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Basura que lanzan desde refugio impide actividades en escuela

Los niños no reciben clases de educación física en la cancha por los malos olores / Ernesto Morgado/ El Nacional

Los niños no reciben clases de educación física en la cancha por los malos olores / Ernesto Morgado/ El Nacional

Los padres y docentes protestaron ayer en la esquina de Hospital, en el centro, para solicitar solución al problema que se presenta desde 2010

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Hace un par de semanas, un grupo de niños jugaba en el patio del colegio Monseñor Castro cuando, de repente, lanzaron dos botellas de vidrio. Los estudiantes se asustaron, pero ninguno resultó herido. Esta situación se ha presentado otras veces: desde 2010 –señalan en la institución– los damnificados del centro Manfredir, en la esquina de Glorieta, arrojan desechos hacia el plantel.

Los padres y docentes, angustiados, decidieron hacer una protesta: ayer estuvieron con pancartas, desde las 7:30 am hasta las 10:30 am, en la esquina de Hospital, en el centro de Caracas. También acordaron en asamblea que los 365 estudiantes inscritos en la institución no asistieran ayer a clases.

En el pequeño patio central aún estaban los vidrios rotos de las botellas y también una silla vieja que arrojaron desde una ventana. Como esa área es insegura para los niños, desde hace un tiempo se tomó la decisión de restringir el acceso. Por eso los recreos se hacen dentro de los salones o en los pasillos.

Una docente, que prefirió mantener su nombre en reserva, dijo que hay otro patio pequeño, que también dejó de ser seguro. El techo que lo protege, que es de zinc, está deteriorado por los objetos que lanzan del albergue. Los maestros, señaló, hacen actividades dentro del aula con los niños durante los recesos. También les piden a los estudiantes que lleven juegos de mesa para distraerse.

Esta situación ha afectado las clases. En una oportunidad, dijo la docente, se percibía un olor desagradable en dos salones de los últimos pisos. Decidieron dejar las ventanas cerradas para que no entrara la fetidez. No sabían qué era hasta que el personal de limpieza encontró en un área cercana desechos de alimentos –que lanzaron desde la torre– y ratas muertas.

Este año escolar los estudiantes no han recibido clases de educación física en la cancha, dijo Iris Guerra, integrante de la Sociedad de Padres y Representantes. En ocasiones, mientras los niños hacían ejercicios, lanzaban objetos que quedaban entre la malla metálica –por ejemplo, una vez encontraron un pedazo de carne vieja–. En un techo cercano hay bolsas de basura, sillas inservibles, colchones y otros desperdicios. Los olores llegan hasta esa área del plantel, que se encuentra en el quinto piso.

Guerra dijo que desde 2011 han solicitado al Gobierno la solución del problema: pidieron que reubicaran a las familias en buenas viviendas y que, mientras tanto, colocaran rejillas en las ventanas e hicieran una campaña educativa con los damnificados. Sin embargo, aún no han cumplido esas peticiones. “Decidimos hacer la protesta porque hemos completado todos los pasos y no ha sucedido nada”, señaló.

Iglesia afectada

Justo al lado del colegio, en el mismo patio escolar, está el Santuario Nacional Expiatorio, que también ha recibido el impacto de los objetos. Dos vitrales están rotos por esa razón. En una ocasión, dijo la docente, había una actividad con los niños en la iglesia y, justo en ese momento, rompieron un vidrio con un objeto –ella no recuerda qué era–. El otro cristal, señaló una trabajadora de limpieza, lo reventaron el domingo pasado.

Sin bajante

Después de las lluvias de 2010, la torre de oficinas del centro Manfredir comenzó a utilizarse como albergue. Allí se alojaron 700 personas que perdieron sus viviendas por los derrumbes. Una de ellas, que se mantuvo en el anonimato, estaba de visita en el lugar, pues el martes pasado le adjudicaron un apartamento en Capuchinos. Aseguró que el refugio no cuenta con bajante de basura y por eso los habitantes la llevan hasta la acera para que la recoja el aseo. “Siempre habrá uno que eche las cosas por la ventana, pero yo no lo hacía cuando vivía aquí”, señaló.