• Caracas (Venezuela)

Brian Fincheltub

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Patrioterismo barato

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Las sanciones contra siete funcionarios maduristas se han convertido en la excusa perfecta del gobierno para desviar la atención de los graves problemas que vivimos los venezolanos. Ellos, que no pierden tiempo en inventar guerras imaginarias y fabricar victorias, desde el anuncio de la Casa Blanca no han parado los shows para tratar de sacarnos de los debates realmente importantes, incluso atreviéndose a señalar como apátridas a quienes no se prestan a su teatro patriotero.

Si alguien pudiera evaluar el nivel de patriotismo de los venezolanos no sería precisamente el gobierno actual, que ha resultado ser el más entreguista de la historia nacional. Lo único que debemos agradecer de tanta perorata es que todo esta cursilería antimperialista nos ha permitido poner en contexto la diferencia que hay entre patriotas y patrioteros. Aquí lo explicaremos con ejemplos sencillos.

Ser patriota es defender nuestra nación no como concepto abstracto, sino como valor tangible que garantiza la vida en paz y libertad de todos los venezolanos. Es rechazar cualquier pretensión de dominación extranjera, sea el país injerencista Estados Unidos, Cuba, China o Burundi. Es tener siempre como concepto fundamental el interés nacional para las relaciones con los demás países, no los lazos ideológicos. Es poner a Venezuela siempre primero, sin que esto vaya contra los valores de la solidaridad internacional y la convivencia pacífica entre naciones.

Usted no es patriota solo por enarbolar las banderas del antinorteamericanismo. No hace patria cuando quema una bandera de Estados Unidos al mismo tiempo que iza una cubana. Es que no pasa de ser un simple patriotero aquel que detrás de montoneras grita “yankee go home” seguido de un “viva Fidel”. Es el absurdo en su máxima expresión, la contradicción ejemplificada por actores de muy baja calaña.

No necesita usted tanques para invadir un país y de eso saben mucho los chinos. Quienes no solo son el nuevo imperio, sino que nos tienen agarrados por el gañote a punta de endeudamiento y más endeudamiento. Lo más paradójico es que el patriotero grita: “Somos libres” mientras nos encadena a nosotros y a futuras generaciones a vivir bajo el yugo asiático. Se asumieron compromisos económicos que nunca tuvieron como centro a Venezuela, sino un interés ideológico. Nunca les interesó salvar el país, sino el gobierno.

En nombre de la ideología muchos han cometido grandes desastres, también los mayores actos de hipocresía y es que no hay nada más capitalista que usufructuar un país en nombre del socialismo. Eso es lo que se ha hecho con la política de “integración” regional, donde a cada país “aliado” le ha tocado una tajada de la riqueza venezolana. Eso se hizo con la faja del Orinoco, donde le han dado concesiones hasta a empresas vietnamitas, sin ninguna experiencia petrolera, con tal de de revivir viejos paradigmas antimperialistas.

Lo que nos quitaron nadie nos lo va a devolver y no vengan a justificar su entreguismos diciendo: “Tenemos quinientos años de saqueo”. Porque hubiesen querido los españoles cambiar caraotas por petróleo, como lo hacen hoy los patrioteros con sus amigotes. Puro discurso barato, ustedes no podrán tener la vara que mida quién es más venezolano aquí, cuando han hipotecado Venezuela. Patriotas sí, patrioteros jamás.

 

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