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Pasajeros usan Buscaracas aunque no han terminado las instalaciones

Buscaracas

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No todas las estaciones tienen el mobiliario completo. Faltan taquillas, torniquetes y antirresbalantes

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Osmary Figueroa debió hacer una cola de 15 minutos en la estación El Cristo, antes de poder tomar por primera vez un vehículo del Buscaracas. Tan llena como la estación estaba el autobús al que subió. “Los operadores son quienes ponen orden”, dijo.

Antes de subir al bus, vio pasar dos unidades repletas de usuarios, pero el tiempo de espera no fue significativo, considerando que hizo en menos de 10 minutos un recorrido que en el sistema de transporte convencional puede tomar más de media hora, hasta la avenida Victoria. “Las estaciones son organizadas y limpias”, afirmó Figueroa.

Dentro de la unidad, pantallas electrónicas anuncian la siguiente parada. Un altoparlante indica la estación en la que entra el autobús, la parada que sigue y, de ser necesaria, la línea del Metro en la cual se puede hacer transferencia.

Los anuncios por el altavoz al parecer no son una norma del servicio, pues otras unidades llevan sintonizada la emisora radial de preferencia del conductor. Monitores ubicados detrás del asiento del operador muestran imágenes de destinos turísticos del país.

Ninguna parada es igual a la anterior, pero no porque la infraestructura sea diferente, sino por el mobiliario con el que cuentan a una semana de prestar servicio: las alfombras antirresbalantes se encuentran desde la estación Panteón hasta la de Presidente Medina, de ahí en adelante el granito del piso está descubierto. Hay taquillas de cobro en las estaciones de La Hoyada y El Socorro, pero en las otras nueve paradas el área para el expendio de tickets sólo se reconoce por el letrero “Boletos”, situado en la parte superior de lo que debe ser el puesto de venta.

Las puertas que permiten el paso de las estaciones a los autobuses no funcionan en todos los casos de forma automática y en la parada Las Flores ni siquiera han sido instaladas. En cada estación hay tres de esas puertas, una de ellas preferencial para embarazadas, personas de la tercera edad o con discapacidad.

El punto común: en todas las estaciones faltan los torniquetes. El lugar en el que deberían estar ubicados está señalado en el suelo, mediante un cartón pegado con cinta adhesiva. Aunque las instalaciones están inconclusas, no se ven obreros que trabajen en ellas.

De paseo

Pese a las fallas estructurales, los usuarios están contentos con el servicio, que se prestará de forma gratuita hasta enero.

La duración del recorrido no está estandarizada. Bajar de Las Flores a Los Ilustres puede tomar 20 minutos, pero subir desde la estación Roosevelt hasta Las Flores tomó 35 minutos.

El tiempo de espera en una estación ronda los cinco minutos. Uno de los operadores del Metro explicó que la intención es incorporar más vehículos a la ruta para que los autobuses pasen cada tres minutos.

Varios usuarios dijeron que utilizaban el transporte por primera vez, algunos para hacer diligencias y otros para pasear. Antonio Diamante se subió al Buscaracas para conocerlo: “Los caraqueños nos merecíamos este servicio desde hace tiempo, quise ver cómo era y espero que se conserve”.

El tráfico alrededor de la vía exclusiva se mantiene, pero Gilberto Sánchez, que transita diariamente por la avenida Nueva Granada, hizo la salvedad de ha disminuido ahora que concluyeron las obras.

Los usuarios también tienen sugerencias: “Hay que cuidar el espacio que queda entre las paradas y los autobuses. Hace dos días un señor no se dio cuenta y se cayó cuando intentaba subir a una unidad en La Hoyada”, dijo Orlando Álvarez.

Falta campaña

Los usuarios consideran que para que el servicio continúe siendo de calidad es necesaria una campaña de cultura ciudadana, similar a la que se hizo en el Metro en sus inicios. Esta puede ser una manera de evitar que peatones y motorizados se crucen en la vía exclusiva del Buscaracas, pese a la presencia de la Policía Nacional, que intenta evitarlo.

El pasajero José Torres confía en la realización de una campaña de concienciación: “Si las personas no ponen de su parte, difícilmente va a ser posible que los autobuses y las paradas se mantengan en buenas condiciones”.

Orlando Álvarez se mostró de acuerdo: “Nunca falta un abusador que utilice el carril del Buscaracas”.