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Perforan el túnel que prolonga la Cota Mil

Trabajos de reforzamiento en la prolongación de la avenida Boyacá hasta el distribuidor Macayapa | Foto: Ernesto Morgado

Trabajos de reforzamiento en la prolongación de la avenida Boyacá hasta el distribuidor Macayapa | Foto: Ernesto Morgado

En El Cardón, cinco viviendas se agrietaron cuando empezaron a aplanar el terreno. Las obras para abrir el pasaje de 2,6 kilómetros de longitud, que conectará la avenida Boyacá con el distribuidor Macayapa, comenzaron la semana pasada

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En menos de un año, la ladera de la montaña que colinda con la Cota Mil, a la altura del Distribuidor Baralt, muestra otra cara. Donde predominaba el verde ahora prevalecen el concreto y la tierra.

A varios metros de altura, obreros con un par de grúas se afanan para aplanar el terreno. Por cada corte en la montaña construirán una pantalla atirantada para estabilizar la pendiente, mientras perforan el primero de los túneles de 2,6 kilómetros que unirán la Cota Mil con el distribuidor Macayapa, en Catia. Serán dos los túneles, uno para cada sentido de la vía.

La perforación empezó la semana pasada. No llevan más de 10 metros de profundidad, informó uno de los empleados de la obra. Instalaron también unas estructuras llamadas costillas, que son las que dan forma arqueada al conducto.

La prolongación de la Cota Mil está a cargo del consorcio Boyacá-La Guaira e incluye la construcción del túnel Baralt, el distribuidor Macapaya y el viaducto Tacagua. El presidente Hugo Chávez anunció en agosto de 2011 la asignación de los recursos para el proyecto, que debe estar listo en un máximo de cuatro años.

Enzo Betancourt, presidente del Colegio de Ingenieros de Venezuela, afirma que si bien el órgano gremial no ha sido consultado, lo que ha visto como transeúnte es que las obras avanzan a paso lento: “Han consumido más de un año y es muy poco lo que han hecho; eso permite inferir que se van a tardar mucho más tiempo del previsto, lo que supondrá un incremento de los costos”.

Chávez aprobó 4,5 millardos de bolívares, aunque el Ministerio de Transporte Terrestre calculó que la obra tiene un costo de 5,16 millardos de bolívares.

Mesas técnicas. La comunidad de El Cardón, en la parroquia La Pastora, es la más cercana a las obras. William Vaamonte, del Consejo Comunal El Cardón de San José del Ávila, denuncia que cuando empezó el movimiento de tierra cinco casas resultaron afectadas por las vibraciones: “Las paredes se agrietaron. Hemos acudido al portón de la obra en varias oportunidades, a solicitar que la empresa cumpla con lo que le corresponde en responsabilidad social para la comunidad, pero se han hecho los sordos”.

En el barrio esperan que el consorcio acometa la recuperación de las fachadas de 90 viviendas y la construcción de caminerías, además de reparar el daño de las casas afectadas.

Roselys Gómez puede ver, como si se encontrase en primera fila, el avance del proyecto. Su casa está ubicada a pocos metros de la obra. Afirma que ha tenido que acostumbrarse al ruido de la maquinaria cada mañana y al polvo. “La información que tenemos sobre lo que están haciendo es lo que podemos ver. La empresa no ha tenido mayor contacto con la comunidad”, dijo.

Vaamonte hizo un llamado para que el ingeniero residente del proyecto se acerque al consejo comunal y se puedan establecer las mesas técnicas de trabajos, con el fin de programar obras que beneficien al sector: “Hemos hecho tres reuniones frente al portón y no nos dan respuesta”.

El túnel Baralt se conectará con el distribuidor Macayapa y este, a su vez, lo hará con el viaducto Tacagua –de 1,8 kilómetros de largo¬–, que finalmente empalmará con el viaducto 1 de la autopista Caracas-La Guaira.

Diferencias
Antonio Blanco ha vivido por más de 50 años en la comunidad de El Cardón. Cuando tenía 5 o 6 años, la construcción de la Cota Mil trastocó la calma del sector. “La zona era diferente, había más calles, paradas de autobuses y más casas”, asegura.

Cuando debe comparar entre la construcción de la Cota Mil en la década de los setenta y el túnel que hacen actualmente para extenderla, afirma sin dudar que las primeras obras fueron mucho más invasivas. “Las obras actuales no me han incomodado, pero no siento que sean un beneficio muy grande para la comunidad en sí, salvo para quienes fueron empleados en el proyecto; más bien, benefician al caraqueño en general. A la larga podría haber afectación sónica”, afirma.

El Dato
En total, la prolongación de la avenida Boyacá supondrá una infraestructura de casi 6 kilómetros e implica el movimiento de 1 millón de metros cúbicos de tierra.