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Es inviable que el hombrillo sea un canal exclusivo para motorizados

El reglamento de motociclistas incluía la opción para regular el tránsito de esos vehículos por las vías rápidas

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Un obstáculo tras otro se sucede en el hombrillo de la autopista Francisco Fajardo. El canal, que debería estar destinado a las emergencias, por momentos se estrecha, ensancha o desaparece. El asfalto tampoco lo cubre de manera uniforme, abundan los desniveles y la basura.

El artículo 28, numeral 12, del Reglamento sobre el Uso y Circulación de Motocicletas –aprobado hace dos años pero que aún no ha entrado en vigencia– indica que en las autopistas en las que esté permitida la circulación de motorizados, estos deberán desplazarse por el hombrillo hasta tanto no se implemente una ciclovía; pero las motos vibran cuando se mueven por ese canal, pues montículos de cemento endurecido y losas de concreto se atraviesan en el camino.

“El hombrillo no debe ser el canal exclusivo de circulación. Allí hay altos niveles de riesgo. Las autopistas no han sido adaptadas para los motorizados”, afirmó Darwin Figuera, presidente del Centro de Investigación en Educación y Seguridad Vial. Para Figuera, los motorizados ni siquiera deberían tener permitido circular por las vías rápidas: “En autopistas como la Regional del Centro, pese a que el máximo de velocidad permitido es 90 kilómetros por hora, hay carros que superan los 150 kilómetros por hora, cualquier toque a esa velocidad podría ser muy grave para el motorizado”.

En 1985, el Decreto 485 prohibió la circulación de motorizados por la Cota Mil y la Fajardo e inclusive estableció horarios para el uso del vehículo de dos ruedas. La medida se flexibilizó en 2001, cuando el Concejo Municipal de Libertador les permitió desplazarse por la autopista sólo en el territorio de Libertador; hasta que en 2003, el entonces Ministerio de Infraestructura emitió una resolución que les permite circular por todo el país y a cualquier hora.

“En la Fajardo se tolera porque los vehículos se desplazan a velocidades muy bajas. Sin embargo, asumir el hombrillo como un canal exclusivo es muy poco práctico”, explicó Tomás de la Barra, especialista en planificación urbana y de transporte.

Vía particular. Daniel García ha sido motorizado por ocho años. Opina que implantar un canal exclusivo para las motos ayudaría a disminuir el número de accidentes. Rolando Peña, mototaxista, comparte ese punto de vista, pues de ese modo no quedarían expuestos a maniobras imprevistas de vehículos particulares.

Para Figuera, las regulaciones deberían comenzar por la imposición de controles de velocidad. “Si no se tiene la opción de adaptar la infraestructura vial a los motorizados, entonces hay que ser más severos en hacer respetar las normas de circulación. En la Fajardo, con demarcación vial se podría fijar un canal protegido para las motos y los vehículos livianos, pero todo debe responder a un estudio serio; de lo contrario, seguiremos en una ciudad desorganizada que raya en la anarquía”.

Protector

La ordenación es imprescindible. En las horas pico, la autopista es escenario de colas de motorizados y en las intersecciones ocurren choques dobles o triples entre motos. “Como en las calles y avenidas los vehículos se desplazan a menor velocidad son más propensos a cometer imprudencias. Van a contravía, se paran en el cruce peatonal, se suben a las aceras. Eso hace que el número de accidentes sea mayor en las transversales que en las autopistas”, afirmó Lilia Romero, presidente de Asotránsito.

Romero explicó que los conductores de vehículos particulares, para evitar verse envueltos en altercados con motociclistas se han convertido en sus protectores. “Los conductores no quieren entrar en conflicto con los motorizados, así que evitan cambiar de canal, en los semáforos permiten que arranquen primero. Si el reglamento no viene acompañado de educación vial, supervisión, sanciones y multas, de nada servirá. Y no por 15 días, como mínimo se requieren 3 años”.

El uso de la motocicleta es un fenómeno creciente en América Latina. En Colombia, en ciudades como Medellín y Bogotá, se han implementado con éxito los canales exclusivos para motociclistas, pero este no ha sido el caso de Sao Paulo, en Brasil, donde el canal exclusivo duró un mes.