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"Medio bigote", un icono de la parroquia Candelaria

A partir de las 3:30 pm el "Señor del hula hula" o "Medio bigote" se adueña de la acera ubicada frente a la plaza Candelaria para comenzar su popular acto, que implica colocarse los hula hula en brazos y piernas para girarlos ágilmente. José González tiene 80 años y desde hace más de una década practica esta actividad que define como "un juego"

  • 780x506 Las 3:30 pm significan para Candelaria la “casi” culminación de la jornada laboral. Los trabajadores de oficina comienzan a salir apresurados a sus casas para no sufrir el mal de las colas caraqueñas o no lograr abordar el Metro en hora pico | Foto: Omar Tortolero
  • 780x506 A partir de ese momento aparece entre toda la gente distraída y los vehículos, José González o, como él se define: “Medio bigote" con sus hula hula | Foto: Omar Tortolero
  • 780x506 Luego de 55 años de trabajar en una estación de gasolina decidió convertirse en una especie de “acróbata urbano” | Foto: Omar Tortolero
  • 780x506 "El señor del hula hula" se coloca en brazos y piernas sus "juguetes" para llevar a cabo el acto | Foto: Omar Tortolero
  • 780x506 También se coloca los hula hula en la cabeza y comienza a girarlos hábilmente | Foto: Omar Tortolero
  • 780x506 "Medio bigote" describe esta actividad como un “juego” | Foto: Omar Tortolero
  • 780x506 Algunos transeúntes, que quizás no lo conocen, lo miran y ríen. Pero habitantes de Candelaria señalaron que se para en la acera a hacer acrobacias desde hace más de una década | Foto: Omar Tortolero
  • 780x506 Nació en Galicia, España, pero desde hace más de 60 años vive en Venezuela | Foto: Omar Tortolero
  • 780x506 Es conocido como “Medio bigote” porque la parte derecha de su mostacho está afeitada | Foto: Omar Tortolero
  • 780x506 Algunas personas le dan dinero a este personaje de 80 años que aún se mantiene sano para divertir a los caraqueños | Foto: Omar Tortolero
  • 780x506 Luego de una jornada de "juego", “Medio bigote” regresa a su hogar tras tomarse un café con leche. Sus amigos critican que con 80 años realice esta labor. Pero él dice que sin esto, no tendría por qué estar vivo Foto: Omar Tortolero

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