• Caracas (Venezuela)

Brian Fincheltub

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Brian Fincheltub

Medio tucano

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Durante años lo negaron, dijeron se trataba de factores especulativos, que respondía a actores externos, que era parte del golpe económico contra Venezuela. Durante años escuchamos discursos de representantes del gobierno nacional diciendo que lo derrotarían, que le ganarían la batalla, que lo pulverizarían. Nos prohibieron hablar de él, los medios que lo mencionaran incurrían en delito, las páginas que mostraban su precio fueron bloqueadas, sus dueños perseguidos. Todo aquello para terminar reconociéndolo. El dólar Simadi a la par del dólar paralelo.

Si esto fuese una guerra económica habría que decir que el gobierno la perdió y de la manera humillante. La mega devaluación del jueves no se tapa ni con tucanos, ni con pajaritos preñados, ni con el cuento del gallo pelón. Se trata de la mayor devaluación de la historia del Bolívar. Para que tengan una idea, la del 18 de febrero de 1983, conocida como “viernes negro”, fue de 30%, la del pasado jueves fue de 2.599% respecto al dólar a bolívares 6.30 y de 1.317% respecto al dólar SICAD. La única coincidencia es que ambas se lanzaron en época de carnaval. Esta es la sexta devaluación en 11 años,  lo que también convierte a la era chavista en el periodo con más devaluaciones de la historia.

Al reconocer el dólar paralelo confiesan no solo su fracaso económico, sino también su incapacidad para salir de la crisis. Durante años profundizaron las distorsiones en la economía, queriendo imponer un modelo económico que tenía como base el control estatal marcado por la voluntad personal de un líder. Llamaron a ese modelo “socialismo del siglo XXI”. Lo cierto es que sus políticas llevaron a Venezuela a la época de las cavernas y ahora quieren darle un respiro con las leyes del capitalismo: Oferta y demanda.

Mientras el gobierno sigue en su largo camino de ensayo y error, de dogmatismos ideológicos, de recetas fracasadas, el pueblo venezolano padece la crisis. Nunca antes hubo un gobierno tan hambreador, llevar el salario mínimo a 33 dólares mensuales nos coloca encabezando los rankings de miseria mundial. La mayoría de los venezolanos tendrá un ingreso promedio diario de un dólar. Pregúntese ¿Quedan razones para seguir apoyando tanto desastre?

Una devaluación nos afecta a todos, porque vivimos en un país donde el 80% de lo que comemos lo importamos. Gracias a que este gobierno también se encargó de destruir a las empresas que producían y las que siguen aquí las acosan, las persiguen, encarcelan a sus dueños.

Esta es la realidad nacional, medio tucano para treinta millones de venezolanos, sin previo aviso, sin anestesia. Mientras todo esto pasa, inventan nuevos planes conspirativos, con historias cada vez más descabelladas e inmaduras. Pero el pueblo anda pendiente de sus tres golpes: desayuno, almuerzo y cena, mientras el madurismo anda pendiente de hacérselos cada vez más difíciles.