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Nadie camina por el Paseo Anauco

En el paseo viven 150 indigentes. Los habitantes del norte de Caracas quieren revivirlo convirtiéndolo en un área para la cultura | Samuel Hurtado

En el paseo viven 150 indigentes. Los habitantes del norte de Caracas quieren revivirlo convirtiéndolo en un área para la cultura | Samuel Hurtado

Los puentes Anauco y República, que tienen más de 200 años, se han convertido en hogar de indigentes. Predominan la basura y el mal olor

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La quebrada Anauco era un punto de reunión para los habitantes de la Caracas de antaño. Andrés Bello y Fermín Toro le dedicaron poemas debido a su belleza; y el Libertador Simón Bolívar llegó a bañarse en sus aguas.

De esos tiempos de esplendor nada queda. A finales de la década de los setenta embaularon el extremo sur de la quebrada e inauguraron una caminería con su nombre. Hoy en día son pocos los que se atreven siquiera a caminar a ritmo acelerado por el Paseo Anauco. La soledad ocupa sus espacios. Nadie utiliza el anfiteatro debajo del puente Anauco ni las barras de ejercicios, mucho menos las plataformas para practicar skate.

En el kilómetro de recorrido que comunica las avenidas México y Panteón prevalece el olor a basura y el temor a ser agredido. Carlos Julio Rojas, vocero del Frente en Defensa del Norte de Caracas, asegura que el área se ha convertido en un espacio para la prostitución, el tráfico de drogas y la delincuencia. Un censo realizado por la comunidad determinó que el paseo es hogar de 150 indigentes. “Aquí se han encontrado cadáveres en descomposición. A la gente le da miedo pasar por aquí, porque no hay iluminación y la presencia policial es nula”, dijo.

El paseo comunica tres parroquias caraqueñas: Candelaria, San Bernardino y San José. Puente Anauco y Puente República, ambas estructuras con valor patrimonial, se despliegan encima; debajo de esas estructuras personas sin vivienda han encontrado refugio.

Luis Raveles caminaba el viernes por la acera que colinda con el paseo, a la altura de la plaza La Estrella, y se encontró con una bolsita verde abandonada. En el interior encontró cédulas, RIF y tarjetas de colegiación profesional: “Esa es prueba de que aquí ocurren delitos”, afirmó.

Revivir el paseo

La propuesta de la comunidad es clara: Hay que revivir el Paseo Arauco. Para ello, invitan a poner en funcionamiento una especie de tranvía como el que recorre el parque El Calvario, a desarrollar actividades culturales y a instalar cafeterías y pequeños comercios.

Francisco Moya, vocero del Consejo Comunal de Santa Rosalía, opina que el lugar puede ser un punto para desarrollar mercados artesanales y darle así cabida a los comerciantes informales.

Instan a las alcaldías Metropolitana, de Libertador y a la Jefatura de Gobierno de Distrito Capital a buscar solución al problema de la iluminación, y al Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia le solicitaron proveer el lugar de policías.

Testimonio

 “El lugar llegó a tener hasta visos románticos. Fermín Toro le dedicó el poema ‘La ninfa del Anauco’. Sin embargo, ahora se encuentra muy abandonado y sucio. Da mucha tristeza. La quebrada le dio nombre a la Quinta Anauco y a la casona Anauco Arriba. Con la vaguada de 1999, el río arrasó muchos barrios. De eso hasta quedó la leyenda del fantasma del Paseo Anauco. Dicen que en las noches se escucha el lamento de una muchacha que vendía helados y que fue arrastrada por la fuerza del río”. Iris Rangel, directora de la Asociación Civil para el Rescate del Patrimonio Histórico de Venezuela.