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Maestros se rebuscan para subsistir

Astrid Sonni es maestra de preescolar, presta servicio de transporte y también da clases de tareas dirigidas en su casa | Foto: Leonardo Guzmán

Astrid Sonni es maestra de preescolar, presta servicio de transporte y también da clases de tareas dirigidas en su casa | Foto: Leonardo Guzmán

Mototaxista, vigilante nocturno o chofer son algunos oficios alternativos con los que redoblan la jornada para cubrir las cuentas 

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Jaime Figueredo es maestro desde hace 12 años, mototaxista desde hace 3 y vigilante nocturno ocasional desde el año pasado. Su carrera como docente no le ha dejado otra alternativa que recurrir a múltiples oficios para mantener a sus 3 hijos, de 2, 7 y 8 años de edad.

Desde las 7:00 am trabaja como profesor de quinto grado en una escuela nacional en Antímano. A la 1:00 pm enseña en otro plantel en Propatria, hasta las 6:00 pm. Tiene la suerte de que en moto, su tercer medio de sustento, puede llegar a tiempo a ambos empleos. Los minutos libres los dedica a trasladar a conocidos.

Figueredo, de 33 años de edad, se gradúo en el Instituto Universitario Pedagógico Monseñor Arias Blanco, en Caricuao, y cursó un posgrado en la Universidad Santa María. Por hacer 5 carreras en moto, un sábado, gana entre 500 y 600 bolívares; y como vigilante nocturno en una quinta, 5.600 bolívares. Como docente II en la escuela nacional, en cambio, percibe alrededor de 4.200 bolívares. Como interino en la distrital, 2.400 bolívares, muy por debajo del salario mínimo actual (3.270,3 bolívares).

“La capacidad que tiene un docente no alcanza para cubrir las necesidades básicas: yo pago luz, teléfono, mantenimiento del vehículo, los colegios de los niños y ayudo a mi mamá. Hacemos magia con el dinero”, cuenta.

El drama de la docencia en el país tiene el rostro de miles de venezolanos que a diario deben formar a nuevos ciudadanos en circunstancias adversas.

El salario de esos profesionales oscila actualmente entre 3.000 bolívares (bachiller docente) y 6.000 bolívares (docente VI). La cifra puede variar según el tiempo dedicado y la jerarquía. La Federación Venezolana de Maestros señala que un docente interino, con licenciatura, puede ganar 2.200 bolívares, mientras que la canasta básica familiar costaba en diciembre en 15.622 bolívares, de acuerdo con cifras del Cendas.

Para 2013 había en el país 53.000 docentes contratados o interinos tipo A (profesores o licenciados en Educación con más de 24 secciones a cargo, lo que representa atender hasta 840 alumnos en un año escolar), calculó la FVM. La Memoria y Cuenta 2012 del Ministerio de Educación indica que en el año escolar 2011-2012 había 122.746 interinos, 21% del total de docentes en el país (571.536).

Astrid Sonni, graduada de Educación Preescolar en la Universidad Católica Andrés Bello, es maestra en una institución privada en Chuao. Antes de comenzar su turno, desde muy temprano, ofrece el servicio de transporte escolar en un carro Ford Fiesta de 1996. Por las tardes dicta tareas dirigidas.

“Lo hago porque necesito el dinero —señala Sonni, de 30 años de edad—. Con 4.000 bolívares no se compra ni la canasta básica. Tengo una niña de 4 años. Llega el viernes y ya no valgo ni medio. Los fines de semana los dedico para hacer planificaciones y boletas. Es una carrera muy bonita, pero muy mal pagada. Uno tiene que pasar trabajo todo el tiempo”.

Además de ser docente de Castellano en un liceo en San Cristóbal, estado Táchira, Serbio Parada aprovecha las horas libres para dictar clases de música y trabajar como recreador en actividades corporativas.

“He contado con la facilidad de que mi jefe entiende la situación, para poder estar en varios trabajos. Es una profesión de mucha entrega. Más que recibir dinero, la satisfacción es ver a mis estudiantes superándose y superándolo a uno”, afirma Parada, egresado de la Universidad de los Andes en 2008.

Menos maestros. A juicio del director del Centro de Investigaciones Educativas de la UCV, Luis Bravo, la precariedad de la docencia en el país tiene efectos negativos sobre la calidad de los procesos formativos del niño y sobre el funcionamiento de las escuelas.

“La persona que está el circuito de la precariedad no trabaja los cinco días a la semana, pasa más tiempo en cobrar su salario que en ir a trabajar. Además, debe hacer otras cosas para poder vivir. Entonces, eso tiene consecuencias sobre la mala calidad”, explica el especialista.

Existe otro factor que preocupa aún más. De acuerdo con un estudio de la FVM, en el país faltan 189.000 docentes. Las condiciones laborales de los pocos que hay desalientan los nuevos ingresos. El estudio más reciente de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador señala que hubo 121 egresados de Física en 2012 (7% menos que 2011), 127 de Química (27% menos que 2011) y 27 de Castellano y Literatura (111% menos que 2011).

Cada vez se gradúan menos maestros y se jubilan más. En 2013, 3.968 alcanzaron esa condición, calcula la federación. Para este período escolar se espera que se sumen 4.000 docentes.

Padres piden rescate del magisterio

En el Día del Maestro, la Red de Madres, Padres y Representantes exigió que en el país se reivindique la carrera docente. El vocero de la asociación civil, Carlos Cedeño, afirmó que debido a las condiciones laborales, las escuelas de Educación se están quedando sin alumnos. “Debemos sentarnos todos los sectores para rescatar al magisterio. Cualquier papá quiere tener el mejor maestro para sus hijos, pero no quiere que sus mejores hijos sean maestros”, afirmó.

En relación con el nuevo diseño curricular que elaboró el Ministerio de Educación, el también director del colegio El Ávila advirtió que no se logrará ninguna mejora en la escuela si no se analiza la situación del docente: “Un buen maestro con un mal currículo es un buen maestro, un mal maestro con un buen currículo sigue siendo un mal maestro. Todos nuestros esfuerzos deben centrarse en la preparación de los docentes”.