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Buhoneros tienen de todo y sin control

Buhoneros / Valentina Villa/El Nacional

Buhoneros / Valentina Villa/El Nacional

"Tengo amistades en los supermercados que me contactan cuando llegan los productos", contó un vendedor informal

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Conseguir un kilo de azúcar o de harina de maíz se ha convertido en una carrera de resistencia para muchos.

Largas colas, restricciones en la cantidad de productos que pueden comprar y una vigilancia permanente por la llegada de la mercancía son algunas de las situaciones que viven amas de casa para adquirir productos de la cesta básica y de higiene personal.

Un comerciante informal de Petare dijo que la mercancía que vende proviene de los supermercados. "Tengo amistades que me contactan cuando llegan los productos y me los venden por pacas de a 20 o 12", contó. En su puesto ofrece, únicamente, productos cuyo precio está regulado por el Indepabis: papel higiénico, arroz, pasta, aceite de maíz, harina de trigo, harina de maíz, mantequilla, lavaplatos y azúcar refinada. Pero los precios difieren significativamente de los estipulados en la ley.

"Los de la esquina venden más caro que yo. Aquí me compra mucha gente para revender en La Guaira o en el oriente del país. El aceite que yo ofrezco en 25 allá está en 35 bolívares", afirmó.

En la redoma de Petare, donde hay largas filas de buhoneros en las aceras, se puede encontrar con facilidad muchos de los productos que suelen escasear en los anaqueles de supermercados y abastos. Sin embargo, también se observa la falta de algunos productos como el aceite de maíz de una marca específica, y la harina de trigo.

"Probablemente nos llega en la tarde. No nos han traído desde Semana Santa", expresó un comerciante informal con referencia al aceite. Otro vendedor agregó que no recibe harina de trigo desde hace más de una semana.

Pañales, papel higiénico y toallas sanitarias también se consiguen en cantidad, pero no en variedad. Pañales talla triple grande, de cualquier marca, están ausentes en comercios, farmacias y en los puestos de venta informal. Un paquete de 64 unidades se expende en 200 bolívares en la redoma de Petare, mientras que en los establecimientos está en 160.

El consumidor Franklin Guédez indicó que prefiere adquirir los productos en las bodegas de Mercal, ya que no justifica el sobreprecio y considera que son de mejor calidad. "La harina de maíz, por ejemplo, nos acostumbraron siempre a una sola marca. La de Mercal es más suave y no la tengo que pagar tan cara", afirmó.

Otra vendedora, de nombre Patricia, al ser consultada por las ventas y la reacción de los clientes al ver los precios aumentados, dijo: "Vendo bastante", aunque no faltan las caras de sorpresa y personas que huyen sin comprar luego de preguntar por los precios.

"Ahorita como es de día no he vendido tanto, cuando más se vende es en la noche. Nos turnamos entre mi mamá, mi hermano y yo para estar acá todo el día, y gracias a Dios podemos vivir de esto", añadió. Los comerciantes informales de la zona permanecen en sus puestos hasta la medianoche, porque es el momento del día en el que más venden.