• Caracas (Venezuela)

Gran Caracas

Al instante

Caracas: ¿Un caos en materia de servicios públicos?

Días sin agua, apagones constantes y una ciudad cubierta de basura son las calamidades que los caraqueños sufren de manera cotidiana. Los afectados culpan de la problemática al Gobierno Nacional que en los últimos 15 años de gestión ha nacionalizado las distintas empresas de servicios públicos domiciliarios y a su vez han disminuido la calidad y el buen funcionamiento en la distribución de agua potable, el servicio eléctrico y el aseo urbano

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La celebración del 448 aniversario de Caracas se ve ensombrecida por las múltiples quejas de sus habitantes, quienes exigen que las autoridades les brinden servicios públicos de calidad.

Pese a que la Ley Orgánica de los Servicios Públicos, en su Artículo 3, establece la  continuidad, progresividad, eficiencia, eficacia, calidad y transparencia como principios fundamentales, actualmente la efectividad de los servicios deja mucho que desear.

Año tras año los caraqueños han sido testigos del decaimiento en los servicios de agua potable, electricidad, gas doméstico; telefonía fija, transporte público; saneamiento y alcantarillado, y la recolección de residuos y desechos sólidos.

No solo en la capital, sino en todo el territorio nacional, han sido días o incluso semanas lo que los ciudadanos han tenido que pasar sin el suministro de agua. A su paso lidian con montañas de basura, junto a los malos olores que desprende. Asimismo se han visto afectados por los constantes apagones que no solo ponen en riesgo el funcionamiento de sus electrodomésticos, sino también su rutina diaria, debido a que la falta de electricidad influye en servicios de transporte, salud, recreación, educación y distintas operaciones fundamentales.

Habitantes consultados por El Nacional, aseguran que la decadencia de los servicios se debe a la intervención y nacionalización de empresas que desde hace 15 años viene haciendo el Gobierno. Desde ese entonces aseguran que compañías como Hidrocapital y Corpoelec han minimizado el compromiso de darle a la sociedad el bienestar necesario y el cumplimiento de sus demandas.

La disminución de calidad en la prestación de servicios públicos tiene que ver con la falta de gerencia y desprofesionalización que se ha impuesto con el pasar de los años; asociado a los distintos problemas estructurales que terminan desafiando al gobierno a ser eficiente para dar respuestas a las exigencias de los usuarios.

La crítica situación de los servidores públicos refleja la debilidad institucional que afronta el país. Expertos en materia de electricidad, tratamiento del agua y saneamiento ambiental, se pronunciaron en torno al funcionamiento de los servicios en la capital, alegando que durante la gestión del actual gobierno se han vuelto un “absoluto desastre”.

A la velocidad de la luz

Fallas eléctricas y racionamientos de luz ya no son un tema nuevo para los caraqueños. El año 2014 fue récord en cuanto al número de apagones registrados en la capital.

La problemática ha venido empeorando desde el 2008, cuando Venezuela empezó a experimentar el déficit de la energía eléctrica.

En el año 1998 el sistema eléctrico venezolano era catalogado como el mejor de Latinoamérica, ahora el servicio se ubica entre los menos eficientes.

En abril de 2013 el ministro Jesse Chacón, aseguró que pondría su “cargo a la orden” si no estabilizaba el sistema eléctrico en 100 días. No obstante, 27 meses después y aún con graves deficiencias en el sistema, continúa a la cabeza del Ministerio para la Energía Eléctrica.

Durante su gestión ha habido no solo la mayor suspensión del servicio, sino también el más alto número de obreros fallecidos, la mayor cantidad de energía no servida y el aumento tarifario más elevado, según indicó el experto en materia de electricidad y exgerente de la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados, Miguel Lara.

“La calidad del servicio eléctrico no corresponde con lo que requiere la sociedad venezolana. Hoy en día tenemos un servicio deficiente que se ha convertido en una calamidad y una preocupación más de los usuarios”, aseguró Lara.

