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Cuestionan perfil de egresados de la Bolivariana

Universidad Bolivariana | Cortesía UBV

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Cifra de graduados no da cuenta de la preparación para el mercado laboral, señalan expertos

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La Universidad Bolivariana de Venezuela, para muchos el núcleo que forma a los empleados de las instituciones públicas, cumple 10 años de fundada en medio de la coyuntura universitaria, en la cual se cuestiona la calidad actual de la educación superior.

En 2003, después del paro petrolero, el presidente Hugo Chávez decreta la creación de la UBV con el fin de eliminar la exclusión de bachilleres y de vincular la universidad con la realidad nacional. Desde entonces, las 1.308 aldeas universitarias que posee la UBV, en 17 carreras de pregrado y 17 en posgrado, han graduado 253.000 profesionales, cifra considerada como un logro del proceso revolucionario. No obstante, expertos en el asunto educativo aseguran que el número de egresados no necesariamente da cuenta de la calidad de la preparación que tienen para enfrentarse al campo laboral.

Durante la celebración del aniversario número 9 de la UBV, el rector Prudencio Chacón admitió el riesgo que corre la calidad en beneficio de la masificación. Aseguró que el reto se ha cumplido al ser reforzado con la pertinencia.

“Una cosa es la calidad que nos llevaría a la tecnocracia, y otra cosa es la calidad con pertinencia, que es el resultado del egresado que estamos formando”, dijo en 2012.

Sin embargo, la investigadora del Centro de Desarrollo de Estudios Superiores, Mabel Mundó, advierte que hasta los momentos la UBV no ha hecho una evaluación concreta del perfil de sus egresados.

“Esto es muy importante porque es la primera universidad que trabaja con carreras cortas y, además, introdujeron nuevas carreras. Esa experiencia es clave en la búsqueda de la transformación universitaria”, explica la docente.


Fallas académicas. Una egresada de la primera promoción de la UBV en 2008, que no quiso revelar su nombre, considera que salió bien capacitada, puesto que lo aprendido fue adecuado a lo que buscaba. La carrera la puso en contacto directo con la realidad social desde el comienzo.

“La tesis la empezamos desde el primer semestre y era un proyecto enfocado en resolver un problema práctico en una comunidad. Pones en práctica todo lo que vas aprendiendo”, asegura.

La situación en los hospitales y en las escuelas es distinta, señala Josefina Bruni Celli, investigadora del Instituto de Estudios Superiores de Aministración y especialista en el desarrollo de políticas públicas educativas. “Tengo informaciones que en el sector educativo han tenido que reentrenarlos, igual que con los médicos. En los hospitales tienen que prestarles mucha atención. Ellos admiten que no tienen conocimiento suficiente”.

El estudiante de Medicina de la UCV, Reinaldo González, que trabaja constantemente con Médicos Integrales Comunitarios en los hospitales Vargas y Pérez de León, relata que muchos se han quejado de la capacitación que recibieron.

“Tienen un desconocimiento de la medicina curativa. Los obligan a trabajar en estos hospitales y sólo aprendieron a hacer atención primaria de salud, es decir, la parte preventiva, no a atender pacientes”, señala.

Zurima Vásquez, egresada de la Escuela de Comunicación Social de la UBV en 2010, nunca tuvo que cursar materias de estadística, lo que la ha perjudicado en su trabajo al momento de hacer estudios cuantitativos. Considera que tampoco tuvo suficiente conocimiento del área institucional, por lo que ahora cursa una maestría en la UCAB sobre el tema. “Trabajo en el Ministerio de las Comunas y más o menos hago lo que se pueda, pero he tenido que reforzar esa parte”, menciona.


Empleo seguro. Pese a las fallas que pudiera tener la institución —“como le pasa a cualquier otra universidad”, dice Vásquez—, ella anota como punto a favor que los organismos del Estado emplean más rápidamente a los egresados de la UBV.

“Hay una preferencia por las universidades públicas y no por las privadas”, dice.

Bruni Celli apunta a que esa selección forma parte de una política de Estado que, sin embargo, no se relaciona con términos de calidad.

Para Leonardo Carvajal, investigador y profesor universitario, los egresados salen confiados porque saben que conseguirán trabajo.

“Chávez marcó la pauta en ese sentido. Se les mandó un mensaje de que todo egresado de la Bolivariana va a tener un ‘enchufe’, independientemente de sus notas”, sentencia.


Pensamiento único versus debate de ideas

Mientras algunos expertos hablan de la presunta imposición de un pensamiento único en la UBV, lo que iría en contra de los principios de la academia, egresados aseguran que la casa de estudios permite el debate abierto de ideas, sin discriminación de ningún tipo.

El profesor e investigador Leonardo Carvajal pone en duda la universalidad de pensamientos en la UBV. Afirma que el área de Educación, por ejemplo, trabajan con un texto único y obligatorio que expone el pensamiento pedagógico de figuras como Ernesto Che Guevara, Carlos Marx y Hugo Chávez.

“Esos estudiantes, si en algún momento osan criticar, son repudiados, perseguidos, segregados y golpeados”, dice Carvajal.

Aseveró que en 2008, varios estudiantes de Comunicación Social del núcleo de San Cristóbal de la UBV denunciaron haber sido amenazados con rebajar sus notas 30% de no asistir a actos políticos a favor del Gobierno. “Algunos profesores y estudiantes los escupieron e insultaron”, agregó.

Por el contrario, la egresada de la UBV, Zurima Vásquez, afirma que aunque se dictan "cátedras revolucionarias”, son opcionales. También señala que el debate es libre y cada quien puede expresar su opinión política sin temor a represalias.

“Había estudiantes que claramente no estaban con el proceso y eso no significaba que los iban a raspar ni nada”, expresó.