• Caracas (Venezuela)

Brian Fincheltub

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Guerra bacteriológica, ¿el mosquito contraataca?

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Entrenados y financiados en el imperio, un batallón de mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, fue enviado a Venezuela como parte de la guerra bacteriológica contra el gobierno nacional. Tras una larga preparación en los pantanos “miameros”, llegaron al país por miles para tratar de debilitar a la revolución bolivariana a punta de dengue y chicungunya. El plan, sin embargo, fue descubierto gracias a un minucioso trabajo de los órganos de inteligencia venezolanos, siempre neutralizando las intenciones macabras de la derecha.

En un allanamiento realizado a un criadero de mosquitos ubicado en pleno Parque Central, Caracas, las autoridades encontraron un mapa donde se explicaba en detalle cómo avanzaría el ataque sobre el territorio nacional. Comenzando en el estado Aragua y expandiéndose rápidamente por Miranda, Vargas y Distrito Capital. Entre los papeles encontrados estaban unos cheques a nombre de alias “Zancudo loco”, a quien le tocaba expandir los virus por los andes venezolanos. Otro capo de la conspiración.

La ministra de Comunicación e Información, Delcy Rodríguez, prometió publicar todos los detalles en su cuenta en Twitter. También se espera en las próximas horas una cadena de radio y televisión desde Miraflores para informar el número de mosquitos detenidos y que tendrán como lugar de reclusión el Helicoide. Ojalá fumiguen antes, porque si no se pueden reproducir fácilmente allí.

Las intenciones eran claras, querían colapsar los hospitales, que antes del brote del dengue y chicungunya funcionaban en perfectas condiciones, para que la gente se alarmara. Así mismo, la todopoderosa oposición, con la ayuda de los contrabandistas se encargó de vaciar las farmacias venezolanas, al punto de que hoy no se consigue ni vitamina C.

Es que son verdaderamente desalmados los representantes de la derecha, quieren que el gobierno se dedique a fumigar, en lugar de reprimir. No es una prioridad que los laboratorios cuenten con reactivos, que no se consiga Atamel en las farmacias, que en los hospitales habiliten y no hamacas, que en lugar de llenar ciudades de gas lacrimógeno, fumiguen contra el dengue y la chicungunya. Quieren que este proceso histórico se desvíe de su camino, pero no lo lograrán.

En Hollywood se confiesan asombrados, nunca pensaron que un gobierno podía darles tanto material para llevarlo a la ciencia ficción, aunque hay un debate interno porque algunos se inclinan por llevar este guión al género del humor. Resulta que los mismos que pusieron el grito en el cielo por una serie de TNT, realizan acusaciones del mismo tipo pero contra opositores, generando una carcajada colectiva a escala internacional por un grado de absurdo que solo puede ser respondido con más absurdo.

Si hablamos de virus que entraron en el país, tenemos que obligatoriamente referirnos al llamado “socialismo del siglo XXI”, que no es más que el comunismo caribeño incubado en Cuba y que tiene azotado a Venezuela desde hace 15 años. Los síntomas son los mismos en todos los lugares: miseria, escasez y destrucción. La cura también siempre es la misma en todos lados: la voluntad que tiene un pueblo para cambiar.

Brian@juventudsucre.com

@Brianfincheltub