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Actuación de policías en transporte público pone en riesgo a usuarios

Chofer conduciendo un autobús | Archivo/El Nacional

Chofer conduciendo un autobús | Archivo/El Nacional

Expertos recomiendan a los uniformados no llevar armas ni dejar a la vista credenciales cuando se desplazan en busetas

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El asesinato de 2 policías hace 10 días cuando intentaban frustrar robos en las unidades de transporte en las que se desplazaban pone en entredicho la actuación de los uniformados en espacios cerrados con afluencia de personas.

El oficial jefe de Polimiranda Juan Ernesto Mijares, de 39 años de edad, y el supervisor de investigaciones del Cicpc José Antonio Serrano Pérez, de 44 años, murieron en condiciones similares pero en hechos distintos entre el viernes 13 y el sábado 14 de junio: ambos fueron atacados a tiros al enfrentar a delincuentes que robaban a los usuarios.

El criminólogo Fermín Mármol García sugiere a los funcionarios que se ven en la necesidad de utilizar el transporte público que no porten armas, que está prohibido desde 2011, ni credenciales: “El policía sabe que en caso de un asalto masivo las probabilidades de que sea ajusticiado son altas porque la delincuencia es primitiva y lo pueden ver como un trofeo. Es injusto pedirles que estén desprovistos de sus armas, pero deben tomar en cuenta que si se da un enfrentamiento pondrán en riesgo a personas inocentes y hay poca probabilidad de salir ilesos”.

El criminólogo y ex funcionario del Cicpc comisario Javier Gorriño también considera que las actuaciones policiales en lugares confinados son riesgosas. “Un tiroteo en una buseta es tan peligroso como un enfrentamiento en un ascensor. Pudiera haber tres o cuatro muertos porque es un espacio confinado y pueden resultar heridas incluso las personas que transiten por la zona”.

El ex funcionario de la policía judicial sostiene que los robos en transporte público son el principal delito que aqueja a los venezolanos: “Este delito, seguido por el secuestro express, es el pan de cada día. Lamentablemente, los casos llegan a oídos de las autoridades cuando muere una persona, pues los afectados no suelen denunciar porque no ven ningún tipo de efectividad si lo hacen”.

En el terminal de Nuevo Circo todos los conductores tienen compañeros que han sido víctimas de asaltos en las unidades. El colector Marco Buitriago cuenta que cada semana se registran entre cinco y seis robos. “Siempre son tres delincuentes. Se montan como pasajeros y cuando los choferes avanzan anuncian que es un asalto”, cuenta el hombre.

Alexis Perozo, conductor de la ruta Cúa-Caracas, fue asaltado hace tres semanas con el mismo modus operandi cuando venía de regreso a la capital y cree innecesario denunciar: “¿Qué denuncia va a poner uno? Hay que seguir trabajando para reponer las pérdidas y rezar para que no vuelva a ocurrir”.

La intimidación también se convierte en arma. El comisario Javier Gorriño recuerda otra estrategia que utilizan los delincuentes: les dicen a los pasajeros que acaban de salir de un retén o cárcel para asustarlos y así les den sus pertenencias. Mármol García considera que el Gobierno debería replantearse el plan Ruta Segura y otros programas para disminuir los índices de criminalidad en las unidades de transporte público.


Esfuerzos en vano

En junio de 2008 comenzó a aplicarse el plan Ruta Segura en 10 rutas urbanas y suburbanas la Gran Caracas. Para el programa, que duró solo 3 semanas, fueron asignados 370 guardias nacionales que abordaban las busetas y daban charlas. Las rutas seleccionadas cubrían los recorridos Caracas-La Guaira, Guarenas-Guatire-Caracas, Los Teques-Caracas, Valles del Tuy-Caracas; Plaza Catia-Silencio, Catia-Petare y Cotiza-Silencio, y también los destinos que salían de los terminales de La Bandera, Nuevo Circo y de Oriente. Tres años después se prohibió portar armas de fuego en las camionetas de pasajeros. La normativa, publicada en Gaceta Oficial, establece que las compañías de transporte debían tomar medidas como la utilización de detectores metálicos para evitar que los usuarios aborden las unidades armados. Sin embargo, en la mayoría de los terminales no se revisa a los pasajeros.

alugo@el-nacional.com