• Caracas (Venezuela)

Gran Caracas

Al instante

En Catia esperan por 15 obras

Los habitantes de Catia esperan por 15 obras | Alex Delgado

Los habitantes de Catia esperan por 15 obras | Alex Delgado

El incumplimiento en la construcción de una pantalla atirantada pone en riesgo la vida de 11 familias. Procatia hizo un inventario de los trabajos pendientes

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La dejadez gubernamental es palpable en Catia. Dos veces se presupuestó la elaboración de una pantalla atirantada en el sector Raúl Leoni, en Casalta III, y dos veces la obra quedó inconclusa. Entre los trozos de muro crece la maleza y las vallas que anuncian el monto de la inversión (1.912.280,70 bolívares en 2006 y 8.701.437,81 bolívares en 2010) están cubiertas por el monte.

Comenzaron la obra en 2006, la primera vez que se deslizó el cerro, pero la abandonaron, presuntamente porque se agotaron los recursos. La falta de estabilización del talud dejó a 64 familias damnificadas debido a las lluvias de noviembre de 2010; entonces empezaron a hacer otra pantalla, pero la dejaron sin terminar por la misma razón. Mirtha Becerra tenía una casa de 3 pisos que se perdió con el deslizamiento. Ahora vive en un rancho de zinc construido sobre los cimientos de su anterior vivienda. Otras 10 familias fabricaron ranchos en el lugar donde solían vivir.

Esa no es la única pantalla atirantada que quedó a medias en la zona. En 2010 empezaron a hacer un muro de contención en la zona F del 23 de Enero, frente al estadio Chato Candela, pero la pared aún tiene cabillas al descubierto y hace mucho tiempo que los vecinos del sector dejaron de ver a obreros en el sitio. En la calle Machado Zuloaga de Los Magallanes, otra obra de ese tipo quedó a la espera de conclusión. Henry Carvajal vende frutas frente a la construcción: “Los recursos para esa pantalla los han aprobado varias veces. De vez en cuando vienen los obreros pasan un rato aquí y se van”, asegura.

La asociación civil Procatia lleva un inventario de todas las obras a medio ejecutar en la parroquia Sucre, y al enumerarlas llegan a 15. “Todos los años hacemos seguimiento, preguntamos, nadie tiene información sobre el estatus de los proyectos y los consejos comunales que aprueban las obras después no aparecen”, afirmó José Quintero, líder de Procatia.

 

Vías destruidas. Las que pretendían ser soluciones terminan por convertirse en problemas mayores. Es el caso de la calle La Esmeralda. Hace más de un año la Alcaldía de Libertador contrató a una compañía para rehacer la vía, pero la empresa sólo ejecutó la demolición.

“No vamos a decir que la calle estaba en perfectas condiciones, pero sí era transitable. El mes pasado se presentó aquí un ingeniero de otra empresa, pero un empleado de la contratista original lo amenazó. Dijeron que no podían tocar nada porque la alcaldía tenía una deuda con ellos. Desde entonces no han regresado”, aseveró Marinella Castellín, que vive frente a la calle. Agrega que cuando llueve el agua se filtra por las bases de las viviendas.

“No puede pasar el camión del aseo, hay gente que padece de enfermedades respiratorias debido al polvo y el agua que se estanca es propicia para que proliferen los mosquitos”, señaló Castellín.

Otro caso es el de la calle Olivares en Los Magallanes. Alejandro Salazar, habitante de la zona, recuerda que la reestructuración de la vía la concluyeron en 2010: “Pero vino la lluvia y en menos de un año la calzada se fracturó. Ahora es un basurero”.

Deudas históricas. En 2008, la Alcaldía de Libertador emprendió la rehabilitación de la avenida Sucre. El proyecto establecía la ampliación de las aceras, arreglos en la isla central de la avenida en los 3.200 metros de plaza Sucre al Calvario y la elaboración en las intersecciones de murales que contaran la historia de la zona. “Los trabajos sólo llegaron hasta la estación del Metro de Agua Salud y no se sabe qué pasó con los 21 millones de bolívares aprobados para eso”, expresó Quintero.

La ampliación del Parque del Oeste es una deuda que tiene décadas. El presidente Hugo Chávez aprobó 800 millones de bolívares para ejecutar parte de la ampliación en los terrenos que, hasta 1997, estuvieron ocupados por el Retén de Catia. En cambio, en 2010 se aprobó un proyecto para desarrollar en ese lugar la sede de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad.

La antigua Lechería de La Silsa tampoco se convirtió en una planta recicladora de aceite, aunque para eso aprobaron 11 millones de bolívares.