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En el Liceo Andrés Bello hablan de paz después de la conmoción

En el liceo Andrés Bello hubo entre 85% y 90% de asistencia | Foto: Leonardo Guzmán

Los alumnos del liceo no quieren que se olvide la muerte de Michelle Buraglia | Foto: Leonardo Guzmán

Los alumnos se han reunido en talleres y mesas de trabajo para discutir lo ocurrido y promover la convivencia

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En el patio iluminado del Liceo Andrés Bello hay alumnos que ríen, que conversan sentados en los banquitos o caminan en grupo. Es la hora del recreo matutino y, a simple vista, no parece que se estuviera viviendo un duelo. Pero, en realidad, todos se niegan a olvidar lo que pasó el 8 de enero: Michelle Buraglia, de 16 años de edad, fue asesinada mientras estaba en la cancha, rodeada de compañeros, en un día de clases.
Los estudiantes han regresado paulatinamente a la rutina; sin embargo, han dedicado buena parte del tiempo a la reflexión. El lunes volvieron a los salones los alumnos de primer año de bachillerato y asistieron a talleres de convivencia, respeto y valores. El resto de la semana retornaron los jóvenes de otros grados.
Andreína Hernández, estudiante de primer año, dice que les han hablado sobre las armas y la necesidad de respetar. También, agrega su compañera Stephany Mayorga, de 13 años de edad, elaboraron pancartas con mensajes a favor de la tolerancia. “Hicimos el logo del liceo y escribimos ‘No más bullying’”, afirma Hernández.
Un alumno de tercer año de bachillerato recuerda que otro mensaje señala: “Un trato por el buen trato”. La intención es hacer una caminata con los carteles para que la comunidad sepa que trabajan por la paz. Aún no hay fecha para la marcha. “Lo que queremos es que nadie olvide lo que pasó y que, además, no vuelva a suceder algo así. Los talleres ayudarán a reforzar los valores”, asegura.
Buraglia, que estudiaba quinto año de bachillerato, fue asesinada presuntamente por error, pues la bala estaba en realidad destinada a la ex novia del victimario.
Una fuente ligada a la directiva del plantel dice que las actividades con los alumnos se enmarcan en un plan general para promover la paz. Los talleres, las mesas de trabajo y las pancartas se han elaborado con la guía del Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia, el Ministerio de Educación, la Oficina Nacional Antidrogas, la Defensoría del Pueblo y otros organismos.

Testigos y propuestas. Quienes intentan ahora volver a la cotidianidad –después de una semana de actividades suspendidas– recuerdan el día en que murió Buraglia. Yormary Rodríguez, de 14 años de edad y estudiante de segundo año, estaba en el liceo el 8 de enero. Mientras se encontraba en clases, escuchó una detonación, pero pensó que era un triquitraqui. Cuando supieron que se trataba de un disparo, los profesores los llevaron al auditorio, donde los dejaron un rato. Ella –dice convencida– no siente miedo: “Eso no va a pasar otra vez”.
Nelson Ochoa, de 13 años de edad, no asistió a clases ese día porque llevaba un pantalón negro y no lo dejaron entrar al liceo. Cuando mataron a Michelle –delito por el que privaron de libertad a tres adolescentes–, él estaba en una esquina, muy cerca del plantel. “A mí no me da miedo venir al liceo. Estábamos en paz y, de repente, todo se desordenó”.
Un hecho de esa gravedad puede dejar huella en los jóvenes. La ONG Cecodap considera que es imprescindible incorporar a los estudiantes a las discusiones sobre el asunto. En el liceo han pedido la opinión de los alumnos sobre posibles soluciones: han propuesto la instalación de cámaras de seguridad y detectores de metales e identificar a quienes entran.
Mayorga indica que se puede exigir el uso de bolsos transparentes; también cree que sería una buena idea contar con carnets de identificación. Los representantes también han participado. Si bien lo que ocurrió es reflejo de una realidad que ahoga a toda la sociedad, la idea –para ellos– es construir juntos una salida.

Otros casos
Marzo 2010
Un estudiante de bachillerato le disparó por accidente a Brayan Rodríguez, de 18 años de edad, mientras se encontraban en un aula del Liceo Gustavo Olivares Bosques, en Catia La Mar
Marzo 2012
César Simancas, de 16 años de edad, fue asesinado a las puertas del Liceo Berroterán, en Maracay. Al joven le dispararon durante un enfrentamiento con estudiantes de otra institución
Febrero 2012
José Gregorio Ochoa, de 16 años de edad y estudiante del Liceo José María Paredes, de Maracay, murió por una herida de arma blanca. El hecho ocurrió durante una pelea con alumnos del colegio José Luis Ramos

Las cifras
1.180 jóvenes estudian en el Liceo Andrés Bello
796 niños y adolescentes fueron asesinados entre octubre de 2010 y septiembre de 2011, de acuerdo con el informe anual de Cecodap de 2012