• Caracas (Venezuela)

Gran Caracas

Al instante

Reducir conflictividad de motorizados requiere campañas y normas

Los motorizados se han convertido en un problema de salud pública / Omar Véliz

Los motorizados se han convertido en un problema de salud pública / Omar Véliz

El sociólogo Luis Pedro España considera que hay tres claves para negociar con los conductores de dos ruedas: que se organicen, que el Estado proponga medidas razonables y que el Gobierno ejerza la autoridad

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Los motorizados no son los culpables de la anarquía existente en la ciudad, son el síntoma del caos, sostiene el sociólogo Luis Pedro España, quien considera que los ciudadanos no deberían estigmatizar a esos conductores que actúan de manera desordenada en unas vías en las que no se cumplen las leyes.

“Si se cambiaran las reglas del juego y existiera una política de movilidad integral que lograra, por ejemplo, que esas personas no circulen por las aceras, el escenario sería distinto. El caos en la ciudad no es problema de los motorizados. Caracas se ha vuelto imposible de transitar y la masificación de las motocicletas surge como una respuesta a la dificultad”, dijo.

Nathalie Naranjo, arquitecta y especialista en transporte urbano, destaca que para lograr que los motorizados cumplan las normas es importante que el Estado desarrolle campañas para hacerles entender que se han convertido en un problema de salud pública.

“Los incidentes diarios en los que se ven involucrados producen no solo fallecidos, sino lesionados crónicos que quedan con alguna discapacidad motora, lo que les impide trabajar. El cambio de actitud debe surgir de ellos mismos. Hay que desarrollar campañas dirigidas a ese colectivo. En otros países existen laboratorios que se dan a la tarea de probar y medir el impacto de los vehículos y sus consecuencias en los pasajeros para mejorar las condiciones de seguridad”, explicó.

A juicio de Naranjo, no se ha solucionado el problema de los motorizados porque no hay una fuerza de orden público capaz de aplicar control.

Requieren participación y espacio

En septiembre, los gremios de motorizados tuvieron una agenda movida. Lograron establecer cuatro mesas técnicas en el Instituto Nacional de Transporte Terrestre, a las que asistió el ministro de Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres; participaron en tres debates con Polichacao y se reunieron con el presidente del Indepabis, Eduardo Samán. 

En todas las actividades los motociclistas expresaron su necesidad de ser tomados en cuenta por las autoridades. Exigieron respeto, pues argumentan que no todos los que utilizan motos son delincuentes. Denunciaron que los repuestos y las motos son caros. Pidieron espacio en algunos centros comerciales para estacionar los vehículos e, inclusive, expusieron la necesidad de utilizar los baños públicos.

Sin embargo, en las mesas técnicas con Polichacao los representantes de la policía municipal les señalaron que para avanzar en las negociaciones es necesario que se organicen. En el caso de la reunión con Rodríguez Torres, el ministro informó que el fruto de las ideas que surgieron en las mesas serán anunciadas a partir del 2 de diciembre en campañas comunicacionales realizadas por los motociclistas con el lema: “Con el compromiso de que el cambio es todo y para todos”.

Oscar Anzola, profesor de Ingeniería de Tránsito de la UCV, advierte que para que esas iniciativas tengan éxito se requiere organización: “El Estado está muy fraccionado. Están las alcaldías y los entes de tránsito, pero hasta el Ministerio de Salud debería participar en las propuestas”. 

Necesitan un liderazgo claro

Iván Navarro, presidente de la Asociación Civil de Motorizados del estado Aragua, trabaja desde hace 12 años para cambiar la imagen de los motociclistas. Creó un código de ética para esos conductores, tiene una escuela para formarlos y dicta charlas en varios estados. Sin duda, es un líder. Como él hay varios, pero ninguno ha logrado el rango para representar a todo el gremio.

El sociólogo Luis Pedro España advierte que para tener efectividad en las mesas de diálogo es importante que los motorizados tengan un interlocutor legítimo. “Es necesario un liderazgo social en esos gremios de conductores y también se debe ejercer la autoridad, pero lamentablemente este Gobierno no la tiene. Por otra parte, se deben evaluar las medidas que se propongan, que sean razonables. Con los motorizados se tendría que reconocer que el reglamento es inaplicable”.

A juicio del arquitecto y urbanista Tomás de La Barra, es necesario que haya voluntad de ambas partes. “Se requiere que los motorizados cambien de actitud, la mayor parte del problema lo causan ellos mismos. Pero al INTT le corresponde la tarea de tomar más conciencia y de evaluar dónde están concentrados la mayoría de los siniestros. Sugiero que cada vez que haya un accidente se registre en una base de datos, pues permitiría entender mejor el problema”.