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Descentralización de la morgue mantiene en zozobra a vecinos

Morgue de Bello Monte / Antonio Rodríguez

Morgue de Bello Monte / Antonio Rodríguez

La proximidad de la mudanza de las medicaturas forenses a Ruiz Pineda y El Llanito amenaza con causar más caos

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En Ruiz Pineda pocas cuadras están despejadas. La economía informal, el tráfico y las viviendas se amontonan en el centro de la urbanización, en la parroquia Caricuao, y, sin embargo, un nuevo vecino amenaza con hacer más hostil la convivencia en el lugar: la medicatura forense.
Una edificación, de color blanco y dentro de la subdelegación del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de Caricuao, es la morgue que, supuestamente, podría entrar en funcionamiento el próximo lunes. Para María López, miembro de la comuna Leonardo Ruiz Pineda, la estructura ha traído malestares antes de ser inaugurada: “Sobre su construcción no hubo consulta. Cuando supimos que se iba a instalar una medicatura para practicar autopsias a los muertos de la violencia, cerca de 14 consejos comunales se organizaron para llevar cartas e intentar convencer a las autoridades de que desistieran de la idea. Pero no nos hicieron caso, el proyecto se llevó a cabo sin importar quiénes o qué estaba alrededor”.
El entorno más cercano de la nueva medicatura forense es diverso: el mercado Acveca, el ambulatorio Guillermo Michelena del Gobierno del Distrito Capital, el centro comercial Plaza Caricuao, el liceo Francisco Fajardo, la escuela José Manuel Núñez Ponte, el barrio Santa Fe, el templo parroquial La Resurrección, decenas de edificaciones o viviendas, y la vía que conduce a Los Teques. “Imagínese el colapso. ¡Será peor! De eso estamos seguros, además de los malos olores”, exclamó López.
La amenaza de una medicatura forense no es exclusiva. En El Llanito, específicamente en la avenida Guaicaipuro, también recibieron por estos días una notificación que obligó a convocar una asamblea permanente: la temida morgue también se inaugurará la próxima semana.
El desconsuelo de Mirtha Guédez, presidente de la asociación de vecinos de la urbanización El Llanito, es similar al de María López en Ruiz Pineda. Pese a que las mujeres no se conocen, ambas consideran que sus comunidades resultarán afectadas por la operatividad de las medicaturas forenses y sus testimonios son parecidos. “Llevamos más de un año luchando contra esa construcción. Enviamos cartas al Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia, el Cicpc, y otros organismos, pero nadie nos hizo caso. Cerca de la morgue está la caminería Caracas, el parque recreacional Sorocaima y un sinfín de residencias. Estamos seguros de que esto traerá malos olores, tráfico e inseguridad. Y eso no lo queremos para nosotros”, señaló Guédez.    
En El Llanito también tendrán una morgue dentro de la comisaría del Cicpc. En este caso hubo opciones para no construirla en el referido lugar, pues el alcalde del municipio Sucre, Carlos Ocariz, propuso en marzo del año pasado ceder un área alejada de las viviendas de La Urbina para desarrollar el proyecto. Sin embargo, los encargados de la edificación no aceptaron.

“Ver para creer”. En Bello Monte –sitio en el cual se encuentra la morgue– todavía no creen que serán librados de ese mal. Por más de 25 años han reclamado que sea eliminada la medicatura forense debido a los inconvenientes que trae a quienes residen alrededor. “Ver para creer. No estamos seguros de que dejarán de practicarse autopsias en ese sitio. Nos gustaría que fuera verdad, pero preferimos esperar para constatarlo”, indicó Cristina Álvarez, miembro de la Asociación de Vecinos de Colinas de Bello Monte. 

Consultados en el mercado
En el mercado popular Adveca, cercano a la subdelegación de Caricuao y ahora a la nueva morgue, dicen que fueron consultados por la construcción. De acuerdo con Juan Balza, presidente de la asociación de comerciantes del lugar, no se opusieron a la edificación: “A nosotros se nos dijo en una reunión y realmente no tuvimos problemas con la obra. Ese fue el consenso”.
Sin embargo, una comerciante que no quiso identificarse explicó que fueron amenazados con la reubicación o con el desalojo, si no aceptaban.
En el mercado popular funcionan locales de comida, venta de alimentos, entre otros. En el sitio funciona la subdelegación del Cicpc. Solamente los separa un portón de gruesos barrotes negros.