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Octavita se celebró con pocos disfraces

La Alcaldía Metropolitana llevó colchones inflables, bicicletas, cotufas, algodón de azúcar, zanqueros y otras atracciones

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En plena calle Sucre del barrio La Coromoto, en San Martín, había ayer una fiesta concurrida. La Alcaldía Metropolitana organizó una octavita de Carnaval, pero pocos se disfrazaron. En las largas colas para los colchones inflables, el algodón de azúcar y las cotufas estaban niños que vestían su ropa habitual; algunos llevaban máscaras brillantes que les dieron durante la celebración.
Los hijos de Yubraidy Arias –que salió de Antímano para llegar a la fiesta– no se disfrazaron. Vincent, de 8 años de edad, brincaba en un colchón bajo el sol. El día anterior se había vestido de Zorro, pero ayer no tuvo ganas de ponerse la ropa negra.
Ricardo, de 4 años de edad, se disfrazó en el colegio de rumbero, y tampoco quiso llevar el traje a la octavita. “Me dijo que le molestaba. La han pasado muy bien. Nos vamos a quedar un rato, para que se distraigan y se cansen”, dijo Arias.
Unos pocos sí quisieron disfrazarse. Por ejemplo, un niño vestido de Power Ranger brincaba con entusiasmo en la cama elástica. Elvira Navas, de 77 años de edad, también decidió vestirse para la fiesta y se puso un traje de burriquita.
“Yo estoy en un grupo de baile de la tercera edad y me dijeron que viniera con este disfraz. En Carnaval me vestí de diablita y de negrita”, dijo Navas, mientras reposaba del sol sentada bajo un toldo. Más tarde se dirigió al escenario para bailar con otras personas.
Las reinas de Carnaval también destacaban con sus trajes y peinados. Cerca de la tarima, los zanqueros bailaban al ritmo de la música y posaban para las fotos. Allí mismo había personas que veían a un grupo de niñas que bailaban, pero la mayor parte de la gente estaba en las atracciones principales: los colchones, la comida, los pinta caritas, las bicicletas que prestaban a los niños.
El alcalde metropolitano, Antonio Ledezma, dijo que la idea de este tipo de actividades es rescatar la convivencia. Que los habitantes conversen en la calle y celebren sin miedo.
“También queremos que los niños de los barrios, que oyen tiros con frecuencia, sepan que también hay oportunidad para las fiestas. Es importante que no piensen que Caracas es siempre una tragedia y que la vida no se valora”, dijo Ledezma.
Informó, además, que aprobaron un proyecto de 900.000 bolívares para recuperar las áreas comunes del barrio La Coromoto. La ejecución comenzará la semana que viene y se espera que culmine en tres meses.