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En Los Erasos piden que se les envíe a refugios

Desde hace cuatro años el muro empezó a filtrar aguas blancas y negras | Leonardo Guzmán

Desde hace cuatro años el muro empezó a filtrar aguas blancas y negras | Leonardo Guzmán

En alto riesgo 53 familias de Sierra Maestra. Cuando llueve se inundan las viviendas y los afectados se ven obligados a salir a la calle a esperar que escampe

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En el sector Sierra Maestra, del barrio Los Erasos, llueve dentro de las casas. El agua que se cuela por las paredes los obliga a salir a la calle con cada aguacero. 53 familias se encuentran en situación de riesgo; 4 de ellas deberían abandonar sus casas con carácter de urgencia.

Altagracia Martínez vive alquilada en una de esas residencias. Tiene un informe levantado por Protección Civil en el mes de julio. Allí le recomiendan desalojar definitivamente el inmueble y resguardarse en un refugio solidario. Agregan que debe acudir al Ministerio de Vivienda y Hábitat para que la incluyan en un programa de adjudicación de viviendas.

“Quiero irme a un refugio. Es mejor estar seguro. Estoy esperando que me entreguen el certificado de alto riesgo para poder salir de aquí”, dice Martínez.

Con base en las declaraciones de las familias afectadas, su salida del barrio depende de la aprobación del Instituto Municipal de Gestión de Riesgo y Administración de Desastre. “Siempre nos dan una excusa. Ahora dicen que la computadora está mala”, afirma Susana Rodríguez, otra de las habitantes del barrio cuya vivienda debe ser demolida.

En Sierra Maestra están en peligro desde el año 1978. Esa fue la primera vez que ocurrió un deslizamiento. La escena se repitió en 1983, en 2008 y en 2010. Con las precipitaciones de ese año 16 familias optaron por irse al refugio que funciona en la sede de Corpoelec, en San Bernardino. Martínez no quiso irse entonces porque trabaja vendiendo arepas en las mañanas: “Yo me levanto a las 3:30 am a cocinar. Así es como me gano la vida. Si me iba a un refugio, cómo iba a hacer eso”.

Rodríguez sufre de ataques epilépticos: “Si estoy en lugares cerrados me pongo muy mal”. Esas razones parecen no pesar mucho ahora, ante el riesgo inminente de que sus casas se les vengan encima. Las filtraciones y la humedad han acabado con las paredes. En el callejón N.° 7 sólo queda la familia Rodríguez, las otras viviendas se encuentran desocupadas.

Muro peligroso

Hace cuatro años empezaron a filtrarse las aguas negras y blancas por uno de los muros del sector. Desde entonces el muro ha sido inspeccionado por el Imgrad, la Corporación de Servicios Municipales, los Bomberos, Protección Civil y el extinto Ministerio de Infraestructura.

“Todos han venido, tomado fotos, hecho preguntas y después más nunca han vuelto”, dijo una vecina que prefirió el anonimato.

El agua que cae por el muro entra a las viviendas que se encuentran en la parte de abajo del sector.

Se intentó conseguir la versión del Imgrad, pero el número del instituto disponible en la página web de la alcaldía está errado y la dirección de prensa no dio respuesta.

Testimonio
Francisca Ordosgoite, habitante de Sierra Maestra

“Yo prefiero quedarme aquí a irme a un refugio. Si no me van a adjudicar para qué me voy a ir a pasar trabajo a otro sitio. Pero el riesgo está latente, cada vez que llueve uno no duerme, el agua se mete dentro de las casas y empieza a temblar. Las alcantarillas de por aquí respiran entre las paredes de las viviendas”.

Familias de vuelta

En Sierra Maestra no saben de dónde sale tanta agua. El informe de Protección Civil indica que el deterioro de los elementos constructivos de las viviendas obedece a la infiltración de las aguas, debido a las roturas o averías de las tuberías que las drenan, por tanto recomiendan la exploración profunda de los drenajes por parte de Hidrocapital y de la Corporación de Servicios Municipales, así como la intervención de Control Urbano para que ejecute las ordenanzas de habitabilidad.

Debido a que las viviendas abandonadas por las familias cuando acudieron a los refugios no fueron demolidas, éstas están ocupadas por nuevos inquilinos, lo que ha aumentado el número de personas en riesgo en la zona.

La presencia de las aguas negras ocasiona que en el lugar predominen los malos olores y que algunas personas hayan sufrido alergias, gripes y afecciones respiratorias, también producto de la humedad.