Durante el primer año de Chacón al mando del Ministerio, el país reportaba un consumo máximo de 18.696 megavatios, pero solo 17.521 pudieron satisfacerse, mientras que 1.175 fueron racionados. En el 2014 el ministro debió enfrentarse a una demanda de 18.545 megavatios, donde solo se despacharon 17.236 MW, como consecuencia mil 309 MW no fueron servidos.

El exgerente de Opsis aseguró que la problemática de electricidad no se debe a una demanda excesiva, como aseguran las autoridades, sino que se trata de la falta de conocimiento que tienen los encargados de empresas como Corpoelec, quienes “no son capaces de poner operativa la capacidad energética que se tenía y que se ha ido incorporando, aunado al incumplimiento de leyes y planes estratégicos”.

Entre tanto, la presidenta del Comité de apagones, Aixa López, rechazó que ni Corpoelec ni el Gobierno Nacional se encarguen de indemnizar a todos los usuarios que han sufrido daños personales, pérdidas materiales (enceres y electrodomésticos), como consecuencias de los constantes apagones, bajones de luz y cortes prolongados.

Advirtió que por años Venezuela ha estado afectada por la crisis eléctrica y los apagones que se registran a diario en la mayoría de los estados del país, pese a las grandes inversiones que aún el gobierno no ha podido justificar.

“La problemática va más allá de estar sin luz, es todo lo que implica. La falta de electricidad afecta la salud, educación y recreación; se paraliza el Metro, los semáforos, el aparato productivo, los comercios cierran con pérdidas millonarias, así como las industrias. En lo personal la inseguridad se incrementa y la familia se ve afectada directamente por las pérdidas en sus electrodomésticos y comida que se daña. Por su parte, el  Gobierno no responde”, indicó.

Tanto López como Lara afirmaron que la única solución para salir de la crisis eléctrica es cambiar el modelo político, “uno que se aleje de la corruptela y el despilfarro de recursos”, añadió Miguel Lara.

“Agua que no has de beber…”

Caracas necesita una mejor gestión de servicio que distribuya el agua de un modo más equitativo. En condiciones normales la ciudad recibe 17.000 litros de agua por segundo, pero debido a los constantes racionamientos y la ausencia de nuevos embalses desde 1997, hoy se suministran alrededor de 14.000 litros por segundo, de acuerdo con un análisis de los servicios de agua potable, elaborado por Róger Martínez, especialista en Redes y Servicios.

El análisis también reflejó que para el año 2030 el Área Metropolitana de Caracas podría requerir más de 21.000 litros por segundo si no se reducen consumos y pérdidas de agua.

En abril de 2008, Hidrocapital aseguró públicamente que el  problema de la distribución del agua se resolvería con la construcción del acueducto Tuy IV, que aportaría 12.000 litros por segundo extra desde el embalse de Cuira.

El acueducto fue prometido para el 2012. Tres años después, aún se desconoce cuándo estará operativo.

El exgerente de operaciones de Hidrocapital, Norberto Bausson, aseguró que el proyecto no se va a materializar en mucho tiempo. “Es el único plan que tienen, pero es un engaño. Al fallar Tuy IV como va a suceder no vamos a tener solución”, alertó, al tiempo que comentó que la mitad del agua abastecida se desperdicia en botes no controlados por tuberías en mal estado.

Igualmente, Bausson afirmó que el agua que se suministra a los hogares no es del todo potable, porque no es tratada de manera adecuada. “No es un agua tratada ni física, ni química, ni bacteriológicamente. Es un agua que puede enfermarte”.

No obstante, la falta de calidad del agua es un tema de corresponsabilidad, pues la culpa también recae sobre la sociedad que no ha mantenido limpias las fuentes de agua potable.

El año pasado las autoridades anunciaron un programa de racionamiento de agua debido a la sequia. Sin embargo, en algunas zonas de Caracas esta situación continúa.

Casi la mitad del agua abastecida se desperdicia en botes no controlados por tuberías en mal estado. Ante esto, el también coordinador nacional de agua potable y saneamiento de la MUD, indicó que en las hidroeléctricas hay suficiente cantidad de agua, sin embargo Hidrocapital ha venido operando de manera errónea y distribuyendo inadecuadamente.

En tiempo de remolino la basura se levanta      

A las dificultades en el servicio eléctrico y las deficiencias en cuanto a la distribución de agua se le suman las problemáticas con el aseo urbano en la ciudad.

La deficiencia en los servicios públicos se ha vuelto un colapso para la vida diaria. En este caso, el aseo urbano es uno de los servicios más inconstantes, que genera molestias, malos olores y enfermedades.

Una gran cantidad de desechos no se recolecta y quedan expuestos en las calles o van a parar a quebradas, contaminando suelo y agua o generando quemas, y contaminando aún más la atmosfera.

Gran parte de los residuos de las barriadas de toda Caracas van a parar al río Guaire. Sedimentos, basura y aguas servidas, forman una parte importante del paisaje caraqueño, un río que la gran mayoría ve como un canal abierto de basura.

Por su parte, la insuficiencia de camiones de basura en los distintos municipios de Caracas hace que en toda la ciudad proliferen las moscas, ratas y demás insectos que atentan contra la salud de la población.

Pese a que la Ley de Residuos y Desechos Sólidos establece que las alcaldías deben realizar un trabajo en conjunto para garantizar una gestión integral, notablemente eso no ocurre. Basta con darse un paseo por las distintas jurisdicciones de la capital para notar la desigualdad en cuanto a la recolección de basura.

Algunos municipios se muestran casi en buen estado, mientras que otros se mantienen repletos de escombros, desechos y malos olores por doquier, mezclándose entre lo urbano y lo rural de la ciudad.

Vladimir Morales, director de Ecoeficiencia y Producción Limpia de Vitalis, indicó que la desigualdad obedece básicamente a un tema político. “Lo que afecta a los servicios públicos es la política. Cuando distintos sectores no pueden ponerse de acuerdo por rivalidades ideológicas”, afirmó.

El Balance Ambiental 2013 presentado por Vitalis reflejó la gran preocupación de  expertos acerca de la cantidad de vertederos manejados sin criterios sanitarios y ambientales, la cantidad de desechos sin el debido tratamiento final y el bajo porcentaje de reciclaje de residuos.

Si bien la Ley también establece la conformación de un consenso nacional para apoyar técnicamente a los estados, municipios y mancomunidades, la realidad es que las alcaldías subsidian casi el total de la recolección de sus desechos, dificultando la funcionabilidad del servicio, tomando en cuenta la falta de mantenimiento y la inversión en camiones, conteiner y tecnología.

Por otro lado, Evelyn Pallota, directora de Ecología y Ambiente en la Gobernación de Miranda, opinó que la solución al problema es disminuir la cantidad de basura haciéndola productiva y así mejorar el rendimiento de las empresas recolectoras.

“El concepto de aseo urbano debe cambiar, recoger selectivamente para tener materia prima en lugar de basura”, propone.

La problemática del aseo urbano en la capital va mucho más allá del servicio. También influye la concientización del ciudadano común, y la falta de visión del gobierno y los gerentes de las empresas encargadas de la recolección de desechos

En Venezuela no se ha establecido una cultura de reciclaje y tampoco una infraestructura que lo impulse de forma pública.

El tema de la educación ambiental es fundamental, pero no solo se debe educar al consumidor, sino también al productor.

“El reciclaje es la principal estrategia que debería tener un plan de gestión integral de desechos sólidos de cualquier país. Con ello se evita contaminación, se maximiza la eficiencia en cuanto al tema socio-ambiental y se pueden generar empleos”, manifiesta Pallota.

En consecuencia, el presidente de Vitalis hace un llamado al gobierno y las empresas de aseo urbano a que el servicio no sea marginal. “Que se trabaje con basura no quiere decir que debe ser tratada como tal. Debe ser un servicio de calidad”, puntualizó.