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En Los Olivos de Catia La Mar 360 familias viven en zozobra

Los ranchos de zinc y tablas están a punto de caer | Luis López

Los ranchos de zinc y tablas están a punto de caer | Luis López

Primero se derrumbaron las escalinatas y después, la caminería; ahora las casas están en peligro

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Desde 2010 han colapsado varios tramos de las caminerías del sector Los Olivos en la parroquia Catia La Mar, lo que mantiene en ascuas a 360 familias que viven en la zona.

Martha Amundaraín, habitante del sector, teme que lo siguiente que ocurra es que colapse su vivienda porque ya se derrumbó parte de las escalinatas, después de los deslizamientos de la caminería.

“La comunidad sólo ha sido beneficiada con el embaulamiento de una torrentera y la sustitución de un puente en la parte baja del sector. Esas obras las hicieron después del deslave de 1999, pero hay deslizamientos de terreno que han afectado varias casas. Además, la recolección de basura es deficiente y la red de aguas servidas está colapsada. Funcionarios del Gobierno vienen toman fotos, nos censan, prometen, pero no resuelven nada”, aseveró.

Para Francisco Zapata, afectado por el problema, los voceros del consejo comunal sólo informan que la zona está en peligro y que desalojarán a las familias, pero el tiempo transcurre y los grupos familiares no reciben apoyo ni los reubican.

“Se contradicen, porque también informan que la construcción de nuevas escalinatas está en proyecto, pero no vemos las obras”, agregó Zapata.

Sin programas

Regina Suárez, de 70 años de edad, vive en un rancho de zinc y tablas con un hermano, que está enfermo. “No hemos recibido apoyo. Vivimos de la pensión y la usamos para comprar medicinas. La casa se me cae. La orden era sacarme de aquí en 2010 con mi hermano, pero aún estoy esperando que los bomberos vengan a buscarnos”.

Maigualida Flor tiene 10 hijos, de los cuales 5 no han cumplido aún la mayoría de edad. Su humilde vivienda está hecha con láminas de zinc y tiene el piso de tierra. “La Lopna vino a quitarme los muchachos por las condiciones en que vivimos, pero me los devolvieron a los dos meses. Me prometieron material para construir la casa y ayuda para alimentar a mis hijos, pero nunca llegó nada. No sé lo que es ayuda de la Misión Madres de Venezuela ni me han dado bolsas de comida. Aquí sobrevivimos”.