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Chacao. El ruido perturba a vecinos de urbanización Bello Campo

Señalización en Bello Campo

Señalización en Bello Campo

Las autoridades municipales intentan llegar a acuerdos comunitarios con los residentes del sector La Cruz

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Cuando llega el fin de semana, Zoraya Ramírez, que vive en la calle Ávila de la urbanización Bello Campo, cierra todas las ventanas de su casa para evitar que el ruido que proviene del sector popular La Cruz, que está ubicado detrás del edificio donde reside, le robe sueño; sin embargo, el volumen de la música es tal que ni aún sellando los ventanales puede disfrutar con tranquilidad los días de descanso.

"Las fiestas empiezan los jueves o viernes y se prolongan hasta el domingo a altas horas de la madrugada e incluso hasta el lunes. Colocan la música a un volumen tan elevado que los vidrios tiemblan y el televisor no se oye; hay que poner programas con títulos", asegura Ramírez.

El bullicio que los fines de semana producen las fiestas que tienen lugar en el sector popular perturba no sólo a quienes viven en zonas aledañas, sino también a quienes residen allí.

Rosalinda Molina, vocera del consejo comunal de la barriada, expresa que, ciertamente, la situación del ruido en la zona, particularmente sábados y domingos, es grave.

Ramírez cuenta que en repetidas oportunidades ha llamado a la policía para que obliguen a los infractores a bajar el volumen, pero los esfuerzos han sido infructuosos.

De manos atadas
El alcalde de Chacao, Emilio Graterón, informó que con las leyes de policía y de justicia de paz controlar la situación se ha hecho cuesta arriba, pero aseguró que están trabajando en proyectos para atacar el problema.

"Estamos haciendo un gran esfuerzo por consolidar lo que llamamos contratos sociales o de convivencia para mitigar la situación, pero desde que se dio el retiro del apoyo oficial y la eliminación de los poderes a los jueces de paz la capacidad de controlar ha disminuido", dijo.

Informó que mientras no sea asignado un fiscal comunal al municipio, hacer cumplir las ordenanzas y contratos de convivencia no será tarea fácil, porque sin esa figura no es posible aplicar multas a los infractores. "Somos el único municipio al que no se le ha nombrado fiscal comunal. Estamos en una especie de limbo, en el que no tenemos la fuerza de la autoridad en muchos casos para obligar a la gente a respetar la norma", señaló.