamblea Nacional Constituyente promulgó una ley en 2000 que ordenó la  creación de la Alcaldía Metropolitana para coordinar el desarrollo integrado de la ciudad, muchas de las atribuciones fueron eliminadas nueve años después con la promulgación de la Ley Especial del Régimen Municipal a Dos Niveles del AMC y luego se restaron más competencias con la creación del Gobierno del Distrito Capital.

Zulma Bolívar, presidente del Instituto Metropolitano de Urbanismo, cuenta que en varias ocasiones han intentado trabajar de manera mancomunada para el desarrollo de proyectos. “Es indispensable la existencia de un ente coordinador. Los vínculos y acuerdos entre la totalidad de las autoridades logran gestiones exitosas. Desarrollamos el Plan 2020 para Caracas, pero, lamentablemente, y pese a los intentos de trabajar en mancomunidad, hemos sido ignorados”.

El Ministerio de Transporte Terrestre construyó recientemente un puente sobre el río Guaire en Las Mercedes sin consultar a la Alcaldía de Baruta. “Muchas obras entorpecen proyectos que estaban programados para ciertas zonas. Al no consultar sobre construcciones podrían presentarse graves problemas para la comunidad. En Caracas, por ejemplo, se edifican viviendas sobre terrenos que no estamos seguros de que sean adecuados, pero eso no es coordinado con las alcaldías”, explicó Bolívar.

Provenzali sugiere que un aporte para la gobernabilidad de la ciudad sería delimitar las competencias. “Es necesaria la elaboración y, por supuesto, la promulgación de un marco de competencias que ordene las atribuciones y responsabilidades de los diferentes niveles de gobierno en el ámbito territorial de la capital”. 

Vecinos aislados

Sandra Ornés, directora del Instituto de Estudios Regionales y Urbanos de la Universidad Simón Bolívar, rescata las ideas del profesor Reinhard Friedmman, de la Universidad Central de Chile: "No basta con la legitimidad de origen, otorgada por el voto popular. La ciudadanía tiende cada vez más a evaluar la gestión pública por los resultados".

Asegura que la complejidad de las ciudades latinoamericanas -en términos sociales, económicos, ambientales e institucionales- amerita de instituciones públicas fortalecidas, sea en el ámbito nacional, regional o local. "Es necesario que sean capaces de identificar y traducir las necesidades de sus actores: comunidad, empresarios, comerciantes, autoridades, entre otros. Esto con la intención de que actúen de manera adecuada en la resolución de los problemas y en aras de potenciar las fortalezas de forma eficiente, eficaz y oportuna".

Catia, en la parroquia Sucre, se exhibe como muestra de la rebeldía de la ciudad. En las calles Argentina y Colombia se estacionan decenas de autobuses. “Allí convergen varias rutas de líneas de transporte urbano procedentes de Los Magallanes, Casablanca, Nuevo Día, Gramoven y Horizonte, entre otras zonas. No tenemos terminales grandes, aunque debería haber dos. Quisieron solucionar el problema con la construcción de uno en el Parque del Oeste, pero nos negamos por las consecuencias que tendría para ese sitio”, recordó José Quintero, dirigente vecinal y presidente de Procatia.  

Los vecinos aseguran que no son escuchados por los gobiernos locales. “Nuestros problemas siempre pasan a segundo plano debido a las peleas políticas. Nosotros los elegimos y ellos, en muchas oportunidades, no lo retribuyen”, dijo Carlos Alberto Suárez, vecino de los Flores de Catia.

Consensos ciudadanos

A los cambios de autoridades en muchas ciudades sigue la construcción de pactos.

En agosto, en República Dominicana los partidos de la Liberación Dominicana, Revolucionario Dominicano y Refomista Social Cristiano firmaron el Pacto por la Democracia y la Gobernabilidad Municipal. El objetivo es desarrollar en las alcaldías un trabajo  armonioso en pro de la comunidad, con un uso eficiente de los recursos humanos y económicos.

El Pacto de Movilidad de Barcelona, suscrito el 22 de julio de 1998, fue firmado entre las autoridades y la sociedad civil y se ha convertido en un ejemplo para otras ciudades para construir sus políticas de transporte.

Medellín y Colombia han firmado pactos entre autoridades y ciudadanos para desarrollar políticas de pacificación y reducir la violencia