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Aceras desmotorizadas

Los que ruedan sobre la acera, cilindros mediante, son una amenaza lamentablemente normalizada y representan una situación que los ciudadanos deben frenar mediante la exigencia de respuestas oficiales

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Para los motorizados, las aceras –área por norma exclusiva para el devenir peatonal– se han convertido en un territorio que demandan para sí con mayor frecuencia. Detrás de esa actitud, más que una conducta perversa, está su comodidad: facilitarse un lugar para estacionar, una vía alterna cuando no encuentran espacio entre los carros, un atajo para llegar más rápido a su destino. Si los conductores de los carros pudieran hacerlo, lo harían, pero no son tan “versátiles”.

En los motorizados parece operar una lógica de movilidad que copia el derecho y la libertad que tiene el peatón de circular en el sentido y la dirección que quiera, de detenerse, de cambiar de rumbo o retroceder sobre sus propios pasos.

Pero, definitivamente, no son peatones, son personas que conducen máquinas. Con frecuencia tocan corneta a los peatones que caminan sobre la acera para que se aparten. Se molestan y reviran si un viandante reclama. Para muchos de ellos, el peatón no es alguien con derecho a andar con tranquilidad sobre su espacio, sino un bulto que se mueve con lentitud. En otras ciudades del mundo, si los motorizados quieren andar entre los peatones, deben bajarse y llevar las motos caminando. Pero en esto la inercia de nuestras autoridades y la pasividad de los peatones han permitido la normalización y el crecimiento de ese abuso. Ciudadanos (motorizados incluidos) e instituciones deben dar respuesta a este absurdo.

Un ejemplo: avenida Las Acacias. Durante dos días estuvimos observando el tramo de la avenida Las Acacias que está ubicado entre el puente de los estadios y la avenida Casanova. Allí sólo se puede circular por los canales del lado este de la calle, pues los del otro lado están ocupados por la Misión Vivienda. En ese par de cuadras los peatones caminan una en buenas condiciones, nivelada y con acceso para minusválidos (la del autolavado) y otra deteriorada, con huecos y pavimento irregular y con brocales casi inexistentes (la del hotel Odeón).

Dado que es un punto crítico para la circulación de vehículos (suele haber vigilantes de tránsito), donde con frecuencia se forman atascos, lo elegimos para contabilizar la cantidad de motos que usan la acera como alternativa para no detenerse, a pesar de que el flujo peatonal es constante.

Lunes 26 de noviembre (4:35–5:15 pm)

Circularon por la acera 63 motorizados (25 por la sur, 38 por la norte), 2 en contrasentido.

4 de ellos eran motorizados oficiales: Milicia Nacional (1), Guardia Nacional (3); y 9 eran mototoxistas.

Martes 27 de noviembre (10:40–11:20 am)

Circularon por la acera 213 motorizados (38 acera sur, 175 acera norte), 5 comiéndose la flecha.

19 de ellos eran motorizados oficiales: Guardia Nacional (14), Policía Militar (1), Milicia Nacional (1), Policía Nacional (1), Tránsito Terrestre (1), Alcaldía de Libertador (1); y 12 eran mototaxistas.

Uno de cada cinco motorizados que pasaba por la vía optó por transitar por la acera.

La mayoría de los motorizados que usaron la acera no redujeron la velocidad, la estrategia común consistía en maniobrar entre los peatones como suelen hacerlo entre los carros.

Una ínfima minoría de los que circulaban por la acera tocaron corneta para alertar o apartar a los peatones.

Es fuerte la tendencia entre los motorizados a “actuar en cambote”: ante una tranca en la vía, si al que encabezaba el grupo se le ocurría montarse en la acera, la mayoría que venía atrás lo secundaba. En algún momento llegaron a transitar hasta 20 motorizados, uno tras otro, sobre la acera. Si en idéntica situación el que encabezaba el grupo no se montaba en la acera, eran menos los motorizados que se atrevían a hacerlo.

Sólo un peatón protestó abiertamente a un motorizado que circulaba por la acera.

Durante 1 hora y 20 minutos se montaron en la acera 276 motorizados, a razón de 3,45 por minuto.

Ciudadanos sobre ruedas

Ante la falta de medidas gubernamentales para afrontar el problema de los motorizados, han surgido iniciativas en la empresa privada. Empire keeway, en su página Ciudadanos sobre ruedas (campaña “No más lucha”) y en redes sociales (@motoconciencia), trata de ofrecer soluciones. Aunque el acento de las iniciativas esté puesto en su relación, cada vez más violenta y problemática, con los automovilistas, el que sean los mismos motorizados los que se propongan llenar ese gran vacío es loable y esperanzador. Sería deseable que la mirada sobre el peatón y las aceras en dichas iniciativas no fuesen un saludo a la bandera, sino un real esfuerzo para hacer entender a los motorizados que los peatones son prioridad.