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Denuncias en Corpoelec por daños de equipos no tienen respuesta

Sede de Corpoelec / Alexnys Vivas

Sede de Corpoelec / Alexnys Vivas

ONG de defensa del consumidor han registrado más de 17.000 casos de electrodomésticos quemados

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El inventario de electrodomésticos dañados a causa de los apagones en la casa de Ana Pompa, en el barrio José Félix Ribas de Petare, incluye dos televisores, dos DVD y una lavadora. La primera vez que le falló un televisor, en 2009, acudió a las oficinas de Corpoelec con una carta en la que exponía su caso con la esperanza de que el equipo fuese sustituido o ella indemnizada, pero su solicitud no tuvo respuesta. 
La posibilidad de que los equipos dañados debido a los bajones de energía fuesen repuestos o indemnizados los dueños existía antes del anuncio hecho el jueves por el ministro de Energía Eléctrica, Jesse Chacón. En 2012, el Comité de Afectados por los Apagones recibió y asesoró a 15.200 personas, que reportaron equipos electrodomésticos quemados; mientras que la Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores ha recibido en los últimos 3 años más de 2.000 denuncias de ese tipo. Sin embargo, representantes de ambas organizaciones afirmaron que ninguno de los casos que han asesorado tuvo respuesta positiva.
A Pompa no le quedo otra opción que botar los aparatos; aunque, por las dimensiones, aún conserva la lavadora dañada en un rincón de su casa. “Después del 14 de abril, en José Félix Ribas se registran hasta 10 apagones diarios, que pueden durar 10 minutos, y en las noches la luz se va como por 3 o 4 horas. Cada vez que en el país ocurre algún escándalo político, la electricidad comienza a fallar”. 
Aixa López, presidenta nacional del Comité de Afectados por Apagones, explicó que cuando un usuario acudía a las oficinas de Corpoelec regionales debía presentar la factura del equipo dañado, con las especificaciones del Seniat, tener protector de corriente y en su contrato eléctrico especificar el inventario de electrodomésticos disponibles en el hogar. En el caso de Caracas, únicamente había que llevar una carta con la denuncia, en la que se hiciera una narración de los hechos, indicar el artefacto dañado, la fecha, serial, marca, modelo y costo del equipo; después de eso iba un técnico a hacer la inspección. “En el interior del país, al ver la cantidad de requisitos, mucha gente desistía. En algunos casos por tratarse de equipos con más de 15 años de uso no se tenían las facturas o estas no tenían las especificaciones del Seniat. En Caracas, cuando el técnico acudía a hacer la inspección, siempre terminaba siendo responsabilidad del usuario”, subrayó López. 
La representante del comité aplaudió que exista interés del Estado en indemnizar a los usuarios. 
 
Rechazo a las multas. El cobro de multas a los usuarios que incrementan el consumo energético se mantuvo desde que fue anunciado en 2011. El mismo Héctor Navarro, cuando fue titular del despacho eléctrico, reportó ser víctima de un cobro excesivo en su factura. “Reclamar en estos casos siempre ha sido muy cuesta arriba, porque debes hacer la solicitud ante el mismo ente que te multó, y si no pagas te cortan el servicio, por lo que los ciudadanos siempre terminan pagando”, dijo Roberto León Parilli, presidente de Anauco. 
Parilli agregó que las autoridades deben crear un protocolo para hacer las solicitudes de reposición de equipos. 

En su discurso, Chacón se refirió a que sustituirían los aparatos de los afectados por los apagones previos a las elecciones del 14 de abril y no especificó el procedimiento para hacerlo.

“Ojala alguien escuchara mi caso”
Desde que se quemara la panadería de la cooperativa La piedra del gato, en Nueva Esparta, Dámaso Bauza ha acudido a Corpoelec, Indepabis, Asamblea Nacional, Defensoría del Pueblo y la Contraloría General de la República. Explica que el 10 de marzo de 2009 en la noche, luego de reportar en varias oportunidades una falla en el alumbrado público contiguo al negocio, la explosión de un transformador hizo que se perdiera todo lo que tenía en el local.
La cooperativa desarrolló la panadería con un crédito que obtuvo del Estado, y gracias a ese negocio se sostenían cinco familias.
“Me contenté al enterarme del anuncio del ministro. Ojalá alguien escuchara mi caso porque perdimos todo: hornos, máquinas, rebanadoras, el servicio de charcutería, y desde entonces no hemos podido levantarnos. Ahora esperamos que nos condonen la deuda”, afirmó Bauza.