• Caracas (Venezuela)

Brian Fincheltub

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Respuesta al artículo de la BBC: 5 mitos sobre la crisis en Venezuela

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Hoy quise expresar mi opinión sobre un artículo que leí esta semana en la BBC sobre la crisis venezolana. Es la segunda entrega de un trabajo especial que publica el portal británico con un enfoque bastante peculiar: desmentir los “mitos” sobre la realidad venezolana. Comienzo citando la definición de mito que recoge el Diccionario de la Real Academia Española: “Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico”. Es decir, hechos fantásticos contados fuera de contexto. Pudiéramos decir que son la antítesis de la verdad.

Lo primero que me llama la atención del relato es la parte del título que afirma nos contarán “…lo que pasa en realidad” ¿Tamaña pretensión, no? Pero resulta que el periodista busca desmentir generalizaciones con una generalización: su visión del entorno social y económico venezolano. Démosle el beneficio de la duda, asumamos que es un profesional de la comunicación ha hecho su trabajo y ha recorrido el país en sus lugares más deprimidos, que no se ha limitado solo a lo que ha visto en Caracas donde la crisis impacta de manera menos directa porque representa la vitrina –de vidrios rotos- del madurismo… aun así, eso no le da elementos para decir de manera tan tajante que la realidad es lo que él escribe.

Tampoco pretendo que mi respuesta sea calificada como tal, lo que sí es peligroso para un medio de comunicación tan prestigioso, es que trabajos como este se presten para que internacionalmente se minimice la tragedia humanitaria que vive el país, como de hecho ya lo hacen a lo interno los medios al servicio del PSUV. Hoy se lee en la mayoría de los portales pro-gobierno: “BBC reconoce que hay ‘impresiones exageradas y mitos’ sobre la crisis en Venezuela”.

Particularmente considero que los reportes de los medios se quedan cortos frente a nuestra realidad, que tiende a empeorar cada día y se profundiza en las zonas más alejadas. Hay poblaciones sometidas a la humillación de los CLAP, que a veces tardan dos meses para montar un operativo y cuando lo hacen, lo que llevan no satisface la demanda de una familia promedio. Muchos se quedan sin comprar porque cuando tienen no hay y cuando hay no tienen. El articulo afirma “los venezolanos tienen frutas y verduras disponibles en cada esquina”, seguramente el periodista hará referencia a los puestos de yuca y mango que se han vuelto un acompañante, muchas veces en solitario, de la dieta del venezolano.

No hace falta ver cuerpos como en Biafra para hablar de hambre o hambruna, la gente está cada vez más desesperada y los más afortunados alcanzan a sustituir lo que falta en la mesa con carbohidratos. ¿Eso será sinónimo de estar bien alimentados? Lo que pasa hoy no se vivió ni en tiempos donde abundaban verdaderos mitos como el de la perrarina, hoy fuera del alcance hasta para los propios perros.

Otro de las afirmaciones que busca desmontar el periodista es que seamos como Cuba. En eso le doy la razón, porque estamos peor. Que tengamos una cadena de comida rápida todavía operando en Venezuela no es señal que sea diferente. Quienes han visitado en los últimos meses la isla saben que los tiempos del “periodo especial” quedaron atrás, que los alimentos no faltan en los mercados y que las inversiones norteamericanas prácticamente se pelean para instalarse en el naciente mercado cubano, abierto al turismo y  al flash de cientos de celebridades para quienes siempre será caché y “progresista” pasearse en un carro antiguo por la Habana vieja.

En contraste, en Venezuela las inversiones huyen, como huyen lamentablemente hermanos venezolanos buscando oportunidades y sobre todo seguridad en otros horizontes. Aquí me detengo en otro de los polémicos desmentidos del artículo y cito “…aún hay muchos, no solo en Caracas, sino en todo el país, que salen a las discotecas, bares y restaurantes”. Me pregunto ¿Esto qué cambia? ¿Estamos más seguros? Obviamente hay gente que a riesgo de su propia vida sale, sin saber si va a regresar, como también habrá gente que salga en Damasco a la calle ¿Acaso eso desmiente que hay una guerra civil en Siria?

Finalmente, hablaremos del punto de la democracia y la apreciación de la figura presidencial, que a Maduro no lo odie todo el mundo no lo exime de ser el presidente más impopular de toda nuestra historia.  Tampoco la totalidad de Alemania odió a Hitler y en el plebiscito que lo sacó del poder luego de desapariciones y torturas, Pinochet rozó 50% de los votos. Por otra parte, no se puede evaluar un país sin democracia con sistemas donde se respetan las garantías constitucionales y la gente puede decir lo que piensa. Que haya periodistas y políticos que se atrevan a opinar aunque eso implique ir a la cárcel no significa que tengamos libertad de expresión. Como tampoco es sinónimo de democracia que se celebren votaciones periódicas, por cierto, ya ni eso se atreven a hacer ¿O es que acaso las trabas al revocatorio forman parte de otro mito?

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