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Las casonas coloniales invitan a redescubrir el casco histórico

Casa de las Primera Letras / AVN

Casa de las Primera Letras / AVN

Iniciativas públicas y privadas han logrado recuperar las estructuras. En las áreas recuperadas se cuenta con servicios como bibliotecas, salones de exposiciones y restaurantes

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La Casa de las Primeras Letras permanece al margen del bullicio de la avenida Urdaneta. El ruido que se percibe en la casona donde Simón Bolívar fue educado por Simón Rodríguez ­–entre 1793 y 1795– se asocia más al suspiro de asombro que produce un niño cuando su curiosidad quedó satisfecha.

Cada habitación de la residencia de una sola planta invita a olvidarse del siglo XXI y adentrarse en la historia de hace dos siglos. Hay una en la que se muestra la vestimenta a la usanza del siglo XIX, pero el salón que más admiración despierta en el visitante mezcla lo mejor de ambos momentos. En la sala interactiva, un Simón Rodríguez unidimensional y de tamaño real responde las preguntas de los presentes. El Libertador, niño y hombre, también narra algunos pasajes de su vida, a partir de la selección de una interrogante en una pantalla táctil. En la misma sala hay juegos de memoria digitalizados sobre las batallas independentistas.

La casa fue reinagurada el 1° de abril, luego de un proceso de restauración que empezó el año pasado, en el que el Gobierno de Distrito Capital invirtió 50 millones de bolívares.

Entre las esquinas de Veroes y Jesuitas, otras dos casonas coloniales permiten retrotraerse al pasado. Al lado de la Casa de las Primeras Letras está la Casa de Nuestra América José Martí. Allí, en lo que en otros tiempos se conoció como el Colegio Santa María, el prócer de la independencia cubana dictó clases de enero a julio de 1881. La casona abrió sus puertas al público en 2005, luego de un proceso de restauración completa cuando el inmueble estaba bajo la administración del Ministerio de Interior y Justicia. En 2010, la Alcaldía de Libertador hizo otros arreglos y este año volvieron a pintar la fachada.

La administración de esa casa le corresponde a la Biblioteca Nacional que, a su vez, está adscrita al Ministerio de la Cultura. Ana Venegas, empleada del sitio, afirmó que mensualmente se organizan varias exposiciones. Las habitaciones funcionan como aulas de clases para los talleres y diplomados que imparten sobre la vida de Bolívar y Martí.

La recuperación de las viviendas con valor histórico también corre por cuenta de iniciativas privadas. La Casa de Estudios de la Historia de Venezuela Lorenzo Mendoza es un ejemplo de ello. En el salón principal hay mobiliario del período colonial, pero el área más celebrada por sus visitantes se encuentra al fondo de la vivienda. Luis Delgado acude con frecuencia en las mañanas. Se sienta en un corredor que da hacia el jardín y lee el periódico: “Vengo por la seguridad y la tranquilidad. Aquí hay actividades culturales, teatro, vienen clubes de abuelos, hay fiestas de tango y se aprende sobre todas las tradiciones de Venezuela”. La restauración de ese centro histórico estuvo a cargo de la Fundación Polar. Empezó en 1997 y en 2001 estuvo disponible para las visitas.


Más cerca de Bolívar. En el centro de las 25 manzanas del casco fundacional de Caracas está la Casa del Vínculo y del Retorno. A finales de la década de los cuarenta se perdió gran parte de la estructura con la construcción del edificio Jose Mendoza. En 2011, Fundapatrimonio rescató parte del lugar y desde entonces en el sitio hay una exposición sobre la vida de Bolívar y están visibles los elementos originales de la arquitectura de la casa en la que vivió el Libertador con su esposa, María Teresa del Toro, entre 1802 y 1803, que además fue el lugar donde Francisco de Miranda dirigió las sesiones de la Sociedad Patriótica en 1810 y donde se imprimió por primera vez el Acta de Independencia, en 1811.

Para Ricardo García, ese es un sitio al que siempre se puede volver. Cada vez que pasa por la esquina de Gradillas entra y recorre con la vista cada esquina. “Me gusta mucho la historia. Tengo una casa en Los Andes con características coloniales y vengo para acá para ver qué puedo replicar”. 


Recuadro

Servicios

Más allá del rescate de las características arquitectónicas de la Colonia, cada uno de esos lugares ofrece variados servicios. En la Casa de las Primeras Letras hay un salón de lectura, una sala de reuniones, un laboratorio arqueológico y un Cacao Venezuela, en el que se ofrece chocolate y dulces criollos.

La Casa de Estudios de la Historia de Venezuela Lorenzo Mendoza cuenta con una biblioteca que alberga más de 20.000 textos, salón de exposiciones y el restaurante y café Casa Veroes, que ofrece comida gourmet de lunes a viernes, desde el mediodía hasta las 3:30 pm.

“De todas las casas coloniales que hay en la zona mi favorita es esta. Es muy cómoda para leer, comer, la gente puede llevar su computadora y pasar el día allí. Por lo general hay música porque se presentan distintas orquestas. Siempre voy e invito a quien no la conozca a asistir”, afirmó Yesenia Sierra.

Al lado de la Casa del Vínculo y del Retorno hay un Café Venezuela,  que ofrece dulces y jugos a precios económicos. Quienes se acerquen a la Cuadra Bolívar se encontrarán con la ruta Caminos de Libertad, que cuenta la historia de la Independencia en un recorrido de edificios históricos.






eavendano@el-nacional.com