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Caracas peligra de punta a punta por paso de quebradas

Quebrada Catuche

Quebrada Catuche

El Instituto de Mecánica de Fluidos exhorta a las alcaldías a limpiar los ríos del área metropolitana

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Tras las precipitaciones que afectaron a Caracas en octubre, en las quebradas aún se observa basura por doquier.

También restos de capa vegetal y embaulamientos cerrados que se convierten en amenazas porque los cursos de agua crecen hasta arrasar con todo a su paso. Así se constató en Chapellín, Catuche y Agua de Maíz, ríos que dan origen a comunidades que tienen que convivir con el riesgo.

José Luis López, presidente del Instituto de Mecánica de Fluidos de la Universidad Central de Venezuela, exhortó a las alcaldías a diseñar canalizaciones abiertas que permitan monitorear cualquier proceso de erosión o sedimentación en los caudales y a limpiar los drenajes para evitar anegaciones.

Un estudio de 2010, Radiografía ambiental de Caracas, realizado por la Comisión de Desarrollo Urbano de la Cámara Municipal de Chacao indica que de las 375 quebradas que atraviesan la capital, 312 son potencialmente peligrosas.

"Podrían evitarse casos como el de Hoyo de las Delicias, donde, por tener una canalización cerrada (embaulamiento) no fue posible ver la fisura por donde permeaba el agua que luego socavó las bases de un muro de gaviones cercano a una cancha deportiva. Para poder ver el daño tuvimos que utilizar una cámara como instrumento que lo mostrara".

Añade que bajo estos revestimientos de concreto pueden ocultarse procesos de meteorización o descomposición de rocas que causan derrumbes. O, por el contrario, la sedimentación que compacta el material que estaba en movimiento.

López propone diseñar canales abiertos. "De esta manera se puede ver el trayecto del agua. También se necesita construir entre 40 y 50 presas de contención en el Ávila que atrapen grandes rocas, pues ya son insuficientes las 5 o 6 que se han construido en los últimos años".

Vulnerables. Como los eslabones más frágiles de esta cadena, comunidades enteras pagan las consecuencias.

Liboria Farrudza fue una de las afectadas hace dos semanas en la Alta Florida por los efectos de los ríos Chacaíto y Chapellín. Su residencia sería parte de las 21.744 casas amenazadas por las quebradas caraqueñas, de acuerdo con el informe de Chacao. Pese a que Farrudza no invadió parcela alguna ni construyó cerca de un caudal, su casa resultó anegada casi hasta el techo. El siniestro comprometió un carro Lancer de este año, recién comprado.

"Queremos que por favor se presente el alcalde de Libertador para pedirle que haga el mantenimiento a las alcantarillas y evitar que se repitan episodios como este. Aquí se perdió un carro y otros enseres, adquiridos con mucho esfuerzo. Ahora tendremos que ver si el seguro asume la pérdida. No es justo que después de que nos robaron una Terios en mayo de este año, ahora hayamos perdido el carro nuevo que compramos hace un mes", dijo Farrudza mientras le brotaban lágrimas de impotencia.

Con mejor suerte corrieron en el municipio Sucre los barrios Agua de Maíz, Norte y Sur, bautizados con el nombre de la quebrada que los bordea. Sin embargo, según los vecinos, ninguno recuerda haber visto cuadrillas locales.

Un recorrido por la zona sur (La Carlota) mostró un embaulamiento cerrado, mientras que en el extremo norte (Los Dos Caminos) se observó la canalización abierta, similar a la sugerida por el Instituto de Mecánica de Fluidos, aunque omitía otra de sus consideraciones: la limpieza.

Sobre estos aspectos, el ingeniero José Luis López destacó la importante labor de los gobiernos locales. "Se requiere la colaboración de las autoridades municipales para limpiar los cursos de agua y retirar la basura y ramas de árboles que interrumpen el paso de las quebradas".