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En el Hospital Miguel Pérez Carreño fijaron 15 días para llegar a acuerdos

Hospital Pérez Carreño / Antonio Rodríguez

Hospital Pérez Carreño / Antonio Rodríguez

Pacientes y personal rechazaron la presencia de miembros de la Milicia, pues aseguran que se sienten intimidados

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Personal de enfermería y trabajadores del Hospital Miguel Pérez Carreño continuaron ayer en sus funciones, tras cumplirse el primer día de protesta en las instalaciones para exigir suministro de materiales y equipos y alertar sobre la posible suspensión de los turnos de guardia para sustituirlos por horarios corridos. Alfredo Mendoza, supervisor de Enfermería del área de Traumatología, aseguró que ayer se constituyeron mesas de diálogo con las autoridades de la institución, para canalizar las solicitudes planteadas el martes pasado, cuando detonó la protesta.

Para Mendoza el paro no es una alternativa, pues esperan agotar los canales regulares. "Nunca hemos dejado de asistir a nuestros pacientes, pues no pensamos abandonar nuestros lugares de trabajo.

En el auditorio se decidió que el martes haremos una asamblea que derivará en otros encuentros, en los cuales participarán el colegio de enfermeros y nuestro sindicato para finiquitar esta situación de atropello. Fijamos un lapso de 15 días para esperar los resultados a través de la negociación con las autoridades del hospital a quienes se les planteará los malos tratos a los que estamos expuestos con la Milicia.

Consideramos que 15 días es un tiempo prudente para llegar a un acuerdo".

En un recorrido por algunos accesos del hospital se constató que funcionaban las áreas de radiología y nefrología, aunque los trabajadores aseguraron que hay deficiencias.

"Esta semana, después de cuatro años, están instalando el resonador de radiología. El área de nefrología presta un óptimo servicio. Sin embargo, como estamos ubicados en un sótano, a veces hay fugas de agua que caen en una de las oficinas de la unidad. Cuando ocurren protestas espontáneas o planificadas se tiende a generalizar, pero cada unidad tiene una realidad distinta", explicó una de las trabajadoras del Pérez Carreño, quien pidió reservar su nombre.

Advirtió que en lo que se debe poner atención es en la demanda del servicio. "Aquí los pacientes renales son atendidos en las mejores condiciones. Sin embargo, a veces no nos damos abasto para atender a la cantidad de enfermos que llegan remitidos de otros centros de salud, como El Algodonal. Por eso es bueno que se haga una revisión sobre cuán operativas son las otras instituciones para evitar que aquí haya un verdadero colapso. En estas condiciones, aunque contamos con 15 máquinas de diálisis, nos pueden hacer falta 40", explicó.

Irregularidades. Rosaura Hernández, camarera del centro de salud, espera que las mesas de diálogo ofrezcan soluciones con el fin de evitar que haya una desmejora laboral para el personal de esa área. "He sido camarera suplente durante ocho años sin haber obtenido la titularidad del cargo y ahora me preocupa que si nos retiran las guardias, quedemos en la calle, pues hace poco revisé mi estatus en la página del Seguro Social y no están mis cotizaciones por el tiempo que tengo trabajando en la institución", explicó.

"No queremos la presencia de militares que, lejos de protegernos, lo que hacen es intimidar al personal del Pérez Carreño", agregó.

Esta vez, el trabajo de la prensa intentó ser limitado, cuando un motorizado rodeó al equipo reporteril de Globovisión mientras hacía una de las últimas tomas. Sin embargo, miembros de la Milicia y de la Guardia Nacional permitieron el acceso de la prensa hasta el área del estacionamiento.

Contra milicianos

Mariángela Graciano, familiar de un paciente hospitalizado, afirmó que se sentía incómoda con la presencia de la Milicia. "No sé si la función de ellos sea controlar o reprimir a la prensa, pero sobre nosotros ejercen un poder de intimidación absoluto, pues siempre desconfían de todo aquel que entra o sale. Ya suficiente es el agotamiento de estar en un lugar como un hospital, como para encima soportar a alguien malencarado".

Consultada sobre la seguridad del hospital, afirmó: "No queremos instituciones militarizadas, pero con la cantidad de heridos en hechos de violencia remitidos a este centro, entiendo que haya control y custodia en cada una de las áreas".