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En Caricuao hablaron los bloques

Los electores de Caricuao ya no son tan rojos/ Henry Delgado

Los electores de Caricuao ya no son tan rojos/ Henry Delgado

Los edificios, que en los últimos procesos comiciales estaban teñidos únicamente de propaganda roja, exhibían ayer preferencias electorales distintas

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Los bloques de Caricuao hablaron como unos votantes más. Los edificios, que en los últimos procesos comiciales estaban teñidos únicamente de propaganda roja, exhibían ayer preferencias electorales distintas. En las ventanas, la imagen del candidato Henrique Capriles competía con la del presidente Chávez. Incluso, en algunos balcones había fotos de ambos adversarios políticos lo que hace suponer que en su interior habitan familias con tendencias divididas.

En la parroquia Caricuao la gente votó masivamente.

Lo decían los electores que sufragaron en la Unidad Educativa Nacional Tomás Vicente González de la UD2, en el colegio Caricuao de la UD2 o en el José Manuel Núñez Ponte de la UD7. "Nunca había estado en una cola tan grande", señalaban.

Aunque en las filas nadie usaba gorrita tricolor, para no incumplir con las normas del Consejo Nacional Electoral, no hacía falta que la llevaran para identificar la postura política de muchos votantes en ese, hasta hace poco, territorio chavista.

En sus comentarios, muchos hacían suyo el eslogan del candidato de oposición: "Sí, hay un camino".

En la Unidad Educativa Benito Juárez de la UD3 estaban tres amigas que votan juntas aunque tienen posturas políticas distintas. Discutían sus puntos de vista sin importarles que las escucharan los otros electores. "Hubo un tiempo en que me daba miedo votar o hablar por si no conseguía trabajo en el Gobierno, ya no me importa", indica Janet Vásquez, quien ahora apoya a Capriles pero antes seguía a Chávez: "Estuve en la Misión Sucre y en la Universidad Bolivariana, pero me desencanté del proceso, porque la igualdad para los de menos recursos nunca llegó", afirmó. Su amiga Glenda Meléndez siempre ha sido de oposición, mientras que la tercera del grupo ­que no quiso dar el nombre­ dijo ser chavista hasta la médula, pero reconoció que ya no son tantos en su parroquia como eran antes. "El otro candidato también tiene mucha gente aquí", indicó.

Otro votante de Caricuao ­que prefirió no identificarse­ también dijo haber cambiado de candidato "¿Qué hago con que Chávez me regale una casa si no tengo para el mercado?", alegó.

En la Unidad Educativa José Alberto Hernández de la UD5, la vendedora de helados caseros explicó que ella fue afecta al Presidente y ahora es de oposición. No se siente sola, asegura. "Al principio todos en la cola estaban callados, después todos empezaron a decir lo mismo: que votarían por el flaco", destacó.

El ambiente en Caricuao era de alegría. Había muchos vendedores a las afueras de los centros de votación; en algunos, los sufragios se celebraban hasta con cerveza que despachaban disimulada en vasos plásticos. En Ruiz Pineda, los alrededores de la escuela Núñez Ponte parecían una feria: vendían perros calientes, parrilla y licor. Mientras los padres votaban, los niños jugaban en colchones de saltar.

A pesar de que algunos motorizados recorrían en grupo los centros, hacían ruido y perturbaban, los electores seguían esperando sufragar, conversando tranquilos. "Antes el miedo no te dejaba ni hablar, ahora estamos más relajados", dijo una votante de la escuela Tomás Vicente González que se identificó como opositora.

Los habitantes de Caricuao ya no tienen temor a mostrar que su preferencia política no es roja. Ni en los edificios ni en las colas ni en los votos.