• Caracas (Venezuela)

Boris Santos Gómez Uzqueda

Al instante

El comportamiento de la economía del gas

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El escenario para negocios en petróleo y gas es complicado, lo dijimos. Algunos ejemplos: en Argentina las provincias (estados) productos de petróleo/gas sufrieron reducción de sus ingresos de regalías originada en la caída de la producción de petróleo; se incrementaron –consecuentemente- costos para áreas aún no “consolidadas” como la denominada “Vaca Muerta”.

Argentina deberá debatir qué hacer con éste tema: si se buscará preservar la inversión y la actividad para reducir la importación de gas y combustibles, mejorando costos (quizá poniendo fuera mucha gente); y si van a reformular, modernizar a la estatal Ypf.

En el caso peruano, un solo dato: la producción de hidrocarburos líquidos (petróleo y líquidos de gas natural) registra caída de 14% entre enero/septiembre 2015 (datos Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía SNMPE).

En el caso boliviano: se siguen en el mismo punto complicado: no hay legislación atractiva para inversiones externas en nuevos negocios relacionados a exploración/producción de petróleo/gas convencional; ni qué decir de la producción “no convencional”.

Ratifico que para los próximos diez años (2016-2026) Bolivia necesitará aproximadamente 60.000 millones de dólares (6.000 millones/año)  para renovar, reimpulsar y reposicionarse como país gasífero. Amén de otras inversiones en otros rubros: minería, agropecuaria, etc. El monto señalado es, exclusivamente, para el sector energético (gas, petróleo, electricidad, industrialización). El propio jefe de Estado boliviano reconoció que la renta petrolera (concretamente por venta de gas natural) se reducirá de 5.400 millones (2014) a 3.500 millones de dólares (201). Hay un boquete financiero importante. Habrá que empezar con la austeridad, recorte de la burocracia estatal y fundamentalmente priorización de proyectos.

No olvidemos además que a América Latina se le hizo una “buena costumbre” traer gas (modalidad LNG en barcos) a precios diferenciados y de proveedores considerados más confiables.

Aquí se nota y explica que la caída del precio de barril/petróleo sí afectó a las economías latinoamericanas, mundiales y especialmente las que se decían “blindadas”.

La caída de precios del petróleo –una pulseta– entre potencias productoras Arabia Saudita, Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) y la OPEP con los emergentes negocios del shale (petróleo/gas no-convencional) norteamericano, fundamentalmente, hacen “sufrir” a todo el mundo.

Arabia –y la OPEP– ajustaron sus precios de venta, mantienen costos de producción, tienen buen ahorro (en Fondos Soberanos) y lograron que otros países menos organizados y más “débiles” empiecen a lograr menos ingresos (Venezuela).

Obviamente los consumidores felices, de momento, con combustibles que bajaron de precio. A menor precio menos inversiones en exploración. Y aquí nuevamente los más perjudicados países menos-organizados (Venezuela, Bolivia).

Entre Rusia y la “nueva” Irán –sin los grilletes de las sanciones- quieren “colonizar” Europa de petróleo/gas; en tanto la creatividad de los norteamericanos vuelva a poner al shale oil/gas en el escenario con menos costo de producción y mejor tecnología; Europa sigue buscando eficiencia energética y mejores precios de gas y petróleo de cualquier parte del mundo.

En Bolivia: la estatal de petróleo y gas tiene un programa de inversión 2016-2025 de USD 6.700 millones en tareas de industrialización del gas natural (construcción de plantas de Propileno y Polipropileno, construcción conclusión de Planta de Urea y otros proyectos para exportar GLP y GNL); importante inversión pero muy pequeña considerando que el propio vicepresidente anunció 30.000 millones y ya hemos analizado que se requieren, anualmente una media de 6.000 millones USD solamente para el sector hidrocarburos.

En todo caso de la crisis una oportunidad: sería tiempo de ir armando una estructura de integración energética latinoamericana, con mucho más poder e influencia que los actuales organismos, una especie de Dirección Ejecutiva de Integración Energética Latinoamericana con apoyo de OEA, ONU y otros organismos que mejoren las condiciones normativas, regulatorias y de promoción de infraestructura para negocios en petróleo/gas en el hemisferio.