• Caracas (Venezuela)

Brian Fincheltub

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La emergencia económica

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La nueva aventura del desgobierno es hablar de emergencia económica. Tras haber afirmado durante años que aquí en Venezuela no había crisis, que estábamos blindados, que el petróleo podía bajar a cero y no pasaría nada, ahora nos pintan una "catástrofe nacional". Son los mismos que meses atrás nos decían que todo era un invento de los medios, que era una página web la que atacaba la economía pero que aquí no entraba ni coquito. Hoy, el cambio en el discurso es tal, que hasta las voces más pesimistas de la oposición lucen optimistas frente a las del PSUV.

Pero aunque reconocen el resultado: La destrucción de la economía nacional y el aparato productivo. Siguen hablando de las mismas causas, insisten que el barranco financiero en el que estamos metidos es culpa de la llamada "guerra económica". Para eso han traído "nuevos rostros" al gabinete económico, pero que no significan renovación, sino las más arcaicas ideas, comprobadamente fracasadas.

Hay que asustarse cuando el nuevo ministro de Economía se estrena diciendo que la "inflación no existe en la vida real" y que las leyes de oferta y la demanda son una especie de abuso que no sirve para nada. Estamos frente a la persona que se supone nos sacará del abismo, pero que sus palabras da a entender no hundirá más y el fondo es infinito, porque los países no tocan fondo, siempre pueden estar peor.

El madurismo no entiende que con dogmatismo no arreglará nada, sino que colocará las cosas peor. El socialismo del siglo XXI fracasó y deben dar pasos a reformar necesarias para superar la crisis, tienen miedo a echar por la borda la imagen de un presidente fallecido, aunque eso implique enterrar el país.

No confío en las intenciones del madurismo de solucionar la crisis, principalmente por las formas en que se presentan las llamadas soluciones, que según mi opinión lejos de buscar la salida a los problemas nacionales tienen un claro objetivo político. Un presidente que viene de recibir poderes especiales por dos años, que ha podido por decretó hacer las reformas necesarias que necesita la economía, espera que la oposición controle el parlamento para presentar un proyecto de "emergencia económica", sin consultar, sin discutir, con el que pretende colocar en un escenario de chantaje a la oposición para lanzarle la "papa caliente" y decir en adelante que si la crisis empeora es culpa de la oposición.

Es un crimen contra la patria lo que hace el gobierno con sus cálculos políticos. No tienen ni la disposición ni las ganas de dialogar, sino a seguir la confrontación y junto a su aparato de propaganda apuntar su artillería al enemigo de 2016: La Asamblea Nacional. No asumen responsabilidades porque no estamos frente a un gobierno responsable y lo único que seguirán haciendo será repartir culpas.

Genera dudas también que luego que el PSUV introdujera dos recursos en el TSJ para declarar nula las actuaciones de la AN, Maduro opte por enviar precisamente al poder legislativo este proyecto. Demuestran una vez más que son un mar de contradicciones y que mientras tienen una constitución en la mano pisotean sus artículos.

El deber de la oposición es no dejarse marcar la agenda por el desgobierno, sino ir adelante, siendo proactiva y no reactiva. Ellos que presenten su propuesta y deberá ser discutida con la urgencia que el país demanda, pero no para imponerle al país un modelo fracasado, tendrán que entender que dejaron de ser mayoría y que más allá de eso, el socialismo del siglo XXI resultó el más estrepitoso fracaso en la historia nacional y debe sufrir reformar, se deben escuchar todas las voces y reunir a todos los sectores del país. No están en condiciones de imponer nada: cambian o el pueblo los cambiará.