• Caracas (Venezuela)

Brian Fincheltub

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Diosdado, ¿quién botará a quién?

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Usted, acostumbrado a amenazar desde las alturas del poder, lanza hoy una nueva sentencia: ¡Botar a todo aquel que apoye el revocatorio contra Nicolás Maduro! Uno no se sabe en calidad de qué se atreve a afirmar eso. Si  como segundo al mando, como diputado ausente o como presentador de su programa de chismes en Venezolana de Televisión. La verdad esto poco importa, siendo tan grave lo que encierra su frase. No es cualquier cosa, no es una amenaza más, lo que salió de su boca es un delito, sobre todo en un país que se supone tiene derechos políticos consagrados en la constitución y cuya administración pública no está al servicio de parcialidad política alguna.

En tanto tiempo escuchándolos hemos aprendido al menos a leerlos, cuando ustedes acusan de algo a la oposición quiere decir que serán ustedes quienes lo harán pronto. No deja de asombrarme que haya sido su persona el que más gritos y alaridos pegó, previo a las elecciones parlamentarias de diciembre, revelando los supuestos planes de la Mesa de Unidad Democrática para perseguir a empleados públicos que pensarán distintos. Dijo que si la oposición ganaba iba a emprender una razia en las empresas e instituciones del Estado, meses después, mire lo que pasa, es usted quien da la orden de iniciarla.

¿Cuál es el delito de estos funcionarios señor Cabello? ¿No militar en el PSUV? ¿No rendirse a los pies de una ideología empobrecedora? La verdad no hay ley en Venezuela que pueda justificar el despido de alguien que por encima de un cargo coloca su condición de ciudadano, pero en especial su condición de venezolano. Debería repasar el concepto de lo público, ni usted es un capataz de una finca, ni los empleados públicos son sus esclavos.

Lo invito a revisar sus posiciones, a que se pregunte en sus adentros por qué se atrevieron a firmar funcionarios y militares, a plena luz del día, mostrando el rostro, con cédula, nombre y apellido, pese a los antecedentes que hay en el país de segregación política. Pregúntese en la tranquilidad de su casa las razones, yo le voy a adelantar una fundamental señor Cabello: no hay miedo.

La gente les perdió el miedo y eso es grave para una élite que ha gobernado 17 años a fuerza de plata y terror. Imagínese ahora diputado, ustedes se quedaron sin plata, bueno, al menos las arcas del país y el pueblo sin miedo. El panorama no parece ser muy favorable.

Sepa que sus amenazas tendrán el efecto contrario al que busca: desmovilizar. Quién lo escucha no solo tendrá más razones para ir a firmar, sino que se tomará fotos, vídeos o lo que les pase por la cabeza. Tenga muy claro algo: NO serán ustedes lo que boten al pueblo, el pueblo los botará a ustedes y esto si no es una amenaza, es la firme decisión un país cansado del abuso y que va a cambiar, lo quiera usted o no.

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@Brianfincheltub