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Pedaleando se puede llegar al trabajo

Organizaciones de ciclismo urbano invitan todos los viernes, a partir de hoy, a dejar el carro en la casa y a desplazarse en bicicleta

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Antes de que el sol brille con fuerza en el cielo caraqueño, Jesús Villarroel toma el manubrio de la bicicleta. Sale de su residencia en Montalbán y emprende la ruta hasta el trabajo, en el bulevar de Sabana Grande. Tiene dos años haciendo el recorrido con la agilidad de alguien que puede moverse incluso más rápido que las motos en medio del tránsito matutino. Atraviesa de largo a largo las avenidas San Martín y Lecuna y un tramo de la Casanova. Mira a los lados y se mueve de un canal a otro, mientras utiliza sus manos como luces de cruce.
El viaje no le toma más de media hora. En ese tiempo, sus pies se separan de los pedales y tocan el asfalto una sola vez –mientras conversa con un motorizado–. De resto, cuando se detiene en un semáforo en rojo se para sobre los pedales y hace equilibrio.
“Voy a todos lados en bicicleta. Así vengo al trabajo de lunes a viernes y he ido a El Jarillo, Chuspa, La Sabana y Los Caracas, en jornadas de biciturismo”, asegura.
Hoy serán muchos los que seguirán su ejemplo. Organizaciones de ciclismo urbano, como Bicimamis, Bici Aventura, Una Sampablera por Caracas, Cicloturismo Venezuela y Ciclo Guerrilla Urbana, se unieron para organizar la actividad #AlTrabajoEnBici, creada para invitar a los ciudadanos a que vayan a la escuela, universidad, trabajo o al mercado sin recurrir a los medios de transporte convencionales. La meta es que los caraqueños se habitúen, todos los viernes, a desplazarse en el vehículo de dos ruedas. “Escogimos el viernes porque es el día en que la gente puede acudir más casual al trabajo y hay más tráfico”, explica Luis Calderón, miembro de Bici Aventura y promotor de la idea.

Sin contratiempos. Villarroel es diseñador gráfico. El asfalto lo surca vistiendo short, franela y zapatos deportivos. Son alrededor de 10 kilómetros de Montalbán a Sabana Grande. En la espalda lleva un pequeño morral con ropa para cambiarse. “Tengo la ventaja de que puedo ducharme en el trabajo, pero existen muchas alternativas. Hay personas que llevan siempre una franela y toallas. Si voy a otro sitio, bajo la velocidad cinco minutos antes de llegar”, explica.
María Luisa Campos también acude diariamente al trabajo en bici. No tiene la facilidad de una ducha, así que viste blusa casual, pantalón de vestir y sandalias. La única concesión que hace con respecto a su apariencia es llevar un morral, en lugar de cartera: “Que sudes va a depender de la velocidad que tomes. Para mí, lo más incómodo es llegar oliendo al humo de los carros”. Campos se mueve desde su casa en Bello Monte hasta su trabajo en Los Ruices, donde se desempeña como analista de compras internacionales en una empresa importadora.
El camino de ambos no está exento de obstáculos. La presencia de Campos pedaleando por las avenidas llama la atención particularmente de los hombres cuyos cuellos con frecuencia se voltean a su paso. Los motorizados son amables en su caso: “Yo lo llamo machismo cortés. En algunos casos que te piropeen llega a ser una agresión de tu espacio personal, sin contar con las nalgadas que han recibido algunas muchachas”, refiere la coordinadora de Bicimamis.
Campos se desplaza más lento que Villarroel, por lo que se ha ganado la hostilidad de muchas cornetas. Sin embargo, eso no la frena: “Cada día somos más. Me gusta cruzarme en las avenidas con ciclistas que no conozco, porque eso significa que el mensaje está llegando”.

Recomendaciones
Planificar es importante antes de hacer la ruta en bici. Luis Calderón, promotor de #AlTrabajoEnBici, subraya que hay que prever dónde estacionar el vehículo. Recomienda llegar a los sitios con por lo menos media hora de anticipación para que dé tiempo de reposar. “Hay que ir lo más cómodo posible, lo mejor es poder llevar ropa para cambiarse y toallitas húmedas, porque no en todas partes hay duchas. Vivimos en un país tropical, así que es inevitable sudar”, sostiene.
La infraestructura urbana influye en los traslados. Yeferson Parra, investigador en el Instituto de Estudios Regionales y Urbanos de la Universidad Simón Bolívar, afirma que la estructura de la ciudad determina el comportamiento de los ciudadanos: “Caracas es una ciudad diseñada para los carros. Se desarrolló en el período de auge de la arquitectura modernista y no se pensó en los peatones, mucho menos en las bicicletas”. Agrega que la ciudad tiene paisaje de valle y de montaña, y que la dificultad surge cuando hay que atravesarla transversalmente y los ciclistas se ven obligados a subir las pendientes.  

Contacto
En Twitter se creó la etiqueta #AlTrabajoEnBici para que los asistentes compartan sus comentarios.
En Facebook existe la actividad Viernes 22.02: ¡al trabajo en bici! al que se podrán subir fotos de la experiencia y comentarios

Las cifras
800 millones de bicicletas circulan en el mundo
90.000 toneladas de emisiones de CO2 a la atmósfera se ahorran gracias al uso de la bicicleta