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“La Carlota es una oportunidad para mejorar la calidad de vida”

Paulo Sandroni opina que es muy sencillo hacer de La Carlota un parque verde porque es un terreno que está sin construir | William Dumont

Paulo Sandroni opina que es muy sencillo hacer de La Carlota un parque verde porque es un terreno que está sin construir | William Dumont

Paulo Sandroni, experto en negociación de proyectos urbanos, no descarta que se use el terreno para viviendas. Propone sostener el parque con las rentas

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Que la Base Aérea Francisco de Miranda en La Carlota deje de ser eso para convertirse en un parque verde metropolitano en términos constructivos no es muy complicado, según Paulo Sandroni, experto en negociación de proyectos urbanos. La dificultad está en concretar un acuerdo entre todos los actores sociales con intereses en el área: los habitantes de la ciudad, vecinos, la Fuerza Aérea, los gobiernos nacional, metropolitano y municipal.

“Es un poco difícil por la polarización de las posiciones, pero creo que el interés público puede superar esas diferencias e imponer una solución. La Carlota puede beneficiar a toda la población de Caracas, a algunos más que a otros, por la ubicación, pero puede significar algo muy importante para mejorar la vida de sus ciudadanos. No tengo ninguna duda”, afirma Sandroni.

El experto en impacto de intervenciones urbanas estuvo en Venezuela participando en el X Curso de Desarrollo Profesional sobre Gestión de Suelos en Grandes Proyectos Urbanos, organizado por el Instituto Lincoln de Políticas del Suelo en alianza con el Instituto Metropolitano de Urbanismo Taller Caracas.

El seminario tenía como objeto de estudio el impacto de un parque verde en el entorno inmediato del aeródromo. “Es muy fácil transformarlo en un espacio público; es un terreno enorme, más de 100 hectáreas. Con eso es posible atender muchas demandas, de parque, de equipamientos públicos, de viviendas, de todo”, indica.

Los vecinos de la base aérea en múltiples oportunidades se han negado a la construcción de viviendas en el lugar. Cada vez que hay un indicio de que eso está por suceder activan las alarmas y han logrado evitarlo.

“Yo sé que es controversial, pero todo lo es. También en mi país, en Brasil, los proyectos de esta magnitud generan una gran oposición de algunos sectores y muchas expectativas del otro. Poner ahí viviendas puede dar un sentido de ocupación del territorio”, dice.

Opina que en una ciudad como esta, que tiene tanta falta de terrenos que ha obligado a la gente a vivir en los cerros, contar con el espacio de la base aérea es un privilegio, y más lo es la posibilidad de utilizarlo.

Retribución y cuido

La manutención de un parque de 107 hectáreas no es barata, considerando únicamente los gastos que amerita en seguridad e iluminación, por esa razón Sandroni considera que es necesario reservar una parte del parque que permita generar rentas, lo torne autosustentable y le reste la carga económica a la municipalidad o al ente que se vaya a encargar de su administración.

Propone que los vecinos que vayan a ser beneficiados por su construcción hagan un pago por contribución de valorización: “Va a elevar el costo del inmueble, tendrán una vista y eso también es un privilegio. En consecuencia, también podría generar rentas para la manutención del parque”.

Otro de los mecanismos que sugiere para lograr el mantenimiento del parque –que según las promesas gubernamentales es ya una realidad– es el desarrollo de campañas de educación ciudadana, orientadas a las escuelas: “Eso ayuda a desarrollar en los niños un sentido de conservación y no de utilización indebida del parque. Los niños son nuestra esperanza de que en el futuro las personas cuiden mejor el medioambiente. Quienes alcanzaron una edad más avanzada tienen costumbres que son difíciles de cambiar; si ellos aprenden desde jóvenes pueden fiscalizar a sus padres en términos de inducirlos a tener un comportamiento ecológicamente correcto”.

En Chile no han podido

Desde el año 2001 la comunidad de Cerrillos, en Santiago de Chile, intenta concretar el proyecto Ciudad Parque Bicentenario. Un desarrollo basado en la idea de una ciudad sustentable que se construye en el área que ocupaba el aeródromo Los Cerrillos.

Emelyn de los Ríos, arquitecta chilena especialista en asuntos urbanos, presentó el caso del aeródromo durante el X Curso de Desarrollo Profesional sobre Gestión de Suelos en Grandes Proyectos Urbanos, realizado la semana pasada en la Universidad Metropolitana.

“En 2001 empezaron las primeras acciones para transformarlo en un parque y generar un proyecto de vivienda mixta, pero al no haberse aprobado en 2009 el plan regulador comunal que iba a definir las densidades del lugar, las alturas, los coeficientes de constructibilidad, los usos, etc., quedó todo paralizado. Lo que se ha hecho es muy poco en relación con el tamaño de terreno que hay”, indicó.

El aeródromo cuenta con 250 hectáreas. De los Ríos dijo que hasta la fecha se concretaron 3 medidas referidas al plano normativo: se realizó un plan maestro para el área, se aplicó el Plan Regulador Metropolitano que cambia el uso de aeródromo a vivienda y equipamiento, y se negó la aprobación del plan regulador comunal. Pese a que ha habido licitaciones para el centro cívico y se construyó el Parque Bicentenario –inaugurado en 2011– en 50 hectáreas, la carencia del plan comunal limita las acciones de las inmobiliarias.

“La Carlota está ocupada por una base militar y hormigonera (planta de concreto), pero en Chile, aunque se hizo, el parque es totalmente inaccesible. Está rodeado de predios sin edificar y esos predios están cercados. Es un tremendo parque que no funciona como tal”, subrayó de los Ríos.