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Buscan a otros participantes en protesta violenta en Cúa

Los destrozos obligaron a cerrar ayer por varias horas la estación Cúa | William Dumont

Los destrozos obligaron a cerrar ayer por varias horas la estación Cúa | William Dumont

Cuatro adultos y un adolescente están detenidos. Especialistas cuestionan el vandalismo, pero también piden a los responsables del ferrocarril que corrijan las fallas

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Los detenidos por la protesta en las instalaciones de la estación Cúa del sistema ferroviario Ezequiel Zamora fueron remitidos a la Fiscalía 23 del Ministerio Público para ser presentados por presunta alteración de orden y daños contra el patrimonio público. Todos fueron aprehendidos en la estación de Cúa donde ocurrieron actos vandálicos el jueves, según fuentes relacionadas con el Instituto de Ferrocarriles del Estado. De acuerdo con el organismo, ya no serían cinco, sino seis los implicados –entre ellos un adolescente de 15 años de edad-.

De ese grupo se citaron los nombres de Luis Nava, de 27 años de edad; Luis Moreno, de 48 años; Nelson Bolaños, de 48, y Trino Sosa, de 40 años. “Se ve claramente que esas personas fueron a hacer eso nada más, porque ni tenían indumentaria de trabajo, estaban en shorts y franelilla. Es lamentable y tomaremos medidas junto con los cuerpos de seguridad encargados de esas investigaciones”, informó Franklin Pérez Colina, presidente del IFE, al sistema nacional de medios públicos, el jueves en la noche.

Javier Gorriño, abogado y criminólogo, subraya la diferencia entre protestar y destruir. “Casos como este deben tratarse con firmeza para sentar un precedente que impida que se repita, porque se puede protestar pero sin destruir. En relación con el menor de edad, habría que determinar qué hacía en ese lugar, si estaba con sus representantes o de quién estaba acompañado”, amplió el experto.

Otras cuatro personas son buscadas por los organismos de seguridad, luego de ser identificadas por la oficina de monitoreo de la estación Cúa, donde ocurrió el suceso. Testigos manejan una versión distinta. “Quizás eran 20 personas las que arremetieron contra el mobiliario, pero posiblemente no fueron captadas por el sistema de seguridad. Cuando hay una multitud alterada es difícil que capturen a todos los que participaron en el hecho violento”, comentó Alejandra Rodríguez, habitante de Cúa.

Piden mantenimiento

Sobre la versión de un supuesto secuestro de un tren en la vía férrea, la Dirección de Comunicaciones del IFE explicó que un grupo de hombres irrumpió en la cabina de manejo de una conductora, en la estación Charallave norte, para que alterara el rumbo hacia Caracas y se desviara a Cúa. Se conoció que en este caso no hubo detenciones porque los presuntos agresores se habrían escabullido entre la multitud.

Ese es el parte oficial, que se asocia con el retraso de 20 minutos, que terminó en 40 minutos de espera. Como hipótesis no oficial, se maneja la falta de 4 trenes que estarían fuera de circulación. Alberto Vivas, vocero de la ONG Familia Metro, confirmó que “de 13 trenes que deberían funcionar normalmente, sólo 9 están habilitados por falta de mantenimiento del resto. Por eso, si la espera en condiciones óptimas debe ser de 10 u 11 minutos, y con retraso, de 20 minutos, el jueves los usuarios aguardaron 40”.

Calculan en cerca de 30.000 bolívares los daños, entre vidrios, computadoras, barandas para canalizar las colas, sillas, mesas y demás materiales de oficina. Ayer, hasta el cierre de esta edición, el servicio operó de forma continua entre Caracas y los Valles del Tuy.

Reacción social

Para Fredery Calderón, especialista en asuntos urbanos, sólo un importante deterioro de un servicio provoca ese tipo de reacciones en la colectividad. “A eso se suma un hecho coyuntural como detonante de una situación tan compleja como la que se vivió en Cúa. Es ahí donde hay una relación directa entre el servicio que se presta y el control de orden público”, diagnostica el presidente de la asociación civil Por la Caracas Posible.

Como segunda lectura, subraya que todo sistema de transporte debe ajustarse a las necesidades de los usuarios. “Se trata de personas que madrugan para trabajar o estudiar en Caracas y que dependen del ferrocarril para llegar a tiempo”. Por eso, Calderón sostiene: “Si bien el usuario debe mantener una conducta cívica, también la institución debe regirse por los principios de cualquier servicio público, entre ellos la puntualidad y la continuidad”.