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El Ávila es vulnerable por varios flancos

El Ávila quemada | Francesca Commissari

El Ávila quemada | Francesca Commissari

Expertos denuncian que el mantenimiento y los controles de seguridad han decaído en los últimos años en el Parque Nacional Waraira Repano. Calculan que recuperación de zonas afectadas por incendios podría tomar 15 años

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Los daños pudieron evitarse. Varias voces coinciden en que los sistemas de prevención de incendios en el cerro Ávila registran fallas que lo hacen vulnerable en varios puntos. Héctor Nieves, guardaparques del puesto Lomas del Viento del Parque Nacional Waraira Repano, hace un inventario de los agujeros en el mantenimiento: “En el cortafuego hay tramos limpios y otros no. En el sector Zamurera, en dirección a Los Venados, crecen sin cesar los árboles de eucalipto, que son inflamables. En Catuche y en Sebucán domina la maleza. Hace falta recuperar el sistema contra incendios en algunos lugares, pues las tuberías presentan daños debido a que la mayoría data de la década de los sesenta”.

Las fallas son confirmadas por expertos. Edgard Yerena, profesor de Áreas Protegidas de la Universidad Simón Bolívar, asegura que desde 1995, aproximadamente, se han registrado problemas con el mantenimiento: “Los programas de cuidado e investigaciones han mermado. También la capacitación para atender incendios”.

De acuerdo con Cristina Vaamonde, directora de la ONG Una Montaña de Gente, cita zonas del Ávila en las que es evidente la falta de mantenimiento: Cotiza, Maripérez, Cachimbo, Estribo de Duarte y Galindo. “Allí predominan las gramíneas y la maleza. Son más vulnerables en el momento de un incendio, pues se propagan las llamas con facilidad”, explicó.

Sólo 10 obreros se encargan de limpiar el cortafuego, y el puesto de guardaparques de Galindo se encuentra desolado, según fuentes vinculadas al Ávila. “La protección es indispensable porque la casi totalidad de los incendios en la montaña son provocados”, señaló Vaamonde.  

Los expertos no descartan que el descuido haya influido en la propagación de las llamas en los incendios más recientes. El 17 y el 23 de febrero se perdieron más de 80 hectáreas; además, hubo 4 conatos en las últimas 3 semanas. “Las áreas que se quemaron nos preocupan desde hace tiempo”, agregó.

William Martínez, coordinador nacional de los Bomberos de Venezuela, admitió que a la expansión del incendio del 17 de febrero contribuyó la vegetación elevada y la presencia de especies inflamables. “Creemos que el suceso fue provocado, pues ocurrió más arriba del cortafuego, pero también se extendió rápido porque el capín melao actúa como la pólvora”, indicó.    

Recuperación. En la dirección del parque nacional no hablan sobre mantenimiento. Ilich García, coordinador del Waraira Repano, indicó que no está autorizado para declarar sobre el asunto.  

Para Mario Gabaldón, presidente de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela, las zonas del Ávila afectadas por los incendios podrían recuperarse en 15 años, de aplicarse las medidas necesarias. “Si se comienza la reforestación y se cuida el parque nacional, entonces pueden sanarse las áreas quemadas. En la década de los setenta, por ejemplo, se logró la recuperación en 5 años”.  

El ojo sobre la vegetación

Pinturas, fotos, observación y datos del libro Flora del Ávila, editado en 1978, ofrecen indicios de cambios en el parque nacional. Mario Gabaldón, presidente de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela, y Cristina Vaamonde, directora de Una Montaña de Gente, consideran que ha habido modificaciones recientes en la vegetación. “Hay zonas del Ávila que muestran un color amarillo. Se observa la sustitución de la vegetación de sabana por la boscosa. Eso preocupa porque implica cambios en la biodiversidad y en los niveles de humedad”.

El Ministerio del Ambiente no ha desarrollado una investigación sobre el referido fenómeno. O, por lo menos, no es pública y tampoco conocida por investigadores. Antes de que el Ávila fuera declarado parque nacional, el 12 de diciembre de 1958, predominaba vegetación de sabana. Sin embargo, la aplicación de programas de reforestación permitió que se desarrollaran zonas boscosas, como las que hoy pueden observarse.

Diego Díaz, director de la ONG Vitalis, opina que el Gobierno debería hacer estudios con la finalidad de evaluar las condiciones actuales de la vegetación del cerro.

La cifra

1.892 especies de plantas se encuentran en el Parque Nacional Waraira Repano, según el libro Flora del Ávila de la Sociedad Venezolana de las Ciencias Naturales, editado en 1975. También hay 493 especies de animales en la montaña; 36% de ellas, aves