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Peregrinos de la palma bendita

Palmeros de Chacao, herederos del legado del párroco José Antonio García Mohedano, que en 1770 envió a peones de haciendas cercanas a buscar palmas para la eucaristía

Palmeros de Chacao, herederos del legado del párroco José Antonio García Mohedano, que en 1770 envió a peones de haciendas cercanas a buscar palmas para la eucaristía

Brigadas pastorales suben los cerros Copey y Ávila y las montañas de Agua Fría y Salmerón. Hoy se celebra el Domingo de Ramos

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En Semana Santa, cientos de voluntarios de todo el país se organizan para bajar las palmas que hoy serán bendecidas en la Misa de Ramos, en la que se conmemora la entrada de Jesús de Nazaret en el pueblo de Jerusalén. Cofradías de tradición, como la de La Asunción, en Nueva Esparta; las de Chacao y Petare, en Caracas; y la de San Pedro, en los Altos Mirandinos, suben hasta las zonas donde crece la planta que hace posible cumplir con el rito.

Entre los más conocidos están los Palmeros de Chacao, herederos del legado del párroco José Antonio García Mohedano, que en 1770 envió a peones de haciendas cercanas a buscar palmas para la eucaristía.

Luis Reyes está entre los que año tras año emprenden camino por Sabas Nieves, en el Parque Nacional Waraira Repano. El miércoles lo hizo junto a otros 119 palmeros, que pernoctaron en la montaña 3 días para bajar con 650 palmas de la especie Ceroxylon seriferum, de las cuales se desprenden cerca de 50 cogollos que surtirán los templos de Chacao.

“Cuando subimos hacemos una reverencia a Dios, a la Virgen y a los palmeros fallecidos para que nos acompañen. Trabajamos con mucho cuidado para podar la planta, de manera que se pueda preservar la especie”. Los palmeros son recibidos el sábado en la iglesia San José, en acto público de acción de gracias por el sacrificio hecho durante la Semana Santa.

Territorio insular. En La Asunción –capital de Nueva Esparta–, la tradición se remonta dos siglos atrás. El peregrinaje empieza desde el acceso Palma Real del Parque Nacional Cerro Copey, por un camino de 5 kilómetros, hasta llegar al punto donde podan la palma, desde el cual se observa el mar abierto. Jesús Salvador Rodríguez, fundador de la asociación Palmeros Asuntinos, lleva con orgullo el gentilicio de ese rito católico.

“Saber que nuestra función reedita los momentos de la pasión y muerte de Jesús, para nosotros es motivo de orgullo. Por eso subimos optimistas, cargados de la mejor espiritualidad para podar la palma”, dijo. Este año subieron 60 voluntarios, acompañados de funcionarios del Instituto Nacional de Parques. Acamparon en el campamento Juan Marta Rivas, donde duermen en chinchorros y hamacas en las jornadas de descanso. “Luego nos distribuimos en seis grupos para administrarnos la poda de igual cantidad de palmas”, señaló. Cumplido el objetivo, un día antes del Domingo de Ramos son recibidos en el sector El Quebracho, de donde sale una procesión hacia el centro de la ciudad.

San Pedro de los Altos también es parte de la tradición desde 2003. Hace ocho años se formalizó el voluntariado de más de 25 hombres que suben hacia la montaña Agua Fría, por el sector El Jarillo. Héctor Martínez, vocero de la asociación, informó que bajan 80 palmas para los feligreses de la zona. A diferencia de otras brigadas, que pernoctan en la montaña, la faena de los palmeros de San Pedro dura cerca de 12 horas y bajan a la plazoleta de la iglesia San Pedro Apóstol, donde son recibidos por, aproximadamente, 800 devotos.

Como costumbre incipiente, hace 10 años se creó en Petare un comité de voluntarios que surten de palmas los 20 templos, entre iglesias y capillas, del municipio Sucre. Pero fue hace 5 años cuando se constituyeron en la asociación civil Palmeros de Petare, para recoger los ramos que serán bendecidos al comienzo de Semana Santa. Vicente Páez, presidente de la ONG, va a la vanguardia del grupo para recoger las plantas en 2 sembradíos privados, en Caucagüita y Salmerón, del sector Araira en Guatire.

“Nos ponemos en marcha el miércoles anterior al Domingo de Ramos, cuando nos dividimos en 2 grupos que se dirigen a Caucagüita y Salmerón, en el estado Miranda, para podar la planta. Somos 20 palmeros y 30 acompañantes que ayudan a limpiar y distribuir las hojas en las iglesias”, dijo Páez.