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Leyes no pudieron erradicar vertederos a cielo abierto

En Petare se encuentran algunos de los cientos de vertederos a cielo abierto que persisten en la ciudad | Foto: Omar Veliz

En Petare se encuentran algunos de los cientos de vertederos a cielo abierto que persisten en la ciudad | Foto: Omar Veliz

Los sitios, convertidos en focos de enfermedades, persisten en muchos barrios de la capital como depósitos 

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Como ríos desbordados, los desechos sólidos se esparcen por las calles de algunos barrios de la capital. Es parte de los paisajes de Petare, La Vega, Ruiz Pineda, Catia, Blandín. Mientras más pobre e intricada es una comunidad, más común es encontrar vertederos a cielo abierto.

Esos depósitos debieron desaparecer hace tres años. La Ley de Gestión Integral de la Basura, publicada en Gaceta Oficial Extraordinaria 6.017, el 30 de diciembre de 2010, estableció, en su artículo 71, que los municipios, mancomunidades y otras formas asociativas que utilizaran vertederos a cielo abierto debían ajustarlo a un cronograma de adecuación de su operación y conversión a relleno sanitario. “Si el sitio no tiene posibilidades de convertirse en relleno sanitario, será sometido al plan de saneamiento, clausura y post-clausura que apruebe el Ministerio del Poder Popular con competencia en materia ambiental”, reza el documento.

Las leyes para el control de desechos sólidos parecen sepultadas en los barrios. Alejandro Álvarez, miembro del comité coordinador de la Red de Organizaciones Ambientales de Venezuela, afirma que la promulgación de leyes no ha tenido el impacto requerido para el control de los desperdicios. “Hace 20 años, el tema de la basura era percibido como algo concerniente a la mala gestión, pero ahora es un problema ambiental en el país. Hoy, particularmente en Caracas, la situación se acentúa porque se ha convertido en un arma dentro de la lucha política de distintas alcaldías”, dijo.

En el municipio Sucre se libra una contienda por el manejo de los desechos sólidos. El candidato oficialista a la alcaldía, Antonio “el Potro” Álvarez, propuso a finales de agosto declarar en emergencia ambiental en la jurisdicción debido a la cantidad de producción de basura. Pero el alcalde Carlos Ocariz, postulado por la oposición a la reelección, ya había decretado en julio una crisis financiera en el aseo urbano del municipio. “Hay sitios donde los gobiernos municipales o estadales pueden llegar y hacerse cargo de los desechos sólidos, pero otros no. En La Vega, por ejemplo, hay barrios con más de 20 niveles de escaleras, que imposibilita el acercamiento de camiones de aseo”, explicó Álvarez.

Sin números conocidos. En 2009, el Ministerio del Ambiente contabilizó 294 vertederos a cielo abierto en el país. Había pasado cinco años desde que la Ley de Residuos y Desechos Sólidos –derogada en diciembre de 2010– prohibía la eliminación de los sitios, pero la situación sólo se acentuó.  

Vertederos perpetuos. De acuerdo con un informe publicado por el Ministerio del Ambiente, el estado Falcón concentraba la mayor cantidad de vertederos no controlados en 2009: 57. Los indicadores ambientales señalaron que el Distrito Capital no tenía ninguno. “No contamos con cifras actualizadas que nos permitan conocer la realidad del país. Sin embargo, sabemos que es una situación que no se ha erradicado. Para nadie es desconocido que existen personas que viven dentro de los vertederos. Ellos y las comunidades aledañas a los botaderos están expuestas a enfermedades de la piel, respiratorias e intestinales”, indicó María del Carmen Polanco, presidenta de la Asociación para la Defensa del Ambiente y la Naturaleza.

La eliminación de los vertederos a cielo abierto es una vieja promesa. Alejandro Hitcher, ex ministro del Ambiente, aseguró que iba a desaparecerlos a partir de 2011. “El ministerio se dedicó a atender la solicitud presidencial de eliminar los vertederos,  por los problemas de salud que ocasionan en la población”, aseveró en noviembre de 2010.