• Caracas (Venezuela)

Gran Caracas

Al instante

El Ávila puede disfrutarse en gran variedad de senderos

ONG han demarcado rutas naturales y patrimoniales para educar y recrearse en el parque nacional. Los caraqueños usan la montaña para desprenderse del estrés y las preocupaciones

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El flagelo de la inseguridad, las 60 horas mensuales de tráfico y la incertidumbre política atormentan a quienes viven en Caracas. Contra esa situación la ciudad ofrece como vía de escape el parque nacional Waraira Repano, conocido tradicionalmente como cerro Ávila. Con pesas en mano, Daniel Grovas es uno de los habitantes de la capital que logra desconectarse de la realidad que lo agobia cuando sube a Sabas Nieves, por una de las múltiples rutas del área protegida, que abarca 82.192 hectáreas de pulmón vegetal entre los estados Miranda y Vargas y el Distrito Capital.

Meditar, entrenar y sumergirse en senderos coloniales son algunas de las actividades que practica el excursionista, que siempre sube solo para propiciar un tiempo en el que comparte con su yo interno. “Vengo a buscar tranquilidad, a alejarme de ese monstruo que está allá abajo”, dice en referencia al rostro anárquico de Caracas. “Para eso está el Ávila, para dejar abajo los problemas de la ciudad”, asegura.

Como él, Hernán Márquez emprendió el camino a Sabas Nieves. “Conozco otros accesos, pero prefiero este porque puedo subir por un camino de tierra y no de concreto, por donde pasan los rústicos que desprenden monóxido de carbono, que termina por contaminar el ambiente. En cambio, aquí se puede vivir el pleno contacto con la naturaleza. Pero cuando quiero refrescarme tomo la ruta de Sebucán para llegar a Paraíso, donde están unos pozos y caídas de agua que dan los mejores masajes que alguien puede recibir. Del Ávila me encanta meditar al aire libre, pues las únicas paredes que existen son las que se ven en el paisaje de la ciudad”, dice.

Mapas para todo público. A finales de febrero, la ONG Pura Energía colocará ocho mapas en los accesos del parque, con trayectos trazados de acuerdo con el grado de exigencia que presenta cada recorrido. “Cada ruta tiene su encanto. Para un montañista, por ejemplo, sugiero La Silla por su gran altura y grado de exigencia. A mí me encanta la Piedra del Indio porque desde ahí se pueden hacer muy buenas fotos. El cortafuego es ideal para maratonistas, pues se trata de un área plana especial para ejercicios de menos impacto”, señaló la deportista y excursionista Lilian Tintori, portavoz de Pura Energía.

En la Fundación Historia, Ecoturismo y Ambiente planifican excursiones de rutas patrimoniales hasta los fortines del Ávila, en el estado Vargas. “Casi nadie sabe que en el cerro hay un sistema de defensa integrado por castillos, en el antiguo camino de los españoles, por donde pasaban los próceres de la independencia. También llegamos a la hacienda Guayabal, que es el mismo lugar que conoció Simón Bolívar. No se trata de un trayecto habitual, como Sabas Nieves, porque el recorrido tiene rasgos culturales”, señaló el presidente de la ONG, Derbis López, quien planifica los recorridos vía Twitter, por el canal @fundhea.

Gimnasio al aire libre

El Instituto Nacional de Parques habilitó 10 máquinas multifuerza en Sabas Nieves, que hacen del área un gimnasio al aire libre: todo un hecho curioso para excursionistas como Simón Pérez, que narró su experiencia. “Me gustaría que esta iniciativa de Inparques se extienda a otras áreas del cerro. La verdad es que nunca imaginé hacer ejercicios en un lugar que no fuera cerrado. Con esto se reedita el caso de Buenos Aires, donde hay varios gimnasios integrados con la naturaleza”, afirmó Pérez, tras culminar su rutina de pectorales y brazos.

Adriana Manco, instructora del gimnasio, acotó que el servicio es gratuito. “No tiene ningún costo y está abierto para todo público a partir de 15 años de edad, con horario comprendido entre 7:00 am y 6:00 pm. A los usuarios se les exige usar ropa adecuada y traer una toalla, por motivos de higiene”.