• Caracas (Venezuela)

Gran Caracas

Al instante

Pescadores estuvieron 36 horas a la deriva

El capitán Asdrúbal Narváez perdió el rumbo cuando se dirigía a Los Roques con dos pasajeros, pero mantuvo viva la esperanza

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La experiencia de 30 años como pescador permitió que Asdrúbal Narváez, de 57 años de edad, conservara la calma al quedar sin rumbo por horas en alta mar, junto con dos pasajeros. El  jueves 31 de octubre, a las 11:00 am, Narváez salió de la Marina de Caraballeda como capitán de la embarcación Expreso. Su compromiso era llevar a Los Roques al pescador Ramón Rodríguez y a Yamileth Cabello, de 15 años de edad; allí dejaría el bote y regresaría a las 4:00 pm en avión.

A pocas horas de trayecto, las condiciones del clima se complicaron con  una tormenta y la caída de un rayo hizo que la brújula de la embarcación dejara de funcionar, por lo que se dificultaron los cálculos para determinar el recorrido realizado. “Cuando vi que no estábamos cerca de Los Roques a la hora prevista decidí apagar un motor y trabajar solo con uno. Hicimos un primer contacto con mi hijo por teléfono el viernes a las 6:00 am. Mantuvimos la comunicación hasta las 11:00 pm, cuando nos quedamos sin batería”, relata Narváez.

Las noches del jueves y del viernes llovió copiosamente desde las 7:00 pm hasta las 4:00 am. “No podía dormir porque estaba pendiente de que no nos pasara por encima algún barco; achicaba el agua de la embarcación, pero la lluvia se metía a pesar del toldo. No dormí en esas horas y le pedía a la virgencita del Valle, a mis padres y familiares fallecidos que no nos abandonaran. De noche veía dos celajes blancos que se posaban en los extremos del bote”, dijo Rodríguez.

Narváez tuvo que usar el otro motor y se quedó sin combustible. Se alimentaban con pan, mantequilla y agua, que llevaban como encargo a Los Roques. “Sacamos una banderita blanca y la amarramos con una varita de carpa al bote. Con los chalecos hacíamos señales, pero los barcos pasaban distantes y nunca nos vieron”.

Búsqueda y rescate. El sábado había perdido las esperanzas de que los encontraran. A la 1:40 pm, Narváez escuchó un ruido y avistó una embarcación. “Estaba alejándose, pero le hicimos señas y nos vieron. Era una fragata de la Armada”.

Relató que esta es la primera vez que vive una experiencia como esa, que le enseñó que para salir a alta mar hay que tener los equipos al día porque siempre pueden presentarse imprevistos.

Raúl Rodríguez, hijo de Ramón Rodríguez, dijo que su padre le encomendó que no dejaran de buscarlos. “Solicitamos apoyo de los guardacostas y de los bomberos marinos. Protección Civil  pidió una embarcación prestada y estuvimos dos días buscándolos. Un helicóptero de la Armada estaba listo para unirse a la búsqueda. También hubo colaboración de los pescadores de La Zorra, Macuto, Naiguatá, Choroní, Chuspa y La Sabana, que fue importante porque se unieron a la búsqueda, que culminó felizmente”.

Carmen León, esposa de Narváez, encuentra difícil explicar los momentos de angustia que vivió. Como agradecimiento, la imagen de la Virgen del Valle está iluminada y con flores en el recinto principal de su hogar, en Cerro de Jesús, parroquia Maiquetía.