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Deslizamientos obligan a los vecinos a organizarse

Vecinos se organizan para solucionar los problemas ocasionados por los derrumbes | Omar Véliz

Vecinos se organizan para solucionar los problemas ocasionados por los derrumbes | Omar Véliz

Varias urbanizaciones esperan ayuda oficial desde. Los habitantes de algunas zonas han tenido que planificar y financiar la construcción de muros de contención

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El cerro que colinda con la residencia de la familia Giardina, en Colinas de Santa Mónica, tiene cinco años tratando de convertirse en su inquilino permanente. Ya inhabilitó un canal de la ruta 9 de Santa Mónica, y los daños en la reja del estacionamiento de la casa son testimonio del desplazamiento.

La caseta de vigilancia, situada frente a la residencia, sucumbió a la invasión de la montaña en 2010, mientras los Giardina esperan que alguna autoridad local o nacional voltee la mirada hacia ese sector de la ciudad y atienda el problema.

La residencia se divide en 3 viviendas, en las que habitan en total 20 personas. A principios de año remitieron una carta a la Jefatura de Gobierno de Distrito Capital y a la Vicepresidencia de la República en la que exponen la situación. El documento fue respaldado con las firmas de 86 vecinos que ocupan las casas de la ruta 9.

Además de la casa de los Giardina, tres viviendas construidas en la parte superior de la montaña, en la ruta 5, corren peligro de derrumbe si el cerro finalmente termina de tapiar la ruta 9 y penetra en la residencia.

“Han venido funcionarios de Protección Civil y lo que nos dicen es que debemos desalojar la casa e irnos a un refugio. También han venido ingenieros a inspeccionar. Han dicho que la solución definitiva es hacer un muro de contención o una pantalla, se ha hablado de terracear la montaña y de muros de gaviones”, explicó Rina Giardina, propietaria del inmueble, pero agrega que nada se ha concretado.

El año pasado cedió un muro de contención en la ruta 6, que también obstruye uno de los canales de circulación. Francisco González, miembro de la Asociación de Vecinos de Colinas de Santa Mónica, informó que debido a las lluvias de octubre ocurrieron dos deslizamientos en el sector y el paso por la avenida Rufino Blanco Fombona está restringido: “La situación es la misma desde 2010, son los mismos escombros. Pedimos un derecho de palabra en la Comisión de Administración y Servicios de la Asamblea Nacional. Estamos conscientes de que ni la Alcaldía de Libertador ni Distrito Capital tienen los recursos para acometer la obra, pero desde abril les solicitamos que nos hicieran lobby con algún ministerio y no hemos recibido respuesta”. González calcula que la obra debe costar 15 millones de bolívares.

Recursos propios

En las urbanizaciones afectadas por las lluvias los vecinos tienen que ingeniárselas para sacar el dinero y reconstruir pantallas atirantadas o contratar maquinaria para remover piedras y escombros.

A principios de septiembre terminó la construcción de una pantalla atirantada para evitar que continuara el desplazamiento del talud que afectaba las bases de los tres edificios que integran las Residencias Yacambú, en Santa Mónica. La obra la financiaron los vecinos.

“Libertador nos dio los permisos de construcción y la Alcaldía Metropolitana nos ayudó a remover los escombros dejados por el talud norte que obstaculizaba la entrada al estacionamiento. Los costos de la pantalla y de los estudios topográficos los asumimos los habitantes del edificio”, dijo Pedro Carrasco, de la junta de condominio.

La pantalla la construyeron en el talud sur del edificio. La preocupación por el talud norte continúa, pero el bolsillo de los habitantes de la urbanización se agotó con la primera construcción, que rondó los 3 millones de bolívares.

En Colinas de Bello Monte, al lado del edificio El Turpial también se emprendió la construcción de una pantalla atirantada para sustituir la que cedió a finales de 2011.

Una constructora de origen chino, cuya sede está ubicada en la parte superior de la montaña que fracturó el primer piso del edificio, asumió la obra, con la aprobación y supervisión de la Alcaldía de Baruta. José Gómez, de la junta de condominio de El Turpial, destacó que la constructora se ocupó de canalizar las aguas que socavaban el cerro.

Vías en peligro

El talud que colinda con la vía paralela a la avenida principal, entre el colegio Champagnat y el centro comercial Caurimare, se cayó en 2010. “Se limpió una parte; la otra no se puede mover hasta que se estabilice”, aseguró Maitane De Ituarte, habitante de una casa que limita con el terreno desplazado.

A Caurimare acudió una comisión de la Alcaldía de Baruta y les explicaron, según De Ituarte, que por ahora no había recursos para emprender la recuperación del sitio y que debían atender otros sectores que se encontraban en peores condiciones. “Nunca paró de llover, por eso ni siquiera se han podido hacer los estudios topográficos”, dijo.

En la carretera Petare-Guarenas hay que construir un muro de contención de aproximadamente 100 metros lineales. No hacerlo afecta la urbanización Turumo y el barrio San Isidro

La vía que une Lomas del Ávila y Mariche tiene más de un año moviéndose. El muro de contención detrás del edificio La Lomita corre el riesgo de caer sobre el estacionamiento del inmueble, por el peso de la carretera. Gladis Tarazona, de la Asociación de Vecinos de Palo Verde, explicó que la Alcaldía de Sucre se encargó de  construir un muro adicional para La Lomita y de hacer una vía provisional.

“Los trabajos van muy lento y las labores de la alcaldía son un paliativo. Hay 29 ministerios en el país y ninguno es de obras o infraestructura, por eso pedimos ayuda a los ministerios de Transporte Terrestre y de las Comunas, pero no hemos obtenido respuesta. Todos los organismos públicos están enterados de lo que aquí pasa, así que los hacemos responsables en caso de una desgracia”, aseveró Tarazona.

Las cifras

290 familias están afectadas por el derrumbe que obstaculiza el tránsito entre las rutas 8 y 9 de Colinas de Santa Mónica

72 familias ocupan los 3 edificios de Residencias Yacambú

40 familias resultaron afectadas por la fractura de la pantalla atirantada que está detrás del edificio El Turpial

3.000 vehículos se desplazan diariamente por la carretera Petare-Guarenas