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Ambiente preelectoral colapsó la ciudad

Protesta de estudiantes de la Escuela de Hacienda Pública en Los Ruices/Ernesto Morgado

Protesta de estudiantes de la Escuela de Hacienda Pública en Los Ruices/Ernesto Morgado

Una manifestación estudiantil en Los Ruices fue aprovechada por motorizados simpatizantes del Gobierno para dar mensajes a favor de Nicolás Maduro 

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Caracas volvió a colapsar. En esta oportunidad no fue una gandola que se quedó atascada en un puente. Tampoco una manifestación de motorizados. Ayer la ciudad volvió a ser un espejo de la polarización y del ambiente preelectoral. Una protesta estudiantil y una marcha oficialista fueron suficientes para que los conductores estuvieran más horas atrapados en sus carros en un ambiente caótico y anárquico.

Lo que comenzó como una protesta de alumnos de la Escuela Nacional de Administración de Hacienda Pública, en la avenida Francisco de Miranda a las 9:00 am, posteriormente fue aprovechado por simpatizantes del Gobierno y de la oposición para vocear consignas.

Los estudiantes alzaron por primera vez sus voces para conseguir respuesta. Pero lo dejaron claro: “Esto no es política ni campaña electoral”. La manifestación, que comenzó con impedir el paso de vehículos por la avenida Francisco de Miranda, a la altura del elevado de Los Ruices, tenía la intención de dar a conocer lo que aseguran son las irregularidades en esa casa de estudios y pedir respuesta a las autoridades académicas.

“Por una mejor infraestructura”, “Los estudiantes de la Enahp merecemos mejores baños”, “Exigimos respuesta de la directora” eran algunas de las peticiones que se leían en las pancartas. La protesta transcurrió con normalidad hasta las 10:42 am. A esa hora llegó un grupo de motorizados, con franelas rojas que decían “Soy un chavista Maduro”, para supuestamente ayudar a los estudiantes, pese a que los jóvenes rechazaban involucrarse en política.

A las 11:36 am llegó otro grupo de motorizados que reaccionaron de manera violenta por la falta de apoyo de los estudiantes; con parlantes en mano, gritaron mensajes a favor del encargado de la Presidencia, Nicolás Maduro. En las residencias Los Cortijos, ubicadas frente a la casa de estudios, algunos vecinos mostraron sus afiches de Capriles Radonski, pero los estudiantes les respondieron igual que a los oficialistas: “Esto no es política”.

El ambiente era anárquico. Los funcionarios de la PNB y de Polisucre lograron controlar la situación después del mediodía. Los motorizados les gritaban a los estudiantes y a los conductores que intentaban pasar. Los estudiantes coreaban sus peticiones. Algunos transeúntes pasaban atropelladamente por la avenida, y en el elevado, algunas camionetas por puesto dejaban a los pasajeros en ese punto y retornaban.

 

Accesos cerrados. La ciudad también estuvo colapsada en dirección este-oeste, por la logística previa a la marcha que trabajadores realizaron ayer hasta Miraflores para apoyar a Nicolás Maduro. Desde temprano el paso fue restringido por la avenida Libertador y la avenida Urdaneta.

La instalación de tarimas en las adyacencias de Miraflores también obligó a conductores y a transportistas a buscar otras vías. Como de costumbre, a las 10:00 am los trabajadores salieron desde Pdvsa La Campiña. Allí fueron dispuestos varios autobuses para repartir propaganda de Maduro y el Plan de la Patria.

El caos se extendió por toda la ciudad. Durante las primeras horas del día, el Metro de Caracas presentó retrasos. La avenida San Martín hasta la Plaza O’Leary estuvo intransitable, y el ambiente en el sector Santa Rosa, adyacente a la estación de Colegio de Ingenieros, permaneció tenso, pues en la madrugada fueron instaladas unas cornetas para poner propaganda oficial. Vecinos de la zona aseguraron que colocaron música a todo volumen.

 Peticiones

Una alumna de tercer semestre de Ciencias Fiscales en la Escuela Nacional de Administración de Hacienda Pública explicó que en los salones, que tienen capacidad para 20 estudiantes, cursan hasta 40: “Meten más alumnos en los salones que la capacidad real. Asumimos que lo hacen para agarrar más dinero del que el Estado les da para nuestras becas. No estamos de acuerdo con que nos paguen la beca cada seis meses. Lo lógico es que no las paguen todos los meses”.

El precio de la comida del Café Bicentenario, ubicado en el piso 3, es otra fuente de descontento de los estudiantes. Una alumna del ciclo básico de la carrera de Ciencias Fiscales explicó que anteriormente funcionaba un comedor que vendía almuerzos y comidas más económicas: “Primero nos vendían la comida en 25 bolívares y lo más caro que pagábamos era por 45 bolívares. Después cerraron ese comedor y abrieron un Café Bicentenario que vende el kilo de comida por 120 bolívares”.

Los jóvenes se quejan de que en esa universidad fue instalado un punto rojo para repartir propaganda de Nicolás Maduro. No obstante, cerca del mediodía el toldo fue retirado de la casa de estudios, debido a la presión de la protesta.