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Refugiados Sambil La Candelaria: Nadie quiere vivir aquí

“Dijeron que nos ubicarían en los edificios que construyen en Santa Mónica y ahora resulta que eso no es para nosotros”Jacqueline Díaz, damnificada del Sambil la Candelaria Denunciaron las condiciones de insalubridad en el refugio | Foto: José Pacheco

Solicitan la presencia del ministro Alejandro Fleming | Foto: José Pacheco

Franklin García, damnificado, duda que se cumpla la promesa presidencial de vaciar los refugios antes de que finalice 2013

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Los damnificados que viven en el Sambil de la Candelaria ofrecen sus declaraciones delante de la reja que da entrada al refugio. No es posible entrar al albergue a constatar el estado de las instalaciones, pues los miembros del colectivo Catedral Combativa no permiten que ingrese nadie que no habite en el lugar.

De las 156 familias que están en la data del Ministerio de Vivienda, sólo 5 saben que serán adjudicadas en Catia La Mar, pero tienen 7 meses esperando que se concrete su salida del refugio. El resto desconoce cuándo y a cuál de las 28.328 viviendas que construyen en Caracas se mudarán.

Cuatro pisos de lo que sería el estacionamiento del centro comercial están habitados. Por cada uno de los pisos funcionan mesas técnicas, responsables de agilizar la solución de los problemas del albergue. Las reuniones de esas mesas, desde el lunes, fueron trasladadas a la calle para llamar la atención de los ministerios de Comercio, de Vivienda y Hábitat y de la Comisión Presidencial de Refugios Dignos.

“Estamos desesperados, creímos que este año pasaríamos las navidades en nuestras casas. Nadie quiere vivir aquí. Vamos a pagar nuestras viviendas. El presidente Maduro prometió que este año terminaría sin damnificados y la mayoría de la gente acá no tiene ni siquiera una preadjudicación”, dijo Franklin García, miembro de la comisión de vivienda del refugio.

El equipo antimotines de la policía se presentó en el lugar durante la vigilia del miércoles en la noche. Prohibieron el uso de cornetas y micrófonos durante la manifestación, debido a que los vecinos de La Candelaria se quejaron por el ruido.

Para Lilia Del Valle, quien perdió su vivienda en San Agustín en 2010, el tiempo que ha pasado en el sitio se le ha hecho demasiado largo. “Llegó el colectivo supuestamente a vigilar y lo que hacen es amedrentarnos. Nelson Milano, asesor político del Ministerio de Comercio, es el único que da la cara. Hemos sido pacíficos. No cerramos calles ni quemamos cauchos. Queremos salir de esto de manera sana y segura”.

Se esperaba que a la concentración de anoche acudiera Francisco Vilela, director general de Copredig. 

Los Testimonios

Franklin García. Damnificado del Sambil

“Exigimos respeto. Cuando Edmée Betancourt era ministra de Comercio venía todos los sábados a ver cómo estaba el refugio. Eso se acabó cuando nombraron a Alejandro Fleming. A él nunca lo hemos visto aquí. Hemos visto morir gente. Se revientan las cloacas. Queremos soluciones”.

María Delgado. Vecina de Candelaria

“Tienen todo el derecho a manifestar. Ha sido demasiado el tiempo que han vivido en el refugio. Deben estar cansados. Sobre las malas mañas que se les atribuyen, no podemos meter a todo el mundo en el mismo saco, pero sí hay que reconocer que ahora que son menos, la zona se ha vuelto más tranquila”